Margarita Laso: "Siempre deberé tiempo a mis hijas"
La desigualdad le llena de impotencia. Le causa tristeza que no haya respeto hacia la mujer y que por eso se la maltrate. Le enoja además que la gente no valore el entorno natural y lo destruya
Rafaela ya no se enoja por los viajes de su mamá, más bien los apoya. Comparto el tiempo que tenemos para ver películas, cocinar pasteles y montón de postres. Sé que cada vez que la necesito, ella está: preocupada por mí y por lo que me hace falta, incluso cuando está de viaje está pendiente de mí, señala Rafaela (10 años), la hija menor de la cantante ecuatoriana Margarita Laso.
Ahora se alegra de lo que hago, comenta Margarita, y me anima con un ¡qué chévere que te vayas a cantar!. Creo que tanto Martina (19 años) como Rafaela sobrellevan bastante bien esta situación, pero no ha sido fácil, porque todos los días hay que buscar el equilibrio entre el tiempo que damos y el que recibimos para lograr mejores relaciones.
Es más difícil cuando se tiene una profesión que demanda horas gordas para producir, establecer relaciones, comparar versiones, escuchar más música, determinar proyectos, ejecutarlos, etc.
Y a pesar de compartir momentos de ternura, reflexión, aliento mutuo y música, Margarita siempre se cuestiona: ¿Cuánto tiempo de calidad queremos darles y logramos darles?. Y responde: Creo que uno siempre les va a quedar debiendo.
Lo que ahora le preocupa es alentar a sus hijas en el camino que han escogido. No se afana porque sigan el suyo, a pesar de que las dos le han acompañado en el escenario en las jornadas navideñas. Martina está estudiando Fotografía y Diseño, y por ahora a Rafaela le preocupan más los deportes: el atletismo y la natación. Busco entonces la forma de organizarme para apoyarla en sus actividades, para que tenga más oportunidades de conocer los mundos que nos rodean.
A Martina la ha dejado un poco más libre porque está viviendo la etapa de la universidad y necesita su espacio, sin embargo anhela que las dos tengan ganas de crear e inventar cosas y ganas de vivir intensamente.
Para eso estoy formando dos mujeres para que sirvan a este país, que conozcan otros, pero que su talento y destrezas las ofrezcan al nuestro. Margarita admira al Ecuador y se siente agradecida de haber nacido aquí: Yo no me he querido ir y por eso sigo trabajando aquí, señala.
Sabe entonces que ellas tienen la responsabilidad de luchar para conquistar su espacio y ser capaces de aceptar y confrontar los retos, peligros y las opciones de una sociedad tan demandante y tan agresiva.
En cambio, ella quiere sentirse parte del entorno y servir desde su voz, desde sus palabras que vienen en el canto y por eso trabaja en un repertorio de canciones de Navidad para los niños, que lo terminará este año; además, elabora una nueva propuesta de canciones ecuatorianas y latinoamericanas, porque cantar géneros tradicionales del Ecuador es su fuerte. Para junio tiene planificado un viaje a Cali, al Festival Hermano Núñez (de música andina), además del trabajo en Quito, Macas, Latacunga y otras ciudades a las que las ha dejado pendientes. (EC)
Ser madre y hacer cine, dos carreras compatibles
Cuando Anahí Hoeneisen escribía el guión de Esas no son penas se enteró que estaba embarazada de su tercer hijo e incluyó para ella un nuevo personaje en el libreto. Dirigió la película, a las actrices y actuó embarazada de siete meses, junto a su hijo mayor, Nicolás. Yanara Guayasamín, por su parte, llevó a su hija a un rodaje cuando tenía 9 días de nacida. Desde entonces, Anahí y Yanara combinan sus carreras: son madres y cineastas a tiempo completo. Anahí es madre de Nicolás, Naia y Simón. Yanara lo es de Cassielle, a quien nombró así por el ángel de la película de Wim Wenders. A decir de Yanara, para ella la maternidad superó sus expectativas y le dio la sorpresa más grande e inesperada de la vida. (PST)
Carolina Jaume, muy feliz con su embarazo
Aunque aún no lo asimila, la actriz Carolina Jaume espera contenta y ansiosa el nacimiento de su primogénita, en agosto próximo, a quien llamará Rafaela. Carolina tiene todo listo para recibir a la bebé, desde la ropa hasta la cuna. Me la imagino muy linda, tierna, ya la quiero tener en mis brazos, dice emocionada la actriz que, por su embarazo, está alejada de la televisión. Inició su carrera como modelo, pero se dio conocer en la serie Amores que matan, de Ecuavisa. Mantiene una dieta balanceada, porque después del parto espera recobrar pronto su esbelta figura. Es así que la actriz y su esposo, el actor Xavier Pimentel, serán padres dentro de tres meses. (MAP)
El oficio de ser madre, teatrera, mujer y esposa lo combino las 24 horas del día"
La actriz tiene dos hijos Gabriel y Francisca. Desde 1990 administra el Patio
Llega con la pequeña Francisca, su hija de 1 año 10 meses, en brazos. Cansada por el trajín y el tráfico que hay en la av. Amazonas, la actriz Juana Guarderas pide disculpas por el retraso. Entre muestras de agotamiento y calma camina hasta el Café del Patio de Comedias.
La niña todavía cargada la escucha hablar y como si las palabras de su madre fueran arrulladoras, se duerme. Juana, sin reservas, habla de sus dos oficios: teatrera y madre, experiencia que ninguna mujer debe perderse.
La protagonista de La Marujita se ha muerto con leucemia se siente satisfecha con los logros alcanzados. He viajado bastante. En el exterior, obtuve mi licenciatura en Ciencias Internacionales y en Teatro. Pese a que he estado en varios países nunca pensé alejarme del Ecuador. Tengo mi shungo bien puesto en el país, en esta ñuca llacta (nuestra tierra), comenta.
Aunque para trabajar sobre un escenario Juana es bastante hábil e ingeniosa, confiesa que en el ámbito culinario es bastante carishina. Tengo una persona que me ayuda con Gabriel (7) y Francisca, pero yo a ellos sí les hago que entren a la cocina y que ayuden, yo también trato de aprender.
Trabajar y cuidar de los niños, para Guarderas, no es tarea fácil, pero dice que esto es más llevadero porque su casa está dividida de su oficina solo por un patio. En algunos ensayos ellos están presentes y saben que en ese momento no pueden interrumpirme, siendo tan pequeños yo siento que me comprenden. No tengo horarios para ser teatrera, mamá, mujer y esposa; todo eso soy las 24 horas del día, aseveró Guarderas quien dijo que una de las más bellas coproducciones que ha tenido en su vida fue con Édgar de los Ríos, padre de Francisca.
El estado ideal de la mujer, desde mi punto de vista, es el embarazo, parto y lactancia, esas emociones son fuertes, expresó.
Como toda buena madre, Juana se siente guardiana de sus pequeños a quienes dio a luz en el agua. Fue una experiencia demasiado maravillosa.
Al recordarlo, sus ojos se llenan de lágrimas y lo cuenta con tal emoción, como si lo estuviera viviendo de nuevo. La pequeña ha sido quien más tiempo ha pasado en el trabajo con su madre, pues Juana participó en los Monólogos de la vagina cuando todavía la tenía en el vientre. (SV)
Doña Hortencia Freire solo quiere vivir tranquila en compañía de su familia
Ayer, Ligia Mariño invitó a su mamá a que la visite en la cárcel, para poder festejarla
Una de las esperanzas latentes en el corazón de doña Hortencia Freire, abuelita de Gaby, es que Néstor (19 años), el tercero de sus cinco hijos, en algún momento vuelva a saludarla, abrazarla, le pida la bendición como lo hacía cuando tenía 7 años y se fue a vivir con su papá.
La alegría más grande, que Gaby se recupere. Su ilusión, que Ligia (21 años) salga de la cárcel; su mayor deseo, que sus hijos José Luis (17 años) y Álex (15 años) trabajen y estudien para que lleguen a ser alguien en la vida. De Patricia, su hija mayor, no tiene quejas. No obstante, lamenta no poder trabajar para apoyarles económicamente, como siempre lo ha hecho, hasta con sus padres Recuerda cómo a los 8 años salió a trabajar en una casa, para comprarse zapatos y estudiar la escuela.
Más tarde continuó en la agricultura, el tejido y la costura para acabar el colegio: Hasta las 04:00 me quedaba haciendo los deberes; y como fruto de su esfuerzo logró su taller de costura, sus animales, su casita, que abandonó para cuidar a Gaby, quien fue víctima de maltrato de parte de la persona que la cuidaba, lo que le dejó graves secuelas.
Vivir en Quito y depender de los demás ha sido tan difícil, dice. A veces he tenido ganas de regresar a Ambato y llevármelos, pero reflexiono porque allá Gaby no se podría curar, entonces le pido fuerzas a Dios y a la Virgen de Agua Santa de Baños para seguir. La lucha es intensa porque donde vive le piden que no lave tanta ropa, que los niños no salten en la terraza, le reclaman por todo. Me vigilan, no puedo vivir tranquila, dice. De ahí que no se cansa de pedir solidaridad a las autoridades para que le ayuden a conseguir una casa, donde pueda vivir en paz.
La tristeza la invade cuando se acuerda de sus padres, con quienes se siente en deuda, porque les ofreció su compañía y no ha podido cumplir. Quizás el próximo fin de semana los visite luego de varios meses. (EC)
Una madre sustituta que lucha por los hijos de quienes perdieron la libertad
Elaboraron mariposas de fomix para que los chicos las regalen a sus mamás en la cárcel
Más que una mamá, doña Margarita Espinosa se considera amiga de Alexander, Giovanni, Gabriel, Cindy, Tatiana, Karen, Daniel y Mauricio, los ocho chicos a su cargo, desde hace un año, cuando ingresó a ser madre sustituta de la casa 6 en la Fundación Jesús Divino Preso.
Todas las mañanas organiza las tareas de la casa, en las que todos participan. Hay que ordenar la ropa, limpiar los zapatos, lavar los platos, arreglar los dormitorios y cumplir con deberes escolares. Del arreglo del jardín afuera de la casa se encarga ella y los fines de semana mira películas educativas, elabora helados de mora con leche y siempre conversa con los niños, se cuentan chistes, juegan cuarenta... Cuando observa que uno de sus hijos está triste, lo conforta y lo abraza, porque los conoce y ha logrado su confianza.
A todos los quiero como a mis cinco hijos propios, a quienes considero que formé bien y que ahora ya tienen sus familias; yo encontré a otros hijos a quienes quiero ayudar, comenta doña Margarita.
¿Pero qué la impulsa a cuidar a estos ocho chicos? Es un llamado del corazón. Es retribuir todo lo que Dios me ha bendecido. Por eso siempre ha estado colaborando con quienes lo necesitan: en el hogar Buen Pastor, guiando a chicas problema, cuidando ancianos, enseñando cursos de peluchería, pastillaje, etc.
La retribución a este trabajo va más allá de lo económico (recibe un pago mensual); es el cariño, los gestos de afecto, el respeto.
Es igual que mi mami: cariñosa, alegre. La quiero mucho. Mi mami está en la cárcel desde hace tres años, señala Mauricio (13 años). Daniel (13 años) quiere que doña Margarita tenga una vida tranquila, que no le pase nada. Karen (12) acata sus consejos, para dar ejemplo a los pequeños de la casa.
Y doña Margarita, a sus 63 años, solo sueña con verlos realizados, con una profesión y junto a su familia, sin conflictos, sin ningún dolor que los afecte. (EC)
Ana Becerra es la madre postiza de las "caseras" del mercado de San Francisco
Doña Anita tiene 80 años y trabaja en ese centro de acopio desde hace 50
Con paso lento sube las ocho gradas para ingresar al mercado de San Francisco y dirigirse hacia su puesto de comida.
Con su gorra y delantal impecables y usando una bufanda para combatir el frío, Ana Becerra, de 80 años, vende fritada, de lunes a viernes, en ese sitio desde hace 50 años.
A pesar de su edad camina erguida. Al preguntarle por el mejor Día de la Madre, se queda en silencio, mira hacia el piso y cuenta: Era muy lindo, una vez cuando de la mano de mi hijo salí de paseo. En segundos, sus ojos cafés se llenan de lágrimas. Con sus manos las seca diciendo: Ya no lo puedo hacer porque él murió hace tres años.
Ella mismo calma su sollozo y recuerda a su hija Carmelina, a cuatro nietos, seis bisnietos y a su esposo. Ellos la llevarán hoy a un balneario como homenaje por el Día de la Madre.
Hoy también quisiera bailar unos cachullapis y pasacalles, afirma. Como buena quiteña, su canción favorita es el Chulla quiteño.
Doña Anita está casada con Fausto Albán desde hace 60 años. Le voy a pedir un besito porque no me ha dado uno hace rato, comenta entre risas.
Ese carisma y esa chispa también lo reconocen las caseras del mercado.
Para Raquel Ramírez, una de las vendedoras, Anita es como su segunda madre. Ella siempre está pendiente de nosotras y nos cuida tal como lo hacen nuestras madres, cuenta.
Al escucharlo, Anita se acerca y entre risas afirma que así le enseñaron a cuidar de sus hijos.
Mientras acomoda su cabello cenizo entre la gorra que lleva puesta, cuenta que el trabajo le da más vida.
A pesar de que su hija le pide que permanezca en casa, ella se resiste. No quiero, si no me dejan salir pido una escalera al vecino y me escapo, asegura.
María Pérez, su madre, le heredó el puestito de fritada. A ella, le canta una estrofa de una de las melodías que más le gustan: Todos tienen una madre/ ninguna como la mía,/ que arde como lucecitas/ haciéndome compañía.
Al ver que un hombre se acerca a su puesto, interrumpe su canción y exclama: Venga, señor, qué desea.
Alfredo Pinos, uno de sus comensales, la saluda y dice: Madrecita, deme un plato de fritada como ya sabe. Enseguida, prepara el plato y se lo entrega: Tome mijito, sírvase calientito. (EMC)
Luis Miguel Escalada extraña el cariño de mamá y la euforia de marcar un gol
El argentino solía celebrar el Día de la Madre el 3 de octubre, en la Argentina
El delantero de Liga de Quito Luis Miguel Escalada imagina que hoy será un día caluroso y con viento, ideal para ir al barrio Silencio de Argentina y compartir un asado con su madre, Silvia.
Aunque en ese país hoy no se festeja el Día de la Madre, de tanto escuchar sobre esta conmemoración en el Ecuador, Escalada ve a su viejita junto a sus hermanos Wálter (29 años), Vilma (33) y María (31) en el patio de su casa.
Los mira con afecto y a punto de degustar una carne asada. Luego, tal vez, cree conveniente probar un vino y brindar.
Pero, de repente, reacciona y recuerda que se encuentra en el Ecuador.
Entonces se sienta, se calma y advierte que su progenitora, quien decidió ponerle Luis Miguel en honor al cantante mexicano, está a miles de kilómetros, en su natal Argentina, y encuentra algo de consuelo al recordar su imagen.
Tanto es el cariño que el atacante profesa por su mamá que, en los 10 meses que conoce al país, solo un día le llena de grandes satisfacciones.
Aquello ocurrió el año pasado, cuando jugaba por Emelec. Ella vino a verme en Guayaquil y pasamos a lo máximo, relata el atacante gaucho.
Hoy, sin los mimos, los cantos o alguna fotografía de Silvia, en el Ecuador el argentino solo encuentra consuelo en el fútbol.
Escalada considera que la ausencia de su madre o de su novia sí influye en la adaptación a otro país.
Por suerte, acá he encontrado a buenas personas que siempre me están apoyando. Los muchachos son bárbaros y tenemos un buen grupo. Todo es cuestión de conocernos mejor y llegar a los objetivos que el equipo se ha planteado desde principio de año, expresa convencido.
Sin embargo, deslinda cualquier responsabilidad de su madre en la ausencia de goles que ha mostrado en las 13 fechas disputadas por el Campeonato local y la Copa Libertadores.
Tengo el apoyo del profesor Bauza. Creo que aún me falta mejorar mi juego para mi bien y de todo el equipo, agrega.
Por ello, con la esperanza de un próximo gol, analiza la posibilidad de dedicárselo a su madre, aunque sea a la distancia. Ella no está acá porque aún no arreglo algunos papeles, pero algún día pienso traerla.
Eso sí, hoy promete comunicarse por teléfono, aunque no sabe a qué hora. Es lo que más le preocupa, como cuando ingresa al campo de juego y siente la ansiedad por anotar, para la hinchada. (APH)
Wálter Calderón, la única "Mamita" que marca goles jugando al fútbol
El ex arquero, Carlos Luis Morales, fue quien lo bautizó con este singular apelativo
Las experiencias anecdóticas con respecto al apelativo de Wálter Calderón son muchas. Incluso él no puede contener la risa cuando se acuerda de una de ellas.
Piensa por un momento y suelta una sonora carcajada que llama la atención a todos sus compañeros. Sus recuerdos se remontan a la etapa cuando jugaba en el Deportivo Cuenca.
Estábamos a punto de perder la categoría y nos salvamos en el último minuto. Era el día de las madres y los hinchas habían llevado carteles que decían feliz día Mamita, indudablemente se referían a mi, asegura Calderón.
Donde va nadie lo llama por su nombre, todos se refieren a él por su singular apodo.
Mamita es el nuevo ariete de El Nacional, luego de varios años jugando para el expreso austral el fútbol lo ubicó en el equipo criollo.
Siempre me gustó jugar como delantero y marcar muchos goles, recuerda.
Fue el ex arquero Carlos Luis Morales quien lo llamó así por primera vez cuando los dos jugaban en Éspoli en 1999.
Fue en una concentración. Recuerdo que Wálter se tomaba ocho vasos de avena diarios. Un día le dije que por qué tomaba tanto y él me respondió: Mamita me enseñó que tengo que tomar mucha avena para ser fuerte, recuerda Morales.
Desde ese día hasta hoy, todos los jugadores y cuerpo técnico del equipo de la Policía lo llamaron Mamita Calderón.
Hoy, Wálter dedicará su partido contra Barcelona a todas las madres de El Nacional, pero sobre todo a doña Josefina Calderón, a quien considera más que una mamá.
Es un gran muchacho, muy educado y amoroso, además, siempre está pendiente que nada nos falte, señala Josefina.
Durante el tiempo que Wálter jugó en Deportivo Cuenca eran pocos los ratos que tenía para dedicarle a su madre.
Soy hijo único. Con ella tenemos una relación muy bonita, pese a que mi profesión me impide estar mucho más tiempo con ella. Sin embargo, cuando estamos juntos nos damos cariño y nos confesamos todo. Me apoya cuando estoy atravesando momentos difíciles. Más que mi madre es mi amiga, dice con nostalgia.
Josefina no es muy fanática del fútbol, pero asegura que cuando puede se escapa un rato al estadio para ver jugar a su hijo.
Después del partido, Mamita saldrá a dar un paseo con doña Josefina. Siempre salimos a comer algo, caminamos y conversamos un poco, finaliza. (LCH)
Futbolistas festejas a sus esposas
El volante central de El Nacional, David Quiroz, festejará el día de las madres en familia. "Luego del partido saldremos a comer con mi esposa (María Fernanda) y mi hija (Carla Ximena), este es el día de ella y tenemos que festejarlo como se merece. Como el partido es el domingo no podré estar con mi madre (Lina Ester Villón), pero temprano la voy a llamar", comenta.
Para Carlos Hidalgo este será su primer Día de la Madre junto a su esposa (Daniela), quien recién dio a luz al pequeño Carlos Julio. "Yo soy muy detallista, así que compraré flores, le daré una serenata con mariachis y saldremos a comer, estamos emocionados porque es el primer día de la madre que festejaremos", agregó el volante.
Gustavo "Potro" Figueroa no podrá festejar el Día de la Madre con su esposa y su hija (Alicia) por que están de viaje. "Se fueron hace un par de semanas a Estados Unidos, cuando regresen saldremos a comer y le voy a regalar rosas porque le gustan mucho. Luego del partido, voy a pasar con mi papá y mi hermano. ", señaló.
Futbolistas festejan a mamá
Cuando el fútbol se lo permite, Pablo Palacios se reúne con su progenitora Inés y con todos su familiares para festejar el Día de la Madre. Pero hoy será diferente y deberá jugar por D. Quito ante Emelec. "Debemos cambiar nuestra mentalidad y no solo pensar en este día para homenajearla. Hay que hacerlo todos los días".
El Sub 18 de Deportivo Quito Michel Castro no verá a su madre este día. Y no lo hará solamente porque deberá jugar un partido de fútbol ante Emelec, sino porque ella está en España.
Yolanda Cadena viajó hace varios días al país ibérico por lo que el defensor prefiere no recordar este día. "Es un día un poco triste", señala.
La nostalgia invade al delantero Danny Vera cuando habla de su mamá. Frente a El Nacional espera anotar un gol y dedicárselo "a todo pulmón", como él mismo dice. No escribirá su mensaje en una camiseta porque sabe que eso le significaría una tarjeta amarilla. "Yo le prometí gol y lo buscaré todo el tiempo que esté en la cancha". (LCH)
La desigualdad le llena de impotencia. Le causa tristeza que no haya respeto hacia la mujer y que por eso se la maltrate. Le enoja además que la gente no valore el entorno natural y lo destruya
Rafaela ya no se enoja por los viajes de su mamá, más bien los apoya. Comparto el tiempo que tenemos para ver películas, cocinar pasteles y montón de postres. Sé que cada vez que la necesito, ella está: preocupada por mí y por lo que me hace falta, incluso cuando está de viaje está pendiente de mí, señala Rafaela (10 años), la hija menor de la cantante ecuatoriana Margarita Laso.
Ahora se alegra de lo que hago, comenta Margarita, y me anima con un ¡qué chévere que te vayas a cantar!. Creo que tanto Martina (19 años) como Rafaela sobrellevan bastante bien esta situación, pero no ha sido fácil, porque todos los días hay que buscar el equilibrio entre el tiempo que damos y el que recibimos para lograr mejores relaciones.
Es más difícil cuando se tiene una profesión que demanda horas gordas para producir, establecer relaciones, comparar versiones, escuchar más música, determinar proyectos, ejecutarlos, etc.
Y a pesar de compartir momentos de ternura, reflexión, aliento mutuo y música, Margarita siempre se cuestiona: ¿Cuánto tiempo de calidad queremos darles y logramos darles?. Y responde: Creo que uno siempre les va a quedar debiendo.
Lo que ahora le preocupa es alentar a sus hijas en el camino que han escogido. No se afana porque sigan el suyo, a pesar de que las dos le han acompañado en el escenario en las jornadas navideñas. Martina está estudiando Fotografía y Diseño, y por ahora a Rafaela le preocupan más los deportes: el atletismo y la natación. Busco entonces la forma de organizarme para apoyarla en sus actividades, para que tenga más oportunidades de conocer los mundos que nos rodean.
A Martina la ha dejado un poco más libre porque está viviendo la etapa de la universidad y necesita su espacio, sin embargo anhela que las dos tengan ganas de crear e inventar cosas y ganas de vivir intensamente.
Para eso estoy formando dos mujeres para que sirvan a este país, que conozcan otros, pero que su talento y destrezas las ofrezcan al nuestro. Margarita admira al Ecuador y se siente agradecida de haber nacido aquí: Yo no me he querido ir y por eso sigo trabajando aquí, señala.
Sabe entonces que ellas tienen la responsabilidad de luchar para conquistar su espacio y ser capaces de aceptar y confrontar los retos, peligros y las opciones de una sociedad tan demandante y tan agresiva.
En cambio, ella quiere sentirse parte del entorno y servir desde su voz, desde sus palabras que vienen en el canto y por eso trabaja en un repertorio de canciones de Navidad para los niños, que lo terminará este año; además, elabora una nueva propuesta de canciones ecuatorianas y latinoamericanas, porque cantar géneros tradicionales del Ecuador es su fuerte. Para junio tiene planificado un viaje a Cali, al Festival Hermano Núñez (de música andina), además del trabajo en Quito, Macas, Latacunga y otras ciudades a las que las ha dejado pendientes. (EC)
Ser madre y hacer cine, dos carreras compatibles
Cuando Anahí Hoeneisen escribía el guión de Esas no son penas se enteró que estaba embarazada de su tercer hijo e incluyó para ella un nuevo personaje en el libreto. Dirigió la película, a las actrices y actuó embarazada de siete meses, junto a su hijo mayor, Nicolás. Yanara Guayasamín, por su parte, llevó a su hija a un rodaje cuando tenía 9 días de nacida. Desde entonces, Anahí y Yanara combinan sus carreras: son madres y cineastas a tiempo completo. Anahí es madre de Nicolás, Naia y Simón. Yanara lo es de Cassielle, a quien nombró así por el ángel de la película de Wim Wenders. A decir de Yanara, para ella la maternidad superó sus expectativas y le dio la sorpresa más grande e inesperada de la vida. (PST)
Carolina Jaume, muy feliz con su embarazo
Aunque aún no lo asimila, la actriz Carolina Jaume espera contenta y ansiosa el nacimiento de su primogénita, en agosto próximo, a quien llamará Rafaela. Carolina tiene todo listo para recibir a la bebé, desde la ropa hasta la cuna. Me la imagino muy linda, tierna, ya la quiero tener en mis brazos, dice emocionada la actriz que, por su embarazo, está alejada de la televisión. Inició su carrera como modelo, pero se dio conocer en la serie Amores que matan, de Ecuavisa. Mantiene una dieta balanceada, porque después del parto espera recobrar pronto su esbelta figura. Es así que la actriz y su esposo, el actor Xavier Pimentel, serán padres dentro de tres meses. (MAP)
El oficio de ser madre, teatrera, mujer y esposa lo combino las 24 horas del día"
La actriz tiene dos hijos Gabriel y Francisca. Desde 1990 administra el Patio
Llega con la pequeña Francisca, su hija de 1 año 10 meses, en brazos. Cansada por el trajín y el tráfico que hay en la av. Amazonas, la actriz Juana Guarderas pide disculpas por el retraso. Entre muestras de agotamiento y calma camina hasta el Café del Patio de Comedias.
La niña todavía cargada la escucha hablar y como si las palabras de su madre fueran arrulladoras, se duerme. Juana, sin reservas, habla de sus dos oficios: teatrera y madre, experiencia que ninguna mujer debe perderse.
La protagonista de La Marujita se ha muerto con leucemia se siente satisfecha con los logros alcanzados. He viajado bastante. En el exterior, obtuve mi licenciatura en Ciencias Internacionales y en Teatro. Pese a que he estado en varios países nunca pensé alejarme del Ecuador. Tengo mi shungo bien puesto en el país, en esta ñuca llacta (nuestra tierra), comenta.
Aunque para trabajar sobre un escenario Juana es bastante hábil e ingeniosa, confiesa que en el ámbito culinario es bastante carishina. Tengo una persona que me ayuda con Gabriel (7) y Francisca, pero yo a ellos sí les hago que entren a la cocina y que ayuden, yo también trato de aprender.
Trabajar y cuidar de los niños, para Guarderas, no es tarea fácil, pero dice que esto es más llevadero porque su casa está dividida de su oficina solo por un patio. En algunos ensayos ellos están presentes y saben que en ese momento no pueden interrumpirme, siendo tan pequeños yo siento que me comprenden. No tengo horarios para ser teatrera, mamá, mujer y esposa; todo eso soy las 24 horas del día, aseveró Guarderas quien dijo que una de las más bellas coproducciones que ha tenido en su vida fue con Édgar de los Ríos, padre de Francisca.
El estado ideal de la mujer, desde mi punto de vista, es el embarazo, parto y lactancia, esas emociones son fuertes, expresó.
Como toda buena madre, Juana se siente guardiana de sus pequeños a quienes dio a luz en el agua. Fue una experiencia demasiado maravillosa.
Al recordarlo, sus ojos se llenan de lágrimas y lo cuenta con tal emoción, como si lo estuviera viviendo de nuevo. La pequeña ha sido quien más tiempo ha pasado en el trabajo con su madre, pues Juana participó en los Monólogos de la vagina cuando todavía la tenía en el vientre. (SV)
Doña Hortencia Freire solo quiere vivir tranquila en compañía de su familia
Ayer, Ligia Mariño invitó a su mamá a que la visite en la cárcel, para poder festejarla
Una de las esperanzas latentes en el corazón de doña Hortencia Freire, abuelita de Gaby, es que Néstor (19 años), el tercero de sus cinco hijos, en algún momento vuelva a saludarla, abrazarla, le pida la bendición como lo hacía cuando tenía 7 años y se fue a vivir con su papá.
La alegría más grande, que Gaby se recupere. Su ilusión, que Ligia (21 años) salga de la cárcel; su mayor deseo, que sus hijos José Luis (17 años) y Álex (15 años) trabajen y estudien para que lleguen a ser alguien en la vida. De Patricia, su hija mayor, no tiene quejas. No obstante, lamenta no poder trabajar para apoyarles económicamente, como siempre lo ha hecho, hasta con sus padres Recuerda cómo a los 8 años salió a trabajar en una casa, para comprarse zapatos y estudiar la escuela.
Más tarde continuó en la agricultura, el tejido y la costura para acabar el colegio: Hasta las 04:00 me quedaba haciendo los deberes; y como fruto de su esfuerzo logró su taller de costura, sus animales, su casita, que abandonó para cuidar a Gaby, quien fue víctima de maltrato de parte de la persona que la cuidaba, lo que le dejó graves secuelas.
Vivir en Quito y depender de los demás ha sido tan difícil, dice. A veces he tenido ganas de regresar a Ambato y llevármelos, pero reflexiono porque allá Gaby no se podría curar, entonces le pido fuerzas a Dios y a la Virgen de Agua Santa de Baños para seguir. La lucha es intensa porque donde vive le piden que no lave tanta ropa, que los niños no salten en la terraza, le reclaman por todo. Me vigilan, no puedo vivir tranquila, dice. De ahí que no se cansa de pedir solidaridad a las autoridades para que le ayuden a conseguir una casa, donde pueda vivir en paz.
La tristeza la invade cuando se acuerda de sus padres, con quienes se siente en deuda, porque les ofreció su compañía y no ha podido cumplir. Quizás el próximo fin de semana los visite luego de varios meses. (EC)
Una madre sustituta que lucha por los hijos de quienes perdieron la libertad
Elaboraron mariposas de fomix para que los chicos las regalen a sus mamás en la cárcel
Más que una mamá, doña Margarita Espinosa se considera amiga de Alexander, Giovanni, Gabriel, Cindy, Tatiana, Karen, Daniel y Mauricio, los ocho chicos a su cargo, desde hace un año, cuando ingresó a ser madre sustituta de la casa 6 en la Fundación Jesús Divino Preso.
Todas las mañanas organiza las tareas de la casa, en las que todos participan. Hay que ordenar la ropa, limpiar los zapatos, lavar los platos, arreglar los dormitorios y cumplir con deberes escolares. Del arreglo del jardín afuera de la casa se encarga ella y los fines de semana mira películas educativas, elabora helados de mora con leche y siempre conversa con los niños, se cuentan chistes, juegan cuarenta... Cuando observa que uno de sus hijos está triste, lo conforta y lo abraza, porque los conoce y ha logrado su confianza.
A todos los quiero como a mis cinco hijos propios, a quienes considero que formé bien y que ahora ya tienen sus familias; yo encontré a otros hijos a quienes quiero ayudar, comenta doña Margarita.
¿Pero qué la impulsa a cuidar a estos ocho chicos? Es un llamado del corazón. Es retribuir todo lo que Dios me ha bendecido. Por eso siempre ha estado colaborando con quienes lo necesitan: en el hogar Buen Pastor, guiando a chicas problema, cuidando ancianos, enseñando cursos de peluchería, pastillaje, etc.
La retribución a este trabajo va más allá de lo económico (recibe un pago mensual); es el cariño, los gestos de afecto, el respeto.
Es igual que mi mami: cariñosa, alegre. La quiero mucho. Mi mami está en la cárcel desde hace tres años, señala Mauricio (13 años). Daniel (13 años) quiere que doña Margarita tenga una vida tranquila, que no le pase nada. Karen (12) acata sus consejos, para dar ejemplo a los pequeños de la casa.
Y doña Margarita, a sus 63 años, solo sueña con verlos realizados, con una profesión y junto a su familia, sin conflictos, sin ningún dolor que los afecte. (EC)
Ana Becerra es la madre postiza de las "caseras" del mercado de San Francisco
Doña Anita tiene 80 años y trabaja en ese centro de acopio desde hace 50
Con paso lento sube las ocho gradas para ingresar al mercado de San Francisco y dirigirse hacia su puesto de comida.
Con su gorra y delantal impecables y usando una bufanda para combatir el frío, Ana Becerra, de 80 años, vende fritada, de lunes a viernes, en ese sitio desde hace 50 años.
A pesar de su edad camina erguida. Al preguntarle por el mejor Día de la Madre, se queda en silencio, mira hacia el piso y cuenta: Era muy lindo, una vez cuando de la mano de mi hijo salí de paseo. En segundos, sus ojos cafés se llenan de lágrimas. Con sus manos las seca diciendo: Ya no lo puedo hacer porque él murió hace tres años.
Ella mismo calma su sollozo y recuerda a su hija Carmelina, a cuatro nietos, seis bisnietos y a su esposo. Ellos la llevarán hoy a un balneario como homenaje por el Día de la Madre.
Hoy también quisiera bailar unos cachullapis y pasacalles, afirma. Como buena quiteña, su canción favorita es el Chulla quiteño.
Doña Anita está casada con Fausto Albán desde hace 60 años. Le voy a pedir un besito porque no me ha dado uno hace rato, comenta entre risas.
Ese carisma y esa chispa también lo reconocen las caseras del mercado.
Para Raquel Ramírez, una de las vendedoras, Anita es como su segunda madre. Ella siempre está pendiente de nosotras y nos cuida tal como lo hacen nuestras madres, cuenta.
Al escucharlo, Anita se acerca y entre risas afirma que así le enseñaron a cuidar de sus hijos.
Mientras acomoda su cabello cenizo entre la gorra que lleva puesta, cuenta que el trabajo le da más vida.
A pesar de que su hija le pide que permanezca en casa, ella se resiste. No quiero, si no me dejan salir pido una escalera al vecino y me escapo, asegura.
María Pérez, su madre, le heredó el puestito de fritada. A ella, le canta una estrofa de una de las melodías que más le gustan: Todos tienen una madre/ ninguna como la mía,/ que arde como lucecitas/ haciéndome compañía.
Al ver que un hombre se acerca a su puesto, interrumpe su canción y exclama: Venga, señor, qué desea.
Alfredo Pinos, uno de sus comensales, la saluda y dice: Madrecita, deme un plato de fritada como ya sabe. Enseguida, prepara el plato y se lo entrega: Tome mijito, sírvase calientito. (EMC)
Luis Miguel Escalada extraña el cariño de mamá y la euforia de marcar un gol
El argentino solía celebrar el Día de la Madre el 3 de octubre, en la Argentina
El delantero de Liga de Quito Luis Miguel Escalada imagina que hoy será un día caluroso y con viento, ideal para ir al barrio Silencio de Argentina y compartir un asado con su madre, Silvia.
Aunque en ese país hoy no se festeja el Día de la Madre, de tanto escuchar sobre esta conmemoración en el Ecuador, Escalada ve a su viejita junto a sus hermanos Wálter (29 años), Vilma (33) y María (31) en el patio de su casa.
Los mira con afecto y a punto de degustar una carne asada. Luego, tal vez, cree conveniente probar un vino y brindar.
Pero, de repente, reacciona y recuerda que se encuentra en el Ecuador.
Entonces se sienta, se calma y advierte que su progenitora, quien decidió ponerle Luis Miguel en honor al cantante mexicano, está a miles de kilómetros, en su natal Argentina, y encuentra algo de consuelo al recordar su imagen.
Tanto es el cariño que el atacante profesa por su mamá que, en los 10 meses que conoce al país, solo un día le llena de grandes satisfacciones.
Aquello ocurrió el año pasado, cuando jugaba por Emelec. Ella vino a verme en Guayaquil y pasamos a lo máximo, relata el atacante gaucho.
Hoy, sin los mimos, los cantos o alguna fotografía de Silvia, en el Ecuador el argentino solo encuentra consuelo en el fútbol.
Escalada considera que la ausencia de su madre o de su novia sí influye en la adaptación a otro país.
Por suerte, acá he encontrado a buenas personas que siempre me están apoyando. Los muchachos son bárbaros y tenemos un buen grupo. Todo es cuestión de conocernos mejor y llegar a los objetivos que el equipo se ha planteado desde principio de año, expresa convencido.
Sin embargo, deslinda cualquier responsabilidad de su madre en la ausencia de goles que ha mostrado en las 13 fechas disputadas por el Campeonato local y la Copa Libertadores.
Tengo el apoyo del profesor Bauza. Creo que aún me falta mejorar mi juego para mi bien y de todo el equipo, agrega.
Por ello, con la esperanza de un próximo gol, analiza la posibilidad de dedicárselo a su madre, aunque sea a la distancia. Ella no está acá porque aún no arreglo algunos papeles, pero algún día pienso traerla.
Eso sí, hoy promete comunicarse por teléfono, aunque no sabe a qué hora. Es lo que más le preocupa, como cuando ingresa al campo de juego y siente la ansiedad por anotar, para la hinchada. (APH)
Wálter Calderón, la única "Mamita" que marca goles jugando al fútbol
El ex arquero, Carlos Luis Morales, fue quien lo bautizó con este singular apelativo
Las experiencias anecdóticas con respecto al apelativo de Wálter Calderón son muchas. Incluso él no puede contener la risa cuando se acuerda de una de ellas.
Piensa por un momento y suelta una sonora carcajada que llama la atención a todos sus compañeros. Sus recuerdos se remontan a la etapa cuando jugaba en el Deportivo Cuenca.
Estábamos a punto de perder la categoría y nos salvamos en el último minuto. Era el día de las madres y los hinchas habían llevado carteles que decían feliz día Mamita, indudablemente se referían a mi, asegura Calderón.
Donde va nadie lo llama por su nombre, todos se refieren a él por su singular apodo.
Mamita es el nuevo ariete de El Nacional, luego de varios años jugando para el expreso austral el fútbol lo ubicó en el equipo criollo.
Siempre me gustó jugar como delantero y marcar muchos goles, recuerda.
Fue el ex arquero Carlos Luis Morales quien lo llamó así por primera vez cuando los dos jugaban en Éspoli en 1999.
Fue en una concentración. Recuerdo que Wálter se tomaba ocho vasos de avena diarios. Un día le dije que por qué tomaba tanto y él me respondió: Mamita me enseñó que tengo que tomar mucha avena para ser fuerte, recuerda Morales.
Desde ese día hasta hoy, todos los jugadores y cuerpo técnico del equipo de la Policía lo llamaron Mamita Calderón.
Hoy, Wálter dedicará su partido contra Barcelona a todas las madres de El Nacional, pero sobre todo a doña Josefina Calderón, a quien considera más que una mamá.
Es un gran muchacho, muy educado y amoroso, además, siempre está pendiente que nada nos falte, señala Josefina.
Durante el tiempo que Wálter jugó en Deportivo Cuenca eran pocos los ratos que tenía para dedicarle a su madre.
Soy hijo único. Con ella tenemos una relación muy bonita, pese a que mi profesión me impide estar mucho más tiempo con ella. Sin embargo, cuando estamos juntos nos damos cariño y nos confesamos todo. Me apoya cuando estoy atravesando momentos difíciles. Más que mi madre es mi amiga, dice con nostalgia.
Josefina no es muy fanática del fútbol, pero asegura que cuando puede se escapa un rato al estadio para ver jugar a su hijo.
Después del partido, Mamita saldrá a dar un paseo con doña Josefina. Siempre salimos a comer algo, caminamos y conversamos un poco, finaliza. (LCH)
Futbolistas festejas a sus esposas
El volante central de El Nacional, David Quiroz, festejará el día de las madres en familia. "Luego del partido saldremos a comer con mi esposa (María Fernanda) y mi hija (Carla Ximena), este es el día de ella y tenemos que festejarlo como se merece. Como el partido es el domingo no podré estar con mi madre (Lina Ester Villón), pero temprano la voy a llamar", comenta.
Para Carlos Hidalgo este será su primer Día de la Madre junto a su esposa (Daniela), quien recién dio a luz al pequeño Carlos Julio. "Yo soy muy detallista, así que compraré flores, le daré una serenata con mariachis y saldremos a comer, estamos emocionados porque es el primer día de la madre que festejaremos", agregó el volante.
Gustavo "Potro" Figueroa no podrá festejar el Día de la Madre con su esposa y su hija (Alicia) por que están de viaje. "Se fueron hace un par de semanas a Estados Unidos, cuando regresen saldremos a comer y le voy a regalar rosas porque le gustan mucho. Luego del partido, voy a pasar con mi papá y mi hermano. ", señaló.
Futbolistas festejan a mamá
Cuando el fútbol se lo permite, Pablo Palacios se reúne con su progenitora Inés y con todos su familiares para festejar el Día de la Madre. Pero hoy será diferente y deberá jugar por D. Quito ante Emelec. "Debemos cambiar nuestra mentalidad y no solo pensar en este día para homenajearla. Hay que hacerlo todos los días".
El Sub 18 de Deportivo Quito Michel Castro no verá a su madre este día. Y no lo hará solamente porque deberá jugar un partido de fútbol ante Emelec, sino porque ella está en España.
Yolanda Cadena viajó hace varios días al país ibérico por lo que el defensor prefiere no recordar este día. "Es un día un poco triste", señala.
La nostalgia invade al delantero Danny Vera cuando habla de su mamá. Frente a El Nacional espera anotar un gol y dedicárselo "a todo pulmón", como él mismo dice. No escribirá su mensaje en una camiseta porque sabe que eso le significaría una tarjeta amarilla. "Yo le prometí gol y lo buscaré todo el tiempo que esté en la cancha". (LCH)
Hora GMT: 13/Mayo/2007 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito

