Odio al privado

Publicado el 14/Mayo/2012 | 00:52

Mauricio Pozo Crespo

mpozo@hoy.com.ec



Los Gobiernos deberían facilitar la vida de los ciudadanos y no complicarles. Las autoridades públicas están llamadas a fijar normas, establecer políticas, dentro de los cuales los ciudadanos podemos movernos con libertad, ser creativos, apoyar el crecimiento económico y el empleo y colaborar para el progreso de país. Consta esto solo en el papel.

La actual administración se jacta de muchas cosas, como es el crecimiento económico del año pasado del 7,8%, porcentaje medido a través del concepto del PIB que cuando le era adverso lo criticaba, hoy lo resalta. De esos puntos porcentuales de crecimiento, dos de ellos corresponden al aporte del sector de la construcción, el mismo que aglutina al sector privado y público y donde se concentra la obra pública, la contribución que a esa obra pública hace el sector privado a través de los contratistas, el significativo impacto de la construcción de vivienda y el rol trascendental del financiamiento o crédito del sector financiero para que esto se haya producido. Sin embargo, o no se entiende esta lógica , o las decisiones se adoptan sin un análisis riguroso o, lo más probable, muchas decisiones son eminentemente políticas y electorales antes que racionales y técnicamente correctas.

El crédito a la vivienda es uno de los segmentos del crédito bancario que más ha crecido. Su cartera es muy sana, inferior en promedio del 2% de la cartera total colocada, tiene impactos positivos en el empleo, promueve otros sectores que proveen de insumos, es decir, es una de las actividades que más aporta a la economía. Esto no parece ser entendido por el gobierno y por la mayoría oficialista de la Asamblea. Al inicio de la actual administración establecieron una fijación administrativa de las tasas de interés, fuera de cualquier sustento técnico que produjo lo que siempre se dijo, el desplazamiento de muchos ecuatorianos a la informalidad o al chulco.

Aparte de los calificativos de todo color y magnitud a banqueros y empresarios, generalizando como si todos fueran abusivos o explotadores o que no cumplen con la ley, se aprueba la eliminación del costo de las tarjetas de crédito, la obligatoriedad de que los bancos presten al menos el 5% del patrimonio técnico al sector vivienda, que las deudas se extingan con el bien, pero no solo del inmueble sino ahora se incluye a los vehículos. Podríamos hasta exagerando aceptar reformas para la garantía del inmueble pero es inaceptable obligar al sector a prestar a determinada actividad sin siquiera analizar si el banco conoce ese mercado o si su negocio está o no en ese segmento. ¿Qué les parecería si a los que venden llantas les obligan a vender la mitad en el sur de Quito y la otra mitad en el norte, no es ridículo acaso? ¿Cómo puede decidir el gobierno cómo presta y a quien un banco? Un tema es que supervise, controle y se establezca políticas, otra es que metan la nariz en el negocio. Incentivo perverso las garantías, sobre todo de vehículos, al extinguirse la deuda con el carro ya depreciado. ¡Qué odio al privado!, se esfuerzan por complicarlo todo.

 

Autor: Mauricio Pozo - mpozo@hoy.com.ec Ciudad Quito



Actualizado por

1

- en EXPLORED - Noticias de Ecuador.