Quito. 31 ago 96. El año de 1995 la demanda turística creció en un 3.8% y los
viajeros sumaron un total de 567 millones. Las divisas fueron
de 372 mil millones de dólares.
Los expertos aseguran que estas cifran pueden duplicarse hasta
el año 2.005. El turismo ha generado empleos directos para 212
millones de personas. Y se estima que cada empleo creado por
el turismo da ocupación para tres personas más.
Según publicaciones internacionales y cifras de la
Organización Mundial de Turismo, los países mejor organizados
para esta actividad podrán capitalizar ingresos millonarios y,
adicionalmente, duplicarlos en menos de cinco años. Esto no
significa que otros países no puedan participar de estos
beneficios. Pero sí que es indispensable prepararse para
entrar en este fabuloso mercado mundial.
En nuestro continente, los ejemplos de los beneficios del
turismo no son pocos. Todas las naciones del Caribe
(Dominicana y Puerto Rico, entre los destinos más familiares,
Cartagena-Colombia, entre los más recientes) han desarrollado
su economía con participación de la industria turística.
México, el ejemplo por excelencia fue, en 1995, el octavo país
más visitado del mundo con aproximadamente 20 millones de
turistas. Muchos analistas han señalado la importancia que
tiene el turismo en la economía mexicana.
Y varios advierten que otra muy distinta sería la actual
economía de este país, si sus gobiernos no hubieran
desarrollado el turismo a tiempo.
Procesos sostenidos y planificación a largo plazo finalmente
pagan bien. El caso de Cartagena ilustra la situación de la
mejor manera. Hasta hace poco, esta bella ciudad caribeña no
estaba en el mapa del turismo regional. Según algunos
operadores entrevistados, Cartagena ahora disputa con éxito el
mercado de los italianos, alemanes y portugueses, antes
compradores fijos de productos como Dominicana.
Hace pocos días, Stephen Cox, director ejecutivo de la
Asociación Interamericana de Hoteles, fue claro para señalar
la nueva tendencia que se observa entre los turistas del
mundo. El viajero prefiere diversidad entre destinos y
distancias cortas, turismo de interés social y ecológico. Todo
indica que la industria turística golpea la puerta de nuestro
país.
¿Respuestas? Hasta el momento pocas, aisladas e insuficientes.
La actitud de los gobiernos ante esta industria denuncia una
falta de voluntad para entender los beneficios que suscita el
turismo y los efectos que podría tener en la economía y
desarrollo nacional.
Napoleón Icaza, ministro actual, enumeró, en una entrevista a
esta página, los aportes que brinda el turismo a las economías
que deciden contar con esta industria. El funcionario sabe,
reconoce y valora los beneficios del desarrollo turístico.
Como él mismo señaló, ahora le toca la acción.
Al tanto, el sector turístico ecuatoriano no solo espera
señales y acciones concretas de parte del actual gobierno,
sino que trabaja en su organización y capacitación. Las
provincias cuentan con sus cámaras y Feprotur realiza cada vez
más acciones que devuelven la voluntad y comprometen al
esfuerzo de todos los involucrados.
EMPRESAS Y ESTADOS JUNTOS
Icaza señala que su cartera, sin el apoyo de la empresa
privada, no podría funcionar a cabalidad. La empresa espera
del ministro la definición de estrategias y, sobre todo, de
una política de estado.
Una política de estado que, entre otras obligaciones, evite o
por lo menos de respuesta a coyunturas como la imagen del país
ante la enfermedad de las tortugas de Galápagos, por citar uno
de los problemas que trascienden a nivel internacional.
Galápagos es considerada una de las cuatro áreas protegidas
más importantes del mundo y, para el turismo receptivo en
nuestro país, su conservación es fundamental para competir a
nivel mundial.
Sin embargo, las islas no reciben un tratamiento de acuerdo a
su importancia.
Y la comunidad internacional juzga esta apatía con que los
gobiernos manejan temas de importancia mundial.
El turista que viaja a Ecuador, según varias encuestas, lo
hace motivado por conocer las islas, disfrutar la pristinidad
de la Amazonía y participar de las expresiones culturales que
aún se conservan.
Este turista provoca menos alteraciones en el entorno en que
se mueve y, además, invierte en su estadía hasta tres dólares
más por cada uno que gasta un clásico viajero de playa.
Ecuador requiere divisas y disminuir su dependencia con los
organismos de crédito mundial.
El turismo receptivo es una respuesta a estas necesidades.
Todo el mundo lo sabe. (Diario HOY) (9A)

