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LFC secuestrado

Publicado el 12/Marzo/2012 | 00:51

Irrespetando la autonomía municipal, ordenó en sentencia 'la prohibición del ingreso al país del monumento de LFC...'



Xavier Neira Menéndez

xnm1947@hoy.com.ec



Por segunda ocasión, el Ing. León Febres Cordero (LFC) ha sido víctima de un secuestro. Repudiable como el que sufrió en vida siendo presidente constitucional del Ecuador: hoy, su efigie ha sido virtualmente secuestrada por la Aduana como corolario de un fanatismo sin límites protagonizado por cuatro pelagatos -"payasitos", como diría el vocabulario oficial- orquestados por el dueño del circo y sus corifeos.

Las "hábiles" jugadas del gobernador Cuero, del Instituto de Patrimonio Cultural y del juez venal que, irrespetando la autonomía municipal, ordenó en sentencia "la prohibición del ingreso al país del monumento de LFC, por cualquiera de los puertos aéreos, terrestres y marítimos…", alegando postizos argumentos, constituyen maniobras groseras, emblemas de la politiquería, falsedad, demagogia y odio hacia una ciudad que ha resuelto rendir tributo de gratitud a la memoria de uno de sus mejores hijos, por su obra redentora que como alcalde por ocho años consecutivos lideró, sentando las bases del desarrollo urbano que ahora todos disfrutamos. Pero la intolerancia y mezquindad prevalecen.

Si instrumentalizar a una organización de vándalos que se autodefine como político-cultural de izquierda radical evidenció los aviesos propósitos de los que es víctima Guayaquil, por el odio enfermizo de quienes no admiten que se ha producido "la revolución del bienestar y del progreso", como acertadamente la calificó el alcalde Nebot, resulta burda e inentendible la actitud de la Aduana, última estación -por ahora- de este viacrucis. El pasado lunes 5 de marzo, la Aduana dispuso "coordinar las acciones pertinentes para impedir la descarga" del monumento. Pero, a las pocas horas, la autoridad aduanera, ignorando al agente naviero, cambió de opinión y ordenó "que se realice la descarga de la mercadería (monumento)... debiendo permanecer dentro del recinto portuario hasta que exista un pronunciamiento judicial firme y ejecutoriado", con lo cual violó la sentencia del juez temporal que prohibió el ingreso al país del monumento. Un verdadero galimatías. Ahora, la estatua ya ingresó al país pero está retenida en la Aduana de Guayaquil. El problema no es el lugar. No quieren el monumento. Así de simple.

No es, pues, exagerado afirmar que LFC está secuestrado. Un taurazo post mórtem Ese suele ser el destino de quienes trascienden la historia por sus fecundas realizaciones. Antaño, luego del taurazo, el Congreso "progresista", en vez de defender el orden democrático o llevar a LFC a juicio político si había suficiente mérito, prefirió el atajo cobarde de solicitarle la renuncia (22.01.1987) por moción del entonces diputado Trajano Andrade. Hogaño, el liderazgo exitoso de LFC continuó, y especialmente su obra redentora en Guayaquil, lo que hace que resentidos y amargados insistan en su morboso y destructivo afán de impedir que la ciudad rinda justo homenaje a su reconstructor. Es un asunto de dignidad. Certeramente, monseñor Antonio Arregui, arzobispo de Guayaquil y presidente del Comité Pro Erección del Monumento, declaró que ese es el destino de los "forjadores de la historia". En efecto, los expresidentes Rocafuerte, Eloy Alfaro, García Moreno, Velasco Ibarra y Ponce Enríquez, que han tenido indudable trascendencia, fueron también víctimas de los fundamentalismos de sus detractores.

 

Autor: Xavier Neira Menéndez - Ciudad Quito



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