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Los Glaciares Del Mundo Se Descongelan

Publicado el 19/Mayo/1998 | 00:00

Quito. 19 may 98. El calentamiento del planeta es el
responsable del deshielo vertiginoso. El hielo de Antártida
también retrocede. En el Ecuador solo un volcán está
monitoreado.

A Edward Whymper, el primer extranjero que se trepó a Los
Andes del Ecuador, en 1879, no le gustaría esta noticia: los
nevados ecuatorianos ya no son los mismos. Alcanzar su manto
de hielo cuesta más tiempo y esfuerzo.

Los hielos eternos no son tan eternos. Científicamente es
normal el fenómeno conocido como retroceso glaciar, el cual
algún día llegará a la cumbre de los volcanes del Ecuador, del
mundo y hasta de la Antártida.

Lo que no es normal es su retiro vertiginoso. No hay estudios
científicos globales que concluyan que la nieve perpetua se
derrite, pero solo hay que comparar las fotografías del volcán
Pichincha, hoy desprovisto de esa sábana blanca y gélida, con
las pinturas del siglo XVIII y XIX, cuando los pintores lo
cubrían de blanco hasta la base, para saber que algo raro está
pasando.

Por ahora la pintura es el único documento que permite
asegurar, sin duda, que la nieve está de retirada. Lo grave es
que este proceso va a pasos gigantes.

El Cotopaxi, en verano también muestra algunas pinceladas
azules en sus paredones y los picos gemelos de los Illinizas
ya no son blancos. "Por allí queda una cabellera color platino
y nada más", dice Fabián Zurita, un andinista que desde hace
48 años escala los nevados. Manchones azules también se ven en
el Cayambe, Chimborazo y Altar. Y ni qué decir del Tungurahua,
al cual le queda solo un casquete parecido a un cono de
helado. La belleza majestuosa e imponente de los volcanes
también desaparece, agrega otro andinista, Iván Vallejo.

Es el Antisana, con estudios sistemáticos y científicos, el
que remite a una verdad incuestionable: los nevados se
derriten y a prisa. Desde 1994 se instalaron unos tubos
especiales, con una profundidad de 12 a 15 metros, en el
glaciar Alfa 15. 130 metros, al año, el hielo retrocede. La
cifra no sorprendió a los especialistas, pues ellos tienen una
explicación: "el calentamiento de la Tierra, con el tiempo
solo dejará rocas áridas", dijo Ramón Chango, del Proyecto
Glaciares que funciona en el Instituto Nacional de
Meteorología e Hidrología (Inamhi).

Las fotografías del glaciar Alfa 15 lo demuestran. En los
últimos cuatro años la superficie de hielo se redujo y su
tendencia es ir replegándose más y más. La solución está en
manos de quien depende de esos hielos compactos: la humanidad.
Solo la reducción y la futura eliminación de monóxido de
carbono y todos los agentes que debilitan la capa de ozono
impedirán ese retroceso apresurado.

El remedio tiene que ser urgente, puesto que los glaciares son
la fuente de agua dulce. El Antisana, por ejemplo es el gran
proveedor del agua potable para Quito, a través de las lagunas
La Mica y Papallacta.

La medición de la capa de nieve y el volumen de los deshielos
es parte de un proyecto regional que incluye a Bolivia con sus
nevados el Zongo y Chacaltaya (30 metros se derriten por año);
y a Perú, con la extensa Cordillera Blanca, allí el proceso es
más lento.

En el Ecuador, en los próximos meses, se sumará a la red de
monitoreo el Carihuairazo, otro monte que se descongela
rápidamente. "La cumbre de esta montaña era blanca. Se llegaba
a la cúspide por una cuchilla de hielos ahora solo queda el
esqueleto de lo que era nevado", dice Zurita.

El Cotopaxi es otro nevado digno de estudios. Hace tiempo se
instalaron los tubos que miden el grosor de las capas de
hielo, pero no es posible seguirle los pasos, por falta de
recursos económicos y logísticos. Pues hacer el seguimiento al
Antisana significa un viaje mensual al lugar y, a veces, ni
siquiera cuentan con la ropa adecuada para este trabajo.

La mayor parte del peso del proyecto la tiene la Orstom de
Francia, el Inamhi, la Escuela Politécnica Nacional y la
Empresa Municipal de Agua Potable. Está dirigido por el
francés Bernard Francou.

De continuar el goteo glaciar, la temperatura del mar subirá,
los manglares desaparecerán y las playas también. Quizá no
habrá por qué preocuparse hasta más allá de 50 años pero tal
vez sea demasiado tarde para congelar el consumo de bromuro de
metilo, un pesticida muy utilizado en la agricultura, cuyos
átomos son capaces de destruir 50 veces más la capa de ozono
que un átomo de clorurofluorocarbonados, que igual demora un
siglo para cesar totalmente sus efectos.

De hielo blanco a morrenas

Los Andes no son los únicos que se derriten. El calentamiento
del planeta es global. Un libro del alpinista alemán Kurt
Bienderger muestra dos fotos, una del año 84 y otra reciente,
del K2, la segunda montaña más alta del mundo, después del
Everest, en los Himalayas, lentamente también pierde su manto
blanco.

La Antártida también se está empezando a derretir. La capa de
hielo que rodea al contienente blanco disminuyó en un 25 por
ciento entre las décadas de los cincuentas y setentas, según
diario El Mundo de España. La revista Nature también dice que
el borde de hielo se movió unos 2.8 grados de latitud.

En Colombia, los nevados, especialmente del Ruiz y del Tolima,
comenzaron a derretirse aceleradamente. Ese fenómeno provoca
un aumento del caudal de los ríos.

Las altas temperaturas también afectan al Valle Sagrado de los
Incas al norte del Cusco. Grandes bloques de nieve se vuelven
agua fluida que alimentan al río Tulumayo, en la zona de
Urubamba.

¿La belleza de una naturaleza fría está por desaparecer? Sí, y
pende la amenaza de grandes sequías, falta de agua potable,
aumento de unos 20 millones de cáncer de piel y 130 millones
de cataratas en los ojos, por el ingreso perpendicular de los
rayos ultravioletas del sol. (Texto tomado de El Comercio)

Ciudad Quito



         


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