La censura se aplica en El Telégrafo

Publicado el 04/Febrero/2010 | 00:06

La creación de un nuevo medio de comunicación público preocupa al director de diario El Telégrafo, Rubén Montoya y al grupo de redactores bajo su mando.

En el rotativo porteño se editó un artículo que evidencia la posible censura de una nota en la página 4 de la edición del 2 de febrero. La acción fue atribuida a Marvin Rotter, gerente de Producción.

Montoya dijo que se impidió la publicación de una información sobre lo que acontenció en la Junta Extraordinaria de Accionistas de El Telégrafo que se efectuó el 29 de enero pasado. Finalmente la noticia fue reemplazada por una publicidad, como consta en la foto.

Luego de la asamblea privada, HOY conoció que con la renuncia del gerente general Álex Camacho, la jefatura la asumió José Orús.

"Simplemente se formalizó lo que ya se esperaba", sostuvo Antonio Rodríguez, secretario del Comité de Empresa de Trabajadores de El Telégrafo, quien fue despedido por mostrar una posición crítica de la administración estatal del periódico.

Rodríguez espera que se cumpla con el pago de la indemnización por despido intempestivo de diez ex empleados, que se tramita en el Tribunal de Conciliación y Arbitraje de la Subsecretaría de Trabajo.

Montoya en el espacio titulado "Desde la mesa de redacción" expresó: "La nota era un reflejo de los hechos. Nada más. Sin embargo, según los funcionarios del nuevo accionista, violentaba disposiciones de la Ley de Compañías que impiden publicar datos de la junta. Tal vez sea así (aunque este es un diario público y lo público es sinónimo de transparencia), pero el procedimiento violentó el orden jerárquico interno, e hizo que el diario presentara un desfase: mientras en el impreso no salió la nota periodística, en la versión web sí", señala el director de El Telégrafo.

Fernando Alvarado, secretario de Comunicación confirmó que el propósito del régimen es imprimir un periódico popular, que llegue a la mayoría de ecuatorianos.

Lo comparó con los diarios Súper, de El Universo y con el Extra, del Expreso.

Montoya insiste en que el diario a su cargo no ha tenido desde su refundación injerencia externa alguna. "Desde el primer día reclamé su autonomía y la he defendido. Ni el presidente de la República, gestor de la idea de los medios públicos y a la vez crítico de nuestro desempeño, ni el Gobierno como tal han interferido de modo alguno en nuestro accionar. No vamos a permitir que lo haga nadie en nombre del nuevo accionista", advirtió Montoya.

El nuevo proyecto periodístico se presentará a la Junta de Accionistas de El Telégrafo el 10 de febrero. Trascendió que se pondría en marcha en 90 días.

La planta donde operará la nueva rotativa está en la Avenida Arosemena, al norte de Guayaquil. (CHM)



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