René Betancourt no encontró una camisa blanca, pero se puso una "lo más parecida", celeste, y llegó a apoyar al conscripto Carlos Paredes, 30 minutos antes de que empezara ayer la marcha, desde la Cruz del Papa, en Quito.
Llegó desde Tumbaco, "preguntando, preguntando", porque nunca había conocido ese lugar. José Lincango (62), que bajó de Bellavista, le explicó que la Cruz se construyó luego de la vista del Santo Padre, en 1985. Ambos han seguido por radio América la historia del joven recluta, quien denunció que fue maltratado en el Fuerte Militar Atahualpa, lo que le produjo lesiones en el cerebro.
José no sufre por sus dos hijas, pero "estoy aquí porque quiero que mis cinco nietos no sufran como ese chico". Don René, indignado, le cuentó que su muchacho de 18 años, "está necio", quiere ser soldado a toda costa.
Felicidad Rosero se quitó la chompa beige y quedó toda de blanco. Y cuando confesó a Carmela de Carrillo (68), "hoy cumple años mi Carlos", se le quebró la voz y lloró. Doña Carmela tampoco se aguantó: vive angustiada desde que su nieto entró a un cuartel de la frontera, hace cuatro meses y no tiene noticias. "Rezo para que vuelva sano y sin maldad en su corazón".
Pamela (14), la hermana de Carlos, abrió la marcha con un cartel en el que escribió: "Pedimos la baja de los militares torturadores", después de repartir hojas volantes a cerca de 100 personas que gritaron a todo pulmón: "Basta de impunidad". Su hermana Patricia (4) cargaba un puñado de rosas, caminó de la mano de un voluntario que las donó.
Uno de los que más gritaron fue Marco Patricio Arévalo, de la leva de 1962, que estuvo en Paquisha, y a quien su madre creyó muerto por más de un año. Lo volvió a ver internado en el Hospital Militar, con lesiones graves en los pulmones, que le han dejado secuelas: "Me agito fácilmente y el dolor es constante, siempre me siento enfermo". Darío Flores (leva de 1975) desertó: "No aguanté el maltrato, el castigo menos fuerte era de 60 palazos".
De los 10 vehículos que acompañaron la caravana (como 5 taxis), un automóvil blanco no dejaba de pitar: lo manejaba Jony Jaramillo, madre de Pablo Jaramillo, quien pesuntamente fue asesinado por un miembro de la Embajada estadounidense. Nunca falta. (LM)
Testimonios
l "Dizque para hacerse bien hombrecitos, qué hombre ni qué nada, se es hombre de verdad en la casa, enfrentando problemas y aprendiendo a trabajar con honradez". René Betancourt
l "Yo solo quiero justicia, y eso debe devolverle a mi hermano la paz que perdió, quitarle la angustia y el miedo. No quiere comer, se encierra en el cuarto y llora". Pamela Paredes
l "Vine a la marcha porque hay que ponerles límites a esos militares. Yo hice la conscripción, y recuerdo que si no nos memorizábamos el número del fusil, nos daban culetazos". José Lincango
l "Hace 20 años a mi hijo le rompieron la clavícula. Cuando fuimos a visitarlo estaba prohibido salir, porque no podía mostrarse así. Le operaron en Guayaquil". Carmela de Carrillo
l "No aguanté tanto maltrato, y sí soy un desertor, pero mi condición de ser humano estaba por encima, por eso sé que hice bien. Yo entré a servir a mi país, no a ellos". Darío Flores
Ciudad Quito

