¿Menos refugiados?

Publicado el 02/Agosto/2013 | 00:49

Por: Daniela Salazar Marín*

analisis@hoy.com.ec

Los casos de Assange y Snowden han puesto al mundo a hablar de la generosa política de refugio de Ecuador. Ecuador es el país con la población refugiada más grande de América Latina. Sin embargo, las cifras evidencian que no solo ha decrecido la tasa de reconocimiento de refugiados sino que también el número de refugiados reconocidos disminuyó en aproximadamente 1 000 personas en el último año.

Según datos de la Dirección de Refugio, a marzo de 2012 Ecuador había reconocido a 56 398 refugiados, mientras que a marzo de 2013 Ecuador había reconocido a 55 327 refugiados. No está claro el destino de esos refugiados reconocidos, pero la curiosa reducción en las cifras podría estar relacionada con la aplicación del Decreto Ejecutivo 1182. Dicho Decreto establece una serie de circunstancias que le permiten al Gobierno cesar, extinguir o revocar la calidad de refugiado con base en motivos que exceden los contemplados en el derecho internacional. Por ejemplo, si un refugiado en Ecuador regresa a su país, no para establecerse en él sino, digamos, para asistir al funeral de su mamá, y lo hace sin autorización escrita de la autoridad competente, es suficiente motivo para que, de oficio, se proceda a cesar su condición de refugiado, aun cuando no haya conocido de la necesidad de obtener esa autorización.

Así también, la condición de refugiado puede ser extinguida si posteriormente se determina que la decisión por la que inicialmente se otorgó el refugio carecía de fundamento. Esto se estaría aplicando respecto de refugiados reconocidos bajo la política del "registro ampliado" por la que Ecuador protegió a 27 740 personas entre marzo de 2009 y marzo de 2010. Esta política fue aclamada por la comunidad internacional, pero los refugiados reconocidos en el marco del registro ampliado hoy carecen de garantías de que su condición continúe siendo reconocida. El Decreto permite que el mismo Gobierno que los reconoció como refugiados cambie de opinión y, de oficio, decida que su solicitud no cumplía los criterios de inclusión.

Esos mil y pico refugiados que se evaporaron de las estadísticas de refugiados reconocidos no son solo cifras, son personas que huyeron en búsqueda de protección, la recibieron, se esforzaron por integrarse en Ecuador a pesar de la persistente discriminación, y luego se vieron forzados a regresar al país que los desprotegió. Fueron traicionados por su país de origen y por su país de asilo, pero sus historias no han conmovido como las de Julian Assange o Edward Snowden.

En su mayoría, los refugiados huyen en circunstancias que no les permiten escoger su país de asilo, pero si yo fuera Snowden, durante mi asilo temporal en Rusia pensaría dos veces antes de elegir un país que me abre las puertas sin ofrecerme certeza de que permanecerán abiertas. El refugio es un derecho, no un instrumento político.

* DOCENTE DE LA UNIVERSIDAD SAN FRANCISCO, INVITADA DE HOY

 

Autor: Invitado de HOY - analisis@hoy.com.ec



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