Hasta hace unos meses, el panorama era desolador en la escuela Rosa Elena Guerrero, de la cooperativa San Francisco, en la vía a Daule (Guayas), donde el techo y paredes estaban a punto de caerse, por lo que no representaba un lugar seguro para los escolares.
La semana pasada, esa situación cambió y el plantel se volvió confortable para los 320 niños que allí se educan, gracias al trabajo de padres de familia y la colaboración de la empresa privada. (TMT)
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