La píldora mágica

Publicado el 10/Abril/2013 | 00:49

Por: Jeanette Hinostroza

jhinostroza@hoy.com.ec

Así es como un grupo de adolescentes con los que tuve la oportunidad de conversar, llaman a la píldora anticonceptiva del día después; mágica, porque supuestamente desaparece el riesgo de un embarazo no deseado lo que podría constituir un error de concepto, producto de la confusa información que se está emitiendo sobre el tema.

La verdad es que nadie sabe a ciencia cierta quién dice la verdad sobre la píldora del día después; los grupos feministas y ahora las autoridades de Gobierno aseguran que no es abortiva y citan estudios científicos que justifican la decisión de repartirla de manera gratuita. Por otro lado están los pro-vida, que también citan estudios que demostrarían que si es abortiva y hasta reportan la muerte de mujeres que han tomado la famosa pastilla.

La desinformación no queda allí. Pregunté a este grupo de jóvenes si sabían como usar la píldora y con una solvencia sorprendente respondieron que hasta 48 horas después de una relación sexual, lo que es correcto, pero no mencionaron dos palabras claves, "de riesgo", porque la indicación médica es que solo debe usarse si la mujer está ovulando. Ninguna de las chicas que estaban en el grupo sabía cuales son sus días de riesgo.

La píldora del día después no se puede usar como anticonceptivo, pues se trata de una bomba de hormonas, que provoca una explosión en el organismo cuyas consecuencias médicas también tienen dos versiones, las que dicen que no pasa nada y las que afirman que puede ser causa de muerte o futura infertilidad.

La entrega de anticonceptivos gratis no es nueva. En 2004 se repartieron miles de preservativos y hasta se pusieron dispensadores en varios colegios públicos, lo que causó un revuelo social tan fuerte que tuvieron que retirarlos a los pocos días. La campaña bajó el perfil, pero los anticonceptivos se siguieron entregando. Lo que nadie explica es ¿por qué, si han repartido tantos condones y pastillas el embarazo adolescente no baja? En el 2004, 76 de cada 100 jóvenes estaba embarazada o tuvo un hijo. Hoy son 78 de cada 100.

La lógica me dice que algo está fallando y que la solución no solo está en la multimillonaria repartición de anticonceptivos. Dirán educación sexual, pero resulta que el estudio ENDEMAIN, el más grande con el que cuenta el país, revela que el 91% de los jóvenes sabe cómo funcionan los anticonceptivos, pero solo el 14% los usa. ¿Por qué? Nadie se ha dado el trabajo de averiguado. Otro problema es que las campañas solo hablan de embarazo y no integran a las enfermedades de transmisión sexual como parte de los riesgos a los que están expuestos.

Hace falta padres de familia que aprendan a comunicarse con sus hijos, pero estamos frente a generaciones de ignorantes en material sexual que quieren hablar y no saben cómo.

Si lograramos encontrar la forma adecuada de decirles a nuestros hijos que un bebé no planificado te jode la vida; pero que el papiloma virus o el SIDA implican un riesgo mayor y te pueden matar; tal vez algunos decidan pensarlo mejor antes de dedicarse a copular como animales. Si se les ocurre una forma menos cruda de decirlo me cuentan.

 

Autor: Jeanette Hinostroza - jhinostroza@hoy.com.ec



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