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La Agricultura Organica Es Rentable

Publicado el 25/Octubre/1997 | 00:00

Quito. 25 oct 97. 30 variedades de plantas diferentes se
cultivan en 125 m2. Se vuelve a sembrar una de ellas, en el
mismo surco, luego de cinco años.

Es una respuesta a la necesidad. Las Escuelas Radiofónicas
Populares de Riobamba, ERPE, encontraron en la agricultura
orgánica una opción para superar su crisis económica (con
publicidad recaudaban apenas el 40 ó 50% de los 320 millones
anuales que requerían).

ERPE tiene en San Antonio, a cinco minutos de Riobamba, vía
Guano, una granja de 3.5 Has. Durante 24 años el terreno fue
tratado como cualquier parcela: con monocultivos y químicos.

Pero, hace seis años ese sistema fue reemplazado por la
rotación de los sembradíos y abonos. Además, el control de los
insectos se realiza mediante el equilibrio natural que hay
entre las plagas dañinas y benignas.

Las 2.5 hectáreas están divididas en 160 parcelas, cada una de
125 metros cuadrados. En cada una se cultiva una sola planta o
en asociación (col, nabo, col crespa, quinua, arveja, etc.).

En un lote de 14 parcelas se ven cómo 30 clases de hortalizas
y legumbres lo tapizan. Hay coles de diferentes tipos: morada,
rabit, arrobera, jugosa, crespa y bruselas; cebollas: paiteña,
perla, perla amarilla y blanca; lechuga: nacional, escarola y
seda; zanahoria, espinaca, acelga, quinua, amaranto, papa,
arveja, maíz, fréjol, achoccha, etc.

César Ayol, que está a cargo de la granja, dice que para
volver a sembrar una planta en el mismo sitio se lo hará luego
de cinco años. Para no equivocarse y no volver a cultivar en
el mismo sitio, se lleva un registro de cada lote, en el que
constan la fecha y las plantas sembradas.

La rotación no solo es clave para controlar a las plagas sino
que además permite que el suelo recupere los nutrientes
empleados por una planta.

Entre la cosecha y la siembra siguiente se deja descansar al
suelo, entre tres y cuatro semanas, como máximo. Asimismo
cuando se ha cultivado en asociación 10 ó 12 plantas, se le
deja descansar dos años. En ese tiempo se siembra pasto, que
sirve para alimentar a varios bovinos, ovinos y porcinos que
se crían en la granja.

El riego se hace con el agua que es transportada por un canal
que inicia en Licto (cerca de Punín) y recorre 53 kilómetros.
Para prevenir la sequía se construyó un reservorio de 10.000
metros cúbicos.

El abono de los sembradíos lo elaboran las lombrices y
ciempiés en siete camas de tierra. Allí se echa agua y los
desperdicios orgánicos, que luego se cubren con papel y ramas.
El abono está listo en tres meses. Las camas son cajones de un
metro de ancho por 30 cms. de alto.

El control de plagas y la fertilización son naturales. Por
ejemplo, los orines de los animales reemplazan a la urea.
También sirven como herbicida cuando se le aplica puro.

Hace seis años cuando se inicio el proyecto de recuperación
del terreno, para no usar insecticidas, hacían un control
manual de plagas: varios niños jugaban a quien cogía el mayor
número de plagas y por cada pulgón, ERPE les pagaba 10 de
sucres. También se puso una tina con agua y sobre ella un foco
encendido, donde caían las mariposas y morían.

Los productos desarrollados en la granja están certificados
por la BCS de Alemania (una organización que compra productos
sin químicos) y por la Asociación de Agricultores Orgánicos
del país.

Más de 50 productos en los estantes

Los productos orgánicos se expenden en una tienda ubicada
cerca de la Casa Indígena (calles Velasco y Guayaquil).

Es un cuarto pequeño pero bien distribuido: en cajones de
madera ubicados en estantes hay hortalizas y legumbres. En
otros estantes de madera de pino cubiertos con teja cruda se
exhibe quinua, avena, trigo y soya. También hay miel de
arveja, mandarina, aguacate y eucalipto.

Además, hay hongos secos producidos por la Fundación de
Organizaciones Campesinas de Salinas (Bolívar), panela molida
orgánica producida por la Asociación de Campesinos de Borbón y
granola que se obtenida por un grupo de niños de la calle de
Chimborazo.

La tienda se abre los viernes en la tarde y sábados por la
mañana, pero la demanda es tal, que lo que se produce no es
suficiente. De lunes a viernes en horas de la tarde solo se
vende leche que sale del ordeño de las cuatro vacas de la
granja. También se ofrece pan hecho con trigo, centeno, agua y
sal, sin levadura ni manteca. En lugar de levadura se deja
fermentar la masa en el sol.

LA EXPERIENCIA SE TRANSMITE POR RADIO

Un lugar para investigar * Varios alumnos de la Facultad de
Agronomía de la Escuela Politécnica de Chimborazo han
realizado ahí sus tesis de grado. Además, hace poco se firmó
un acuerdo con tres alumnos que realizarán sus tesis sobre las
plagas que afectan al cultivo de papas sobre un terreno donde
se practica la agricultura orgánica.

Los agricultores aprenden * En la granja hay dos aulas
unitarias donde, mediante cursos de capacitación, se instruye
a los representantes de varias comunidades indígenas de
Chimborazo cómo deben manejar sus cultivos. Se estima que
mediante ese sistema se ha instruido a más de un centenar de
agricultores ha sido capacitado por ERPE y ya practican ese
sistema en sus tierras.

La radio es clave

* Camino Verde, Mujer Indígena, Encuentro y Diálogo, son
algunos de los programas en los que se insertan segmentos de
cómo hacer agricultura orgánica.

ERPE también tiene editado un manual didáctico de aprendizaje
de 44 páginas con el que se imparte la capacitación a los
representantes indígenas y campesinos que se inscriben en los
cursos. (Texto tomado de El Comercio)



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