Los negocios de los futbolistas

Publicado el 10/Septiembre/2012 | 00:25

Algunos futbolistas incursionan en el mundo de los negocios para invertir el dinero que ganan en las canchas

Ellos pretenden asegurar una fuente de ingreso permanente para cuando llegue la hora del retiro

La carrera de futbolista no es para toda la vida, y eso lo saben muy bien alguno jugadores, que han decidido emprender sus propios negocios a través del fútbol mientras están activos, como es el caso de Máximo Banguera y Carlos Morán.

Su nombre, su escuela. "El fútbol no se juega toda la vida", es la frase con la que se presenta el arquero Máximo Banguera, uno de los referentes de Barcelona, y afirma que el fútbol complementa su vida diaria, pero que le le obliga a la vez a crear otras fuentes de ingresos.

A sus 26 años, uno de los sueños de Máximo se cristalizó: en agosto pasado fundó su propia escuela de fútbol. "Quise tener un proyecto serio como una escuela. La idea es fomentar la práctica deportiva en los niños y adolescentes y ofrecer jugadores en un futuro".

No fue fácil abrir su escuela de fútbol, que está ubicada en el kilómetro 13½ de la vía a la Costa, junto al colegio Steiner, pues, por falta de tiempo, no lograba estructurar los parámetros que quería para fomentarla. "Quería que todo fuera perfecto para los chicos, como darles los uniforme y nutrición".

Aunque no se gana mucho, según el arquero torero (tiene un costo de $50 y la pensión $25) dice que se siente bien, porque ayuda incluso a exfutbolistas que trabajan con él, como Manuel Mendoza, Segundo Matamba y René Esterillas: les da trabajo y brinda a la vez un servicio a los ciudadanos.

"Con esta inversión la idea es formarlos acá desde los 5 años, que sean buenos porteros y buenos futbolistas. En Colombia hay una escuela de arqueros, y nunca les ha faltado gente en ese puesto. Eso es lo que estoy copiando, debido a que el fútbol me da la oportunidad de hacer inversiones que me permiten vivir bien en el futuro".

Su otro objetivo es tener, eventualmente, un equipo en Segunda Categoría, pero cuando la escuela logre captar interés. "Vamos a contar con el conocimiento de grandes profesionales, que enseñarán de la mejor manera -dijo Banguera-. Yo siempre estaré pendiente en las clases, iré constantemente".

Actualmente pasa por el mejor momento de su carrera: es titular en Barcelona, juega la Copa Sudamericana y es arquero de la selección nacional.

Un negocio familiar. Carlos Morán decidió crear en 2005 el jardín-escuela Amanecer junto con su esposa, Verónica Paredes. Su objetivo era que, cuando le toque volver a la vida cotidiana y ser uno más, no se le vuelva difícil.

"A pesar de que casi no voy por mi ocupación, estoy consiente que esto nos servirá para el futuro".

El profesional mexicano-ecuatoriano reconoce que su aporte en la unidad educativa, ubicada en el barrio Centenario, es solo en la parte administrativa y que en algunas ocasiones le ha tocado manejarla desde su casa a falta de tiempo.

"Todo el crédito se lo lleva mi esposa. Ella, como es psicóloga, se dedica completamente a la escuela. Por eso la estoy apoyando en su maestría en el Tecnológico de Monterrey".

El tercer arquero de Barcelona recuerda que empezaron como un jardín de infantes y que, después de un par de años, pudieron impulsar la construcción de la escuela. "A pesar de que no es mi especialización, pero hemos crecido poco a poco".

Ahora, con 35 años, indica que, como en todo negocio, han tenido momento difíciles pero que los ha sabido superar.

"No es fácil comenzar un negocio desde cero".

Resalta también que su principal ingreso económico proviene del fútbol, puesto que el centro de estudio todavía no "hace una diferencia". (DKO)

Inversiones

El defensa Iván Hurtado tiene en Quito su restaurante de gastronomía gourmet, Zentolla, que se especializa en mariscos.

Édison Méndez posee una cancha sintética que abrió en Ibarra en 2008. El lugar también sirve para organizar fiestas infantiles.

Christian Bottero, exjugador de Macará, invirtió en La Casa de Bottero, un restaurante en el que la especialización es la carne.

Antonio Valencia tiene su propia marca denominada AV, que es explotada para la parte comercial y ayuda social.



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