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Una vida truncada a martillazos

Publicado el 15/Octubre/2011 | 00:57

Crimen sigue en la impunidad

Ayer, los familiares de la joven asesinada se concentraron para reclamar justicia


María Fernanda Fernández de Córdova, joven asesinada con golpes de martillo en su cabeza la noche del 4 de octubre anterior, vivía la mejor etapa de su vida antes de ese día. Se preparaba para graduarse de ingeniera en Marketing en la Universidad Católica de Guayaquil y estaba próxima a ingresar a trabajar en el canal de televisión RTS en su área de estudio.

Hasta entonces, trabajaba como secretaria de Ventas en la oficina de Servicios Exequiales de la Junta de Beneficencia de Guayaquil, ubicada en la ciudadela La Garzota (norte de la ciudad), y aprovechaba la cercanía de su trabajo con el gimnasio Corpus para practicar allí crossfit desde tempranas horas de la mañana, y así, no perder el hábito de ejercitarse que adquirió en el Liceo Naval de Guayaquil, donde cursó el bachillerato.

El resto del tiempo se lo dedicaba a su familia y amigos, principalmente a su madre, María Flores. Era hija única.

A la joven de 21 años, la golpearon y agredieron en la cabeza con un objeto contundente, según detalla el protocolo de autopsia. Un traumatismo craneoencefálico fue el desencadenante de su deceso, y el arma homicida, un martillo, hallado por la Policía en la escena del crimen. "Tenía todos los brazos llenos de moretones y golpes, que daba a entender que ella se había intentado defender, tenía su ojito izquierdo completamente morado de los golpes, tenía partido el cráneo y desprendida y expuesta (la masa encefálica)", dijo su tío Cristian Flores.

El cuerpo de "Mafer", como la solían llamar sus allegados, fue encontrado en el departamento de su exnovio y principal sospechoso, Roberto Campos Crespo, de 39 años, ubicado en el edificio Viteri de la ciudadela Urdesa.

Estaba en el piso, próximo a un baño secundario y tapado con una sábana rayada. El hallazgo lo hicieron el hermano y la cuñada de Campos, quienes pidieron la colaboración de la Policía para ingresar al inmueble pasadas las 22:00. Antes, habían recibido una llamada de Roberto Campos, quien les había indicado que había discutido e intercambiado golpes con su novia.

Apenas la familia de María Fernanda se enteró del crimen y de las circunstancias, responsabilizó a Roberto Campos, quien mantuvo una relación sentimental con ella durante cuatro meses.

"Debo señalar que mi hija me decía que este individuo era celoso… Roberto Campos Crespo mató a mi hija", denunció la madrugada del 5 de octubre María Flores, madre de la víctima.

"Él no está loco, está enfermo", dijo Cristian Flores el jueves último. Flores aseguró que se ha enterado de al menos cuatro casos de mujeres que han sido acosadas por el sospechoso, pero solo se refirió a uno, al de "una señorita que, hace 15 años, mantuvo una relación con él". "La raptó y la amedrentó con una pistola", indicó Flores.

Ahora, la familia presiona a las autoridades para que incluyan a Campos, cuyo paradero se desconoce desde la noche del martes 4 de octubre, en la lista de los cinco "más buscados" de la provincia de Guayas.

"El tipo es un peligro para la ciudadanía. Ahora, fue mi sobrina; mañana, puede ser cualquiera", dijo Cristian Flores.

Ayer a las 17:00, la familiares, amigos y allegados de la joven asesinada se concentraron en el parque Centenario de Guayaquil, en un plantón contra la impunidad que fue difundido por las redes sociales, principalmente por Facebook y Twitter. En el sitio, recogieron firmas para lograr ingresar a Campos Crespo dentro de la lista de "Los más buscados".

Las investigaciones están a cargo del fiscal Henry Bazurto, aunque las autoridades no descartan que Roberto Campos haya salido del país, pues viajaba con frecuencia al exterior. (DAD)


Algunos datos

La noche del 4 de octubre, fue encontrada asesinada en el edificio Viteri de la ciudadela Urdesa María Fernanda Fernández. Tenía los brazos y el rostro golpeado, además tenía el cráneo partido. Había sido agredida con un martillo.

Su exnovio Roberto Campos, de 39 años, era el propietario del inmueble en el que se la encontró. Él es el principal sospechoso. Ahora, la Policía lo busca y la familia pide que se lo incluya en la lista de "Los más buscados".



         


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