Azuay
Tres féretros y unas cuantas flores acompañaban ayer el dolor de la familia Fernández-Gutama. Tres de sus integrantes murieron ahogados el martes anterior al caer en el río Llaviucu, en El Cajas, en las afueras de Cuenca.
El intenso frío del páramo hacía más triste el momento.
"Ya hemos llorado demasiado, ya casi no tengo lágrimas", dijo Yolanda de Jesús Gutama, madre de Orfelina que murió junto a sus dos hijos, Magdalena de 11 años y Franklin de 11 meses; todos cayeron al río turbulento, mientras sacaban a la carretera la leche como todas las mañanas.
Junto a Yolanda de Jesús estaban dos menores, uno en la espalda y otro tomado de la mano, parte de la familia desintegrada. Orfelina, a sus 36 años, tenía siete hijos, dos de ellos murieron el martes: Jorge de 10 años, Néstor de 8 años, Jefferson 6 años, Raúl de 4 años y medio y la última Samantha de apenas 2 años.
Los más pequeños eran asustados por la presencia de extraños (periodistas). "Yo me voy a hacer cargo de mis nietos" dijo Yolanda, mientras a un costado de la casa que cuidaba Fernández un grupo de amigos y familiares habían matado seis gallinas para dar el almuerzo.
Carlos Fernández y sus hijos trabajaban para la familia Muñoz. La mayoría se levantaban a las 05:00 para ordeñar las 30 vacas que tiene la hacienda, sacaban un promedio de 250 litros de leche cada día y luego pasaban por un puente para entregar, en uno de eso se cayeron al río crecido. Según los familiares ganaban $250 al mes y no estaban asegurados.
"Mi hermano trabajaba así", dijo Rosa Fernández, hermana del viudo. (RMT)

