Neoliberalismo a la ecuatoriana

Publicado el 27/Marzo/2006 | 00:00

Algún distinguido político decía que en el Ecuador hasta los que pertenecen a la derecha política son populistas. Estoy absolutamente de acuerdo, pues es inaudito cómo representantes de todas las vertientes políticas, de derecha, de izquierda y de centro, si es que todavía existen estas calificaciones, tienen discursos populistas. Casi todos reniegan del pago de la deuda externa, los acuerdos internacionales, la austeridad fiscal, la Base de Manta, el FMI, el Banco Mundial, el BID, la Oxy y el TLC. Utilizando esos mismos criterios, nadie dice: soy de derecha, parece que les da vergüenza, pues es más rentable políticamente la crítica destructiva, hablar mal de muchos, sobre todo del Gobierno de turno sin criticar lo malo y reconocer lo bueno. Estas actuaciones muestran una de las facetas de nuestra política.
A esta realidad se suman las posiciones ideológicas, deporte que lamentablemente desconoce realidades nacionales e internacionales. Una de las muestras es la afirmación del supuesto modelo neoliberal aplicado en el Ecuador desde hace varias décadas. ¿Modelo neoliberal? ¿Cuál modelo neoliberal? Si algo ha sido la característica del país es la ausencia de un modelo económico. El Estado ha estado y está presente en todas, o casi todas, las actividades productivas. El Estado sigue teniendo presencia activa y en ciertos casos hasta monopolio, en petróleo, electricidad, telecomunicaciones, banca, turismo, transporte, seguridad social, entre otros. ¿A quién se le ocurre que puede existir un modelo neoliberal en el Ecuador con esta extensiva presencia estatal? Este es el “neoliberalismo” a la ecuatoriana.
Al país le conviene en el menor tiempo posible definir el rol del Estado en la economía para evitar que esta confrontación sea eterna. No hay una línea divisoria clara entre ambos sectores y ciertos grupos políticos siguen abonando porque la ineficiencia estatal se propague a otros terrenos de la economía. Se deben superar estas taras, muchas de ellas mentales, pues el Ecuador de 2006 es absolutamente diferente al de años atrás. La juventud actual se comunica todos los días con el exterior vía medios electrónicos, los trabajadores de estratos económicamente bajos cuentan con celulares y manejan aparatos electrónicos que hace pocos años era un tema impensable y el país exporta 1 200 ítems de exportación y trae del exterior desde mariscos hasta carne al vacío. Ese es el nuevo mundo que merece una nueva política que reconozca estas realidades, promueva acuerdos internacionales, exija manejos responsables de las finanzas públicas y respete las obligaciones internas y externas. Basta de extremismos, seamos prácticos. Con obsolescencia de ideas no ayudamos a nadie, pues los pobres seguirán siendo los más afectados.

Autor: Mauricio Pozo - mpozo@hoy.com.ec Ciudad Quito



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