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MAS PERDEDORES QUE GANADORES, SALDO DE LA CUMBRE DE MUNICH


Publicado el 08/Julio/1992 | 00:00

MAS PERDEDORES QUE GANADORES, SALDO DE LA CUMBRE DE MUNICH

Munich. 08.07.92. Preanunciada como una cumbre de perdedores,
en la que siete gobernantes agobiados políticamente están
demasiado débiles como para adoptar medidas que impulsen el
crecimiento a nivel mundial, la cumbre del Grupo de los 7 en
Munich satisfizo las expectativas.

Atenaceados por problemas domésticos o preocupaciones
electorales, los gobernantes de Estados Unidos, Gran Bretaña,
Japón, Alemania, Francia, Italia y Canadá no concretaron
avances decisivos hacia un nuevo pacto de comercio mundial, ni
asumieron iniciativas que promuevan el crecimiento.

Pronunciaron duras palabras sobre los combates en la ex
Yugoslavia y prometieron ayudar a los estados postcomunistas
de Europa Oriental durante la transición hacia economías de
mercado, pero hicieron poco por disipar los ánimos sombríos
que dijeron lamentar.

En líneas generales, el cónclave parece haber dejado un saldo
de más perdedores que ganadores. La siguiente es una
evaluación de ellos;

- El presidente George Bush, enfrentado a una reñida campaña
por la reelección, perdió la concreción de un pacto de
comercio mundial que hubiera lanzado impulsos de crecimiento y
generado empleos en Estados Unidos. En el morral de sus
ganancias no hay aparentemente nada.

- La imagen del canciller alemán Helmut Kohl parece haberse
resentido de la mediocridad de la cumbre en que él actuó de
anfitrión, y por los excesos de reacción de la policía de
Munich, que aporreó y arrastró a manifestantes pacíficos,
entre los cuales practicó centenares de arrestos.

Entre los logros de Kohl figura el acuerdo para que el FMI
otorgue 1.000 millones de dólares en ayuda inmediata a Rusia,
y consiguió evitar que se viertan críticas acerbas contra los
altos niveles de las tasas de interés alemanas.

Pero fracasó en intentos de convencer a Washington y Japón
para que apoyen un proyecto franco-germano de crear un fondo
multilateral para garantizar seguridad en las plantas
nucleares estilo Chernobyl que funcionan en Europa oriental.

El primer ministro británico John Major vio desbaratada por
Francia, y en menor medida por Estados Unidos, su iniciativa
personal de romper el estanícamiento del GATT.

Pero Major declaró que, al menos, tuvo éxito en ubicar el tema
del GATT al tope de la agenda que discutirá el mundo
occidental en los meses venideros.

- El primer ministro canadiense Brian Mulroney también se fue
con las manos vacías, aunque señaló que no esperaba seriamente
un acuerdo respecto del GATT que lo ayudara a reducir la tasa
de desempleo del 11 por ciento que padece Canadá.

- El primer ministro japonés Kiichi Miyazawa, debutando en el
G-7 como líder, parece haber emergido como un ganador. Se
granjeó elogios por su plan fiscal encaminado a estimular
inversiones y evitó las tradicionales críticas contra el
enorme superávit comercial de Tokio.

Miyazawa también esgrime en su haber lo que él interpreta como
apoyo del G-7 a las reivindicaciones de Japón por cuatro islas
capturadas por la Unión Soviética al término de la segunda
guerra mundial, pese a que la tibia exhortación hecha por el
cónclave para que Japón y Rusia solucionen el diferendo
territorial dista mucho del repaldo pleno que él reclamaba.

- El presidente Francois Mitterrand ganó una fuerte
declaración sobre el caso yugoslavo, incluyendo una propuesta
francesa para que se convoque a una conferencia internacional
de paz.

También logró desviar un acuerdo sobre el GATT que hubiera
caldeado aun más las presiones internas que le vuelcan
furiosos agricultores, teniendo en la mira un referendo para
el 20 de setiembre sobre unión de la Comunidad Económico.

En el rubro de Mitterrand figura el haber fracasado en lograr
financiamiento para un programa que garantice seguridad en
materia de plantas nucleares.

- El nuevo primer ministro italiano Giuliano Amato surge como
ganador con solo haber concurrido a Munich una semana después
de haber asumido el poder. También concitó encomios por sus
audaces planes de recortar el crónico déficit presupuestario
de Roma.

- Yeltsin, agasajado con un banquete en la cumbre y tras
dialogar con los gobernantes luego de la clausura formal de
las sesiones del G-7, surgió como ganador, aunque
probablemente confiaba en partir de Munich con promesas más
definidas en lo concerniente a facilidades para pagar deudas.

Al cosechar personalmente elogios por sus radicales reformas
económicas, y un inmediato aporte en efectivo del FMI, aparte
de la promesa de 24.000 millones de dólares, obtuvo
ciertamente más que el líder soviético Mijail Gorbachov en sus
gestiones del año pasado.


Hora GMT: 08/Julio/1992 - 05:00 Fuente: DIARIO HOY Ciudad N/D Autor: No Disponible/Inexistente