Varsovia. 03.03.94. Polonia se encamina hacia un período de
tensiones políticas y sociales, tras el anunció de Solidaridad de
una serie de huelgas contra el gobierno y del enfrentamiento del
presidente Lech Walesa con la mayoría parlamentaria ex-comunista
y con los responsables de la televisión.
Solidaridad, estimulada por el éxito de su manifestación del 9 de
febrero en Varsovia - la más importante desde la caída del
comunismo - prepara para la semana próxima paros en la industria
metalúrgica, en el sector de la energía, las minas, las
comunicaciones y los ferrocarriles.
El movimiento tiene por blanco al gobierno formado por Waldemar
Pawlak y a su mayoría. El sindicato desea imponer una revisión de
la ley de finanzas de 1994 para obtener un aumento de los
salarios reales y frenar el alza de los precios de la energía.
El presupuesto debe ser aprobado sin problemas el viernes por la
Dieta, donde la coalición del Partido Campesino (PSL), de Pawlak,
y la alianza ex-comunista SLD, de Aleksander Kwasniewski, dispone
de 303 de los 460 escaños. En el momento de las huelgas, la ley
de finanzas será enviada al Senado, que podrá proponer enmiendas.
Walesa reprocha a los responsables de la comunicación audiovisual
el haber designado a la persona equivocada para dirigir la futura
televisión privada.
En la víspera de su partida este miércoles para una visita de
seis días a India, Walesa destituyó de su cargo al presidente del
Consejo nacional de Televisión y Radiodifusión, Marek Markiewicz,
un jurista respetado y ex diputado de Solidaridad.
Esta decisión del jefe de Estado, cuya legalidad fue impugnada el
miércoles por los expertos, fue anunciada pocas horas después de
que el Consejo atribuyera a la sociedad polaca Polsat la única
concesión para una televisión nacional privada.
Para dirigirla, el Consejo de la comunicación audiovisual escogió
al propietario de Polsat, el rico hombre de negocios Zygmunt
Solorz.
Los asesores del presidente Walesa citaron un documento
confidencial de los servicios especiales, para denunciar esa
decisión. Según ellos, Solorz gozará de una posición de
monopolio, y "podría perjudicar la seguridad del Estado".
Varios observadores, comentando este conflicto en torno de la
televisión, afirmaron que se trata de una de las primeras
escaramuzas de la campaña presidencial de 1995, en la que la
televisión desempeñará un papel de primer plano. (AFP)
Ciudad N/D

