Las Galapagos Un Secreto Que Esconde El Mar

Publicado el 29/Junio/2000 | 00:00

Quito. 29 jun 2000. Cuenta la historia que las Islas Galápagos
fueron descubiertas por un obispo arriesgado, Fray Tomás de
Berlanga, en 1535. Había salido de Panamá y se dirijía hacia el
sur por el Océano Pacífico, todo iba bien en el trayecto hasta que
de pronto, ante sus ojos, se presentó una isla un poco extraña,
habitada de rarísimos animales, iguanas terrestres, gigantescas
tortugas, focas y espectaculares aves.

Luego de este raro descubrimiento, las islas se convirtieron en
una guarida estratégica para los piratas que asaltaban los puerto
de Guayaquil.

Después, algunos seres solitarios decidieron vivir allí al puro
estilo de Robinson Crusoe, claro que con el tiempo se
multiplicaron con rapidez y poblaron las islas.

Pero más importante que cualquiera de estas historias, es la
explicación de cómo se formaron las islas, producto de erupciones
volcánicas en el mar, que al parecer son recientes: la lava está
intacta en todo el territorio y los cráteres suman más de cien.

Lo increíble y fantástico se esconde en la forma que los animales
han aprendido a disfrutar de este rincón del mundo.

Lugar de citas

Las Galápagos son un punto de encuentro entre los
animales de los polos y los de zonas tropicales. Por ejemplo, los
leones marinos, las focas y los pingüinos pertenecen al frío y las
tortugas, piqueros e iguanas, al calor. Y todos a la vez conviven
con los seres humanos.

Los animales más característicos son las viejas, gordas y
orgullosas tortugas, que han desafiado cualquier récord, algunas
de ellas tienen entre quinientos y seiscientos años. ¡Imagínate,
si pudieran hablar contarían la historia del mundo!

Su mayores enemigos son las cabras que acaban con la hierba que
ellas consumen y los seres humanos que las cazaron
despiadadamente.

También encontrarás otras especies como las iguanas marinas y las
terrestres, que antes habían en abundancia, eran tantas que cuando
Darwin llegó a las islas y quiso armar su tienda no pudo.

Los más chistosos son los leones marinos porque tienen movimientos
torpes en tierra firme, pero cuando están en el mar se transforman
en verdaderos y veloces bailarines.

Eso de los más característicos, pero hay un sinnúmero de aves que
también llamarán tu atención, un montón de vegetación fantástica,
animales cheverísimos y un sueño con las islas encantadas.
Vale la pena que las visites. (Texto tomado de La Revista Cometa
243)

Ciudad Quito



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