Kirchnerismo

Publicado el 14/Mayo/2012 | 00:49

Francisco Rosales Ramos

rosales@hoy.com.ec



El miércoles 2 de mayo, en ese excelente programa de análisis político-económico que tiene la televisión pública española (esa sí pública y no gubernamental) se planteó el daño que se causó la Argentina con la expropiación del 51% de las acciones emitidas por Repsol-YPF, que estaba en manos de la petrolera española Repsol. Uno de los participantes comentó que ese daño era no solamente para la Argentina, sino en general para los países de Iberoamérica en los cuales las empresas españolas han realizado inversiones muy significativas. Con este paso político-populista, decía, se restringirá la inversión española y en general la inversión extranjera en esa región. Inmediatamente los otros participantes en el programa le replicaron que la afirmación anterior no se sujetaba a la verdad, porque en América Latina hay países muy serios y de total confianza, como México, el Brasil, Colombia, el Uruguay y Chile. Éstos pagan lo que deben. La Argentina es conocida por no hacerlo, concluyeron.

La expropiación de la mayoría del capital de la petrolera argentina, Repsol-YPF, es un acto demagógico de los que ha caracterizado al peronismo. Se decía, con razón, que en la Argentina todos son peronistas y que las confrontaciones políticas se realizan entre fracciones del mismo grupo que nació con el general Perón y su mujer, la mítica Evita. Lo ocurrido con YPF confirma este aserto: fue privatizada por el peronista Menem y su ministro Cavallo y ahora es nuevamente estatificada por la también peronista Cristina Fernández viuda de Kirchner. Estos manejos se realizan por gobiernos que buscan la permanencia en el poder y el control de las instituciones. Así desvían la atención, aprovechando los sentimientos nacionalistas a los que se suman complejos ancestrales, frente a problemas internos de corrupción, y con el fin de tapar escándalos políticos que desestabilizan a tales regímenes.

Lo que ocurre en la Argentina desde décadas atrás es realmente penoso. A mediados del siglo XX, ese país estaba entre las economías más importantes del mundo y competía con éxito frente a Francia, Italia, España y otras naciones europeas. Luego la demagogia transformó a la Argentina en un país en vías de subdesarrollo, con etapas tan desastrosas como la dictadura militar y sus abusos brutales. Ecuador es testigo y víctima de la informalidad y populismo Kirchneriano. Recuérdese la primera piedra del proyecto Coca Codo Sinclair puesta por la señora Kirchner con himnos nacionales y discursos, que terminó en una extraña devolución de alrededor de cinco millones de dólares a Enarsa, la empresa estatal argentina que se retiró del proyecto. La aventura infame de las Malvinas; la corrupción y el desbarajuste de Menem y ahora la dinastía Kirchner, en la que se manipulan las estadísticas, se ocultan las realidades y, guardando las distancias, se da un paso similar a la guerra de las Malvinas, para conquistar el pasajero apoyo de su población.

 

Autor: Francisco Rosales - rosales@hoy.com.ec Ciudad Quito



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