Quito. 6 nov 98. (Editorial) Hoy, en la noche, en el Hotel
Zumag de Quito, la oficina Ecuador del Comité de América
Latina y del Caribe para la Defensa de los Derechos de la
Mujer (CLADEM), hará la presentación oficial en el país de un
estudio titulado "Silencios Públicos-Muertes Privadas. La
regulación jurídica del aborto en América Latina y el Caribe".
Que yo conozca y salvo la publicación resumida en un plegable
realizada por la organización "Católicas por el derecho a
decidir", con oficinas en Uruguay, Brasil y Estados Unidos de
América, la obra que se presenta es la primera que recoge un
panorama completo sobre la realidad jurídica del aborto en
nuestros países, concretamente en catorce países de la región:
Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, El
Salvador, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto
Rico y Uruguay.
El libro tiene varios méritos. El primero, deviene del tema
que le da origen: el aborto. Cuando está en juego el
consentimiento de quien se lo practica, no es nada fácil
hablar de él y menos lo es cuestionar su penalización. El
segundo, cae por el propio peso de uno de los propósitos que
lo anima: Ofrecer, con escritura de agradable lectura, una
revisión extensa, pero condensada, de la multiplicidad de
visiones legales y de los fundamentos filosóficos, éticos y
sociales que las sustentan. El tercero, radica en su
profundidad: no quedarse en los simples textos legales, sino
avanzar hasta los debates legislativos, las consideraciones
jurisprudenciales y las acciones desplegadas tanto por grupos
antiabortistas como por movimientos femeninos a favor de su
despenalización.
Darle una ojeada a sus páginas, por breve que sea, revela la
poca apertura que hemos tenido para debatir, sin tapujos y con
sinceridad, la realidad que se esconde, por ejemplo, tras
cuarenta y cuatro millones de abortos provocados en el mundo
entero durante el año 1991. El dato, por si acaso, consta en
"El aborto clandestino, una realidad latinoamericana",
publicado por The Allan Guttmacher Institute en 1994. Si bien
-como dice la coordinadora de la investigación que comentamos-
la mayoría de esos abortos fueron realizados legalmente, por
otro lado la Organización Mundial de la Salud ha encontrado
que, en 1994, "los abortos clandestinos producidos en los
países en desarrollo llegaron a aproximadamente 20 millones".
Las cifras se acercan más a nuestra realidad cuando se cita
que en Argentina y Chile, el aborto ocupa el primer lugar como
causa de muerte materna; que en Brasil, corresponde a la
tercera causa de muerte materna; en Bolivia, en 1980,
representó un 27% de las muertes maternas; que en Colombia,
ocupa el segundo puesto en las causas de muerte materna; que
en Honduras, es la segunda causa de ingreso hospitalario de
mujeres; que en México, los datos de 1994 y 1995 demuestran
que una de cada cinco mujeres entre los 15 y 49 años de edad
se han realizado al menos un aborto.
Y para qué seguir con más. Si sus silencios no son tan
públicos, ni sus muertes son tan privadas. (DIARIO HOY) (P.
5-A)
Ciudad Quito

