Un adicto tiene 105 centros para hacer su rehabilitación

Publicado el 19/Febrero/2006 | 00:00

Las terapias que se usan para que una persona deje su adicción son diversas y son aplicadas en los 105 centros que registra el Consejo Nacional de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas (Consep), en el país.
Por ejemplo, en la Fundación Dejando Huellas de Quito existe una fase denominada “de la confrontación”, en la que los familiares pueden decir al paciente cuánto daño sufrieron por su causa y entonces los expertos trabajan en la parte emocional del enfermo, para que no se deprima y asuma su responsabilidad.
Para la rehabilitación, varios sitios utilizan la terapia ocupacional, donde los pacientes pasan todo el día realizando tareas diversas. En Remar, por ejemplo, los internos del centro de Pisulí, al noroccidente de la capital, se ocupan de las labores de la cocina, limpian las instalaciones del lugar, cuidan a los animales y trabajan en una pequeña fábrica de trapeadores.
Para Lorena Nuñez, directora del centro Dejando Huellas, las tareas son parte de la terapia. “No tienen tiempo para deprimirse. Las labores inician a las 06:00 y acaban a las 23:00”.
En otros sitios, como en Alcohólicos Anónimos, la terapia es grupal y los pacientes acuden a las charlas una vez a la semana, para -de forma voluntaria- dar sus testimonios.
En el caso del centro La Puerta de AL Ghani, se utiliza el programa de comunidad terapeútica, el cual es un modelo de terapia familiar e individual que busca modificar ciertas actitudes.
“El trabajo va dirigido a todo tipo de conducta adictiva hacia los químicos ilegales, legales, al juego o al sexo”, cuenta Raúl Silva, miembro de esa institución.
El Consep registra 10 centros de rehabilitación públicos y 95 privados en el país, para personas alcohólicas y farmacodependientes. (PAG)


TESTIMONIO

Pedro tiene 27 años y es un alcohólico y drogadicto en recuperación. Él asiste por segunda ocasión a un centro de rehabilitación. Afirma que le gusta el sistema que utiliza la Fundación Dejando Huellas, con el cual ha aprendido, a través de terapias grupales, personales y familiares, que su problema no es las drogas sino él. "Debería decir que mi nombre es alcohol y mi apellido, drogas", afirma.
Él cuenta que cuando tenía 14 años empezó a consumir licor y, a los 18, ya tomaba drogas. "Desde hace varios años, las cosas no salían bien, tuve varios problemas, me iba mal en los estudios y perdía los trabajos; en ese momento me dije: puede ser que sean las drogas", comenta.
Pero solo desde hace tres años se convenció de que su adicción era la causa de su problema: "Cuando me interné por primera vez pensé que podía controlar el consumo de drogas. Para cualquier adicto eso sería perfecto; uno se convence de que se puede lograr, pero no es así; porque cuando empiezo a consumir no paro hasta las últimas consecuencias".
Esto le ha traído problemas; tuvo varios intentos de suicidio, los cuales -afirma- eran solo una manera de llamar la atención. En una ocasión se lanzó del cuarto piso de un edificio y se fracturó el fémur. Pedro indica que lo que más le duele es el daño que le hizo a su familia. "Protagonicé muchas escenas de violencia, golpeé a mis hermanos menores... Me duele que mi padre no haya podido morir en paz, él sufrió mucho con mi problema. Llevé mi adicción a mi hogar, fueron ellos los que pagaron los platos rotos", concluye.
Paciente de Dejando Huellas




Dianética, como terapia, no llega al país porque es cara

La cientología utiliza este tratamiento, a escala mundial,para curar a los adictos

Desde hace algunos años, la dianética (referente al estudio y manejo del espíritu en relación con la persona misma, los universos y con otras formas de vida) es utilizada para curar a los drogadictos en centros que se denominan “narconon”, según los especialistas.
La cura se basa en píldoras vitamínicas, ejercicios físicos y, sobre todo, en el estudio de los libros y textos de L. Ronald Hubbard.
La dianética es parte de la Cientología, un dogma que tiene una organización mundial con sucursales en más de 70 países de los cinco continentes.
Los gastos de la terapia son muy altos; a cambio, aseguran los dirigentes, que el 80% de los pacientes atendidos se reintegra a la vida cotidiana en un corto período de tiempo. Por ello, este procedimiento ha ido ganando adeptos alrededor del mundo.
Wladimir Andrade, especialista de la Casa de Prevención del Consep, asegura que en el Ecuador no está registrado ningún centro de rehabilitación que utilice la dianética para curar a sus pacientes.
Según Andrade, aunque la dianética es un método novedoso, los costos son muy elevados para ponerlo en práctica. (PAG)

Ciudad Quito



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