Sobre el tema de los gentilicios ecuatorianos, al que he dedicado -y seguiré dedicando- un buen espacio en esta columna, van apareciendo por aquí y por allá preciosas informaciones y noticias.
Me parece importante recogerlas y compartirlas particularmente con maestras y maestros de todo el país. Recuerden los lectores que en clase de Lengua no faltan docentes que ponen como ejercicio (¿o penitencia?) a sus pupilos buscar los más extraños (y no pocas veces inexistentes) gentilicios.
Pues bien, hace poco, en un diario quiteño leí un interesantísimo reportaje sobre los oriundos de Macas, la bella capital de la provincia de Morona Santiago, en el Oriente ecuatoriano.
Una voz autorizada de aquella ciudad y provincia, la del escritor Telmo Noguera, nos dice que a los oriundos de Macas se los denomina -y se denominan a sí mismos- con tres gentilicios: macabeos, maqueños y macacos; pero no indistintamente: macabeos son los descendientes de los fundadores de la ciudad. Es decir: se trata de aquellos cuyo padre y madre son también oriundos de Macas.
Maqueños, en cambio, son los hijos de un macabeo o macabea que se casa con una persona nacida en otra ciudad.
Macacos, finalmente, son quienes no han nacido en Macas, pero sentaron sus reales en ella.
Otras informaciones preciosas nos proporciona el reportaje al que aludimos. Se nos dice, por ejemplo, que algunos habitantes de Macas tienen acento cuencano, y que esto se debe a la influencia que en la región tienen los habitantes del austro ecuatoriano. Y que otro rasgo dialectal es la omisión del artículo, debida -según ellos- a que en la enseñanza del español a los shuar se evitaba la utilización del artículo para ahorrar tiempo y complicaciones ...
Ciudad QUITO

