Las microfranquicias salen a la venta

Publicado el 06/Febrero/2006 | 00:00

Las microfranquicias toman fuerza en el mercado nacional. Pequeños y medianos empresarios del país han decidido comercializar sus marcas exitosas y probadas, para multiplicar sus ingresos en más nichos de mercado.

Con inversiones menores a cerca de 12 000 dólares, estos negocios pueden tener una alta rentabilidad en los lugares donde entren a funcionar. Una franquicia requiere, en general, inversiones superiores a los 20 000 dólares, lo cual incide en la poca proliferación de este tipo de negocios.

Actualmente en el mercado existen siete microfranquicias, dedicadas al negocio de las cabinas telefónicas, a la venta de yogur, cocteles, café, entre otras actividades, y 24 franquicias de yogur, pañales, servicios de entrega a domicilio, entre las más extendidas en el mercado nacional.

Leonidas Villagrán, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Franquicias, sostiene que las microfranquicias permiten el ingreso de pequeños microempresarios a este negocio. “Hay un gran potencial en el Ecuador. Sólo debemos abrir el capital de los negocios y ampliar las ventas” bajo esa modalidad.

Esa tendencia se reflejó en la tercera Feria de Comercio Exterior y Franquicias que realizó en días pasados la Universidad Católica de Guayaquil. En la exposición, más de 12 nuevos proyectos y negocios particulares buscaron alianzas e inversionistas para expandir sus marcas y sus productos a otros sectores del país.

Papel de banano, cóctel de maracuyá, licor de banano, bebidas tradicionales, cremas de sábila y hasta nombres de cafeterías fueron los más demandados durante la exhibición estudiantil. En la exhibición estuvieron 50 locales: 25 franquicias ya establecidas y 25 empresas que buscaron ser franquiciadas. En la cita hubo firmas de Colombia y EE.UU.

Según Villagrán, es más fácil crear un microfranquicia que una franquicia porque la inversión es menor y la maquinaria tiene que ser más sencilla para la producción de los alimentos o bienes que se vayan a comercializar.

Amado Terán, dueño de La Carreta del Abuelo, ofrece su marca y su sistema novedoso de surtir la bebida Caspiroleta(especie de rompope) para que la comercialicen en la ciudad.

La inversión es baja. El dueño pide 4 000 dólares por tres años y el equipo permite producir 100 litros diarios. “La rentabilidad permite recuperar la inversión en menos de un año. Es una bebida tradicional que tiene mucha demanda”. Por ello, Terán buscan compradores de la franquicia de su pequeño negocio.

En cambio Diana Rodríguez Jama busca un capital de alrededor de 250 000 dólares para que se procesen 35 toneladas de sábila y se elaboren cremas, lociones y dulces. La idea es franquiciar la marca y los productos de sábila elaborados por los comuneros de Colonche, un sitio de Guayas.

Para Mirk Magleby, director de la organización no gubernamental Ascender, las microfranquicias pueden desarrollarse más en países en vías de desarrollo, debido al poco capital que se necesita. “En estos sistemas hay más beneficio social, porque son pequeñas inversiones y hasta familiares las que impulsan esos negocios”.

Magleby sostiene que en el mundo existen 60 redes de microfranquicias y que la mayoría se encuentra en India, Filipinas, México, Brasil y Sudáfrica.

Ciudad Quito



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