Quito. 09.10.91. (Editorial) Curiosamente, la gravedad del
conflicto internacional, que ha vivido el paÃs en las últimas
semanas, ha generado un efecto positivo: al menos ha servido
para demostrar que la sociedad ecuatoriana sà ha evolucionado
hasta alcanzar un importante grado de madurez. Y en la
afirmación debemos incluir aún a la clase polÃtica, de cuya
seriedad y responsabilidad tenÃamos previamente serias dudas;
pero que se ha portado bastante bien, salvo algún caso
excepcional y poco significativo.
El gesto más visible y más comentado en este proceso ha sido
por supuesto el estrechón de manos del presidente Borja con
los ex presidentes de la República en la Politécnica del
Litoral; gesto que de alguna manera clausura, esperemos que
definitivamente, una concepción de la polÃtica considerada
como un enfrentamiento sangriento y sin cuartel, entre
enemigos irreconciliables.
Pero la madurez se aprecia también en otros ámbitos. Uno de
ellos, y clave en una hora de crisis, ha sido el de los medios
de comunicación. Basta comparar los titulares de los diarios
del paÃs y los comentarios de los editorialistas nacionales
con los que trae la prensa peruana, para advertir que la
prensa ecuatoriana ha tratado el tema con serenidad, con
objetividad, con sensatez, eliminando esa suerte de
patrioterismo agresivo y folklórico del que han hecho gala
algunos medios del vecino del sur. Y este comportamiento ha
permitido a los ecuatorianos, no sólo estar informados del
desarrollo de los acontecimientos, sino también el examinar
crÃticamente el asunto con miras a una solución.
Asà mismo han contribuido poderosamente a crear este ambiente
las opiniones autorizadas de quienes han desempeñado funciones
claves en la diplomacia ecuatoriana. Por ejemplo, todos los ex
cancilleres, sin excepción, se han pronunciado en la misma
lÃnea de encontrar una fórmula que permita al Ecuador
solucionar definitivamente la cuestión, sobre bases de
dignidad, pero también de realismo.
Y pienso que esta madurez se ha extendido al ciudadano común,
para quien la sola posibilidad de una confrontación bélica se
presenta como una catástrofe de consecuencias incalculables.
Y ese ciudadano quiere una solución negociada. SerÃa ideal, si
para esto se pudiera contar con la intervención de un
personaje de tan alta calificación moral, como el Papa; pero
si no es asÃ, algún otra alternativa deberá encontrarse. Lo
inaceptable es, ahora, el cruzarse de brazos y postergar el
asunto. No es posible que continuemos viviendo con el riesgo
inminente de que, en cualquier momento, se suscite un nuevo
conflicto, posibilidad extremadamente fácil cuando existe un
sector de frontera no delimitado todavÃa.
Los ecuatorianos confiamos que lo peor de la crisis ya haya
pasado; pero hay que sacar de todo esto una lección. El paÃs
no debe desaprovechar estos signos alentadores, este clima de
madurez que ahora se ha producido y debe empeñarse en diseñar
esa respuesta. Mientras más pronto mejor, pues eso le
permitirá al Ecuador encarar su futuro en las mejores
condiciones. Por el contrario, el seguir arrastrando esta
situación es una carga pesada que vuelve tremendamente penoso
el avanzar en el camino del desarrollo. (4A)
Hora GMT: // - 19:00 Fuente: DIARIO HOY Ciudad N/D Autor: ERNESTO ALBAN GOMEZ

