La Trayectora De Guillermo Lasso

Publicado el 18/Agosto/1999 | 00:00

Guayaquil. 18 ago 99. Su paso al sector público siempre lo había
postergado. Pero sin dejar de ser el banquero de cuello blanco,
Guillermo Lasso, de 42 años, cada vez se compenetra más con lo
que significa estar en la política y otros aspectos de la
realidad nacional, más allá del frío mundo de los números en la
banca.

Los que colaboran con él lo ven cada vez más reconfortado de
poder estar en el lado de las soluciones del país. Los verbos
escuchar, definir y decidir, son las palabras que más practica
el flamante superministro, según sus colaboradores más cercanos
en la Gobernación y en el Banco de Guayaquil, del cual es su
actual presidente ejecutivo. Y a eso precisamente es a lo que le
apuesta el presidente Mahuad.

Como ya se ha dicho quiere que sea un puente no solo con otras
agrupaciones políticas, sino actores importantes de la sociedad,
en este caso de la Costa, como los gremios empresariales.

Consultas realizadas por este diario (ver recuadro) también ven
en esa decisión el afán de enviar un mensaje a Guayaquil, al
contar como uno de sus más cercanos colaboradores, en la
administración central, con alguien de esa ciudad, donde se lo
ve con respeto. No solo sería un puente, sino la figura que
marque el paso de las decisiones del Gobierno, sobre todo en
materia económica. Un déficit que a la administración Mahuad le
urge cubrir.

La base de sus conocimientos se ha forjado más con la práctica
que con la teoría. Solo estudió hasta el segundo año en la
Facultad de Economía en la Universidad Católica, en Quito, aunque
sus estudios primarios los cursó en su ciudad natal Guayaquil,
en el colegio San José La Salle. Ha sido un autodidacta
incansable, acompañado de seminarios de banca en el exterior, a
más de un postgrado en Administración de Empresas en el Instituto
de Desarrollo Empresarial (IDE).

Sus cambios en el sector privado fueron a alto nivel. Con apenas
23 años (1977) ya se desempeñaba como vicepresidente ejecutivo
de Financiera del Sur (Finansur). En 1984, tuvo un ligero paso
por la fábrica de la transnacional Coca-Cola, Ingaseosas S.A.
para regresar a Finansur como su presidente ejecutivo en el mismo
año, allí trabajó muy de cerca con el ex-presidente de la Junta
Monetaria, Danilo Carrera.

La fusión de Finansur con el Banco de Guayaquil en 1989 le abrió
la vía para ocupar la vicepresidencia ejecutiva, para después de
seis años ganarse la confianza del directorio y ser nombrado su
presidente ejecutivo.

También ha dado cara por los gremios del sector financiero. En
1987 se desempeñó como presidente de la Asociación de Compañías
Financieras del Ecuador, en 1993 ocupó la dirección de la
Asociación de Bancos Privados del Ecuador y desde 1997 la
vicepresidencia. En 1994 actuó como vocal ante la Junta Monetaria
representando a ese sector.

Atrás del hombre para quien "la ley es la ley" existe una fuerte
convicción religiosa. Su agenda del día empieza a las 7:00 cuando
asiste a misa, o si algún contratiempo lo impide lo hace en la
noche. Las bases de esta convicción también están apuntaladas por
la institución del Opus Dei, tradición que comparte con su esposa
María de Lourdes Alcívar de Lasso y sus cinco hijos. En el plano
político Lasso prefiere no inclinarse por ningún color ni número.
Es más son muchos los que no se lo imaginan bajo ese perfil. Se
sabe que le dijo "no" a dos políticos que hace tres meses le
propusieron unirse a una bandera en particular. Y hasta desdeñó
la propuesta de una agencia de publicidad para manejarle su
imagen ante las cámaras de la prensa escrita y hablada.

Muchos entienden en ese perfil su fortaleza de comunicación y la
exigua posibilidad de generar reacciones, pues precisamente como
independiente ha evitado ser blanco de enfrentamientos políticos,
aún en Guayas, una provincia donde tienen su asiento principal
los beligerantes partidos Social Cristiano y Roldosista,
enfrentados en estos últimos meses abiertamente contra el
Gobierno.

"Es de los hombres que nunca deja un tema pendiente para mañana",
dice Beatriz Chang, su relacionista pública en la Gobernación de
Guayaquil. Lasso agota todos los minutos de por lo menos 12 horas
diarias de trabajo para realizar sus proyectos.

Se lo dibuja como un hombre de decisiones firmes y que escucha
los problemas pero que en ese proceso no deja espacio a la
retórica sino que en seguida tamiza las alternativas para
decidirse infaliblemente por una de ellas. A Angelo Caputti,
vicepresidente del Banco de Guayaquil le parece peculiar su
logística para procesar los problemas. "Muchas veces escribe los
problemas y sus posibles soluciones, los pone en una carpeta
específica y no la rompe hasta no resuelto". Sus reuniones son
cortas y precisas, si es necesario buscar soluciones de fondo no
duda en aplazarlas por varias horas más.

Su equipo en la Gobernación del Guayas lo ha importado desde el
sector privado. Incluso algunas veces rompió carpetas con hojas
de vida1 auspiciadas por el sello político que le insinuaban
firmar un nuevo contrato de cargo público. (Texto tomado de El
Comercio)

Ciudad Guayaquil



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