La Tempestad Se Avecina

Publicado el 19/Marzo/1993 | 00:00

Quito. 19.03.93. (Editorial) La tempestad política se avecina.
Los ingredientes comienzan a mezclarse. Hay verdadero
desconcierto en la Junta Monetaria, cuyos integrantes se ponen
verdes conforme el petróleo sube de precio. En tiempos normales
las alzas de precio de los hidrocarburos ponían contentos a los
funcionarios de gobierno. Pero ahora tiemblan con las alzas
petroleras. Es que cada dólar que sube tiene que ser multiplicado
por cinco millones, y el resultado de la operación matemática
será la pérdida adicional para el Estado, que se sumará a los
casi doce millones de dólares que cuesta la otra modalidad del
famoso "seguro petrolero".

El presidente de la Junta Monetaria ha formulado declaraciones
inentendibles. No supo salir del atolladero cuando algún
periodista le preguntó por qué fijaron el punto de equilibrio de
la apuesta en 15 dólares y no en 17, conforme el precio calculado
en el Presupuesto del Estado. No pudo contestar. Terminó dando la
razón al periodista y esgrimiendo como razón las trabas y la
lentitud del Estado. No sé qué relación pueda tener lo uno con lo
otro. ¿Por qué la lentitud del Estado impidió fijar el precio en
17 dólares en lugar de 15? Quizás se refería a que la lentitud
del Estado imposibilita la convocatoria a una licitación. Pero a
dedo también pudieron negociar un piso de 17 dólares.
Probablemente habría costado mucho más, claro está. Y quien sabe
si la compañía apostadora, que debe manejar buena información,
hubiese aceptado la apuesta a 17. Nada de eso está claro porque
en la Junta Monetaria prefieren pasar el rato amargo sin hacer
demasiadas olas.

Por cierto el presidente de la Junta Monetaria volvió a negar
-como ya antes lo hizo el vicepresidente Dahik- que el país
dejará de percibir el excedente por encima de los 15 dólares por
barril. La confusión entre una y otra modalidad de seguro le
sirvió para salir del paso ante los periodistas, pero no podrá
ocultar la verdad al final de cuentas.

Como era previsible el alza del petróleo moverá a los políticos,
y acaso no sin razón ahora. Muchos están a la espera de tener los
datos finales de la operación para actuar. El precio del petróleo
será siempre impredecible y aún podría bajar -secreta esperanza
del Gobierno- en los meses que faltan dentro del lapso asegurado
por la Junta Monetaria. La tempestad política estallará con toda
su fuerza una vez que se liquiden los costos, en base a una
operación que promediará los precios diarios del petróleo durante
los seis meses contratados.

La gente en la calle se hace reflexiones no siempre pertinentes,
pero que suenan lógicas: nos salimos de la OPEP por no poder
pagar una cuota anual de uno o dos millones de dólares. En la
OPEP nos tenían al tanto de las posibles variaciones del mercado
petrolero. Como salimos de allí ya no disponemos de información
confiable y por tanto nos hemos visto obligados a asegurar un
piso en el precio de nuestro petróleo. Ese seguro, si la
tendencia de los precios se mantiene, nos costará alrededor de 20
millones de dólares en seis meses. No pudimos pagar un millón
pero sí podemos pagar veinte. ¿Cómo explicarlo?

La gente en la calle imagina también lo que podría haberse hecho
con esos veinte millones de dólares. A Ecuatoriana de Aviación le
prestan con mucha dificultad y tras indecibles padecimientos algo
más de un millón y medio de dólares. Se rasgan las vestiduras por
las pérdidas de las empresas estatales. Pero botan de una sola
veinte millones en una apuesta riesgosa.

Las decisiones económicas no son -como algunos economistas
dogmáticos las consideran- autónomas de lo político. Son parte
del proceso de gobernabilidad de un país, proceso esencialmente
político y social. No pueden dictarse medidas en ningún ámbito,
al margen de la gobernabilidad de todo el sistema. La novelería
del seguro petrolero podría costar el puesto al Frente Económico,
o al menos a una parte de él. ¿Seguirán pensando que valió la
pena? (4A)

Ciudad N/D



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