HoyComEc

Liderazgo

Publicado el 21/Agosto/2003 | 00:00

Con singular beneplácito, acepté la invitación que me hizo la doctora Sonia Roca, canciller de la Universidad del Pacífico, para participar como miembro del Consejo Rector en la reciente ceremonia de incorporación de nuevos profesionales economistas e ingenieros comerciales en la sede Guayaquil.
Como orador principal del solemne acto, intervino el Dr. Melvyn Copen, ex rector del Incae en Centroamérica, y por muchos años importante directivo de la Universidad de Harvard.
En su excelente alocución y mensaje a los estudiantes que recibían sus investiduras de flamantes profesionales, les explicaba su vinculación con Ecuador desde hace más de cuarenta años, cuando visitó nuestro país por primera vez. Que su amor e identificación con esta nación y sus gentes surgió como un auténtico amor a primera vista. Fue por la incomparable belleza de sus paisajes, de la variedad de culturas, regiones y climas, y sobre todo por la hospitalidad, sencillez y nobleza de sus habitantes. El doctor Copen explicaba los contrastes de un Ecuador pobre de mediados de los sesenta, comparado con el floreciente período de los setenta, y con mayor razón con la realidad actual de un país excesivamente endeudado, con dificultades para crecer y competir internacionalmente.
Nos preguntaba a los presentes cómo podíamos explicar nuestra precaria situación y casi permanentes limitaciones. Cómo un país tan rico en recursos naturales, con petróleo y enorme potencial hidroeléctrico, con una situación envidiable, equidistante a los mayores centros de consumo de todos los continentes, ubicado en el centro de la inmensa cuenca del océano Pacifico, pudiera tener dificultades para generar trabajo digno para la mayoría de su población y para competir globalmente. Todos mentalmente asentíamos desconcertados, que no había verdadera justificación. El doctor Copen confesaba que para él también había sido difícil arribar a una satisfactoria explicación y que, con el pasar de los años, su mejor respuesta es que Ecuador, lamentablemente, sufre de una terrible y profunda crisis de liderazgo.
A renglón seguido, invitaba a los graduandos a enfrentar su nuevo desafío como flamantes profesionales, a caminar por senderos de enriquecimiento personal en la medida que enriquezcan la vida de los demás, obviamente mucho más allá de lo puramente económico; a influir positivamente en la realización personal y profesional de todas las personas cercanas a cada uno de ellos; a tomar conciencia de su futuro rol como nuevos líderes, capaces de cambiar la realidad, de nunca limitarse a aceptar lo existente, sino siempre ser más ambiciosos; de esforzarse permanentemente por lograr nuevas metas, de vivir atentos para reconocer las oportunidades que siempre existen, a utilizar el talento y las virtualidades de los demás, a lograr consensos y mutua colaboración, y sobre todo a defender valores y principios, entre ellos el más importante, la vida familiar.
Estoy seguro de que los nuevos profesionales se convertirán en buenos líderes de las organizaciones que les toque dirigir. La Universidad del Pacífico es una institución de elevados estándares académicos, comprometida con su misión de formar auténticos líderes, mucho más allá que excelentes profesionales en su especialidad.

Ciudad Quito



Actualizado por

1

- en Diario HOY - Noticias de Ecuador.