In dubio pro homine

Publicado el 05/Junio/2006 | 00:00

Así como la Constitución dispone que en caso de duda se debe estar a favor del reo en aplicación del principio universal del derecho denominado in dubio pro reo, el Tribunal Constitucional (TC) ha salido por los fueros de la sociedad y de la moral pública, disponiendo la aplicación del principio del in dubio pro homine, esto es que, en caso de duda, la norma se aplicará a favor del ser humano, en relación a la demanda planteada al TC que suspendió definitivamente el registro sanitario que permitía la venta de la gragea denominada Postinor 2, comúnmente llamada “píldora del día siguiente”, fármaco que pone fin a un embarazo, atentando no solo contra claras disposiciones legales sino contra expresas normas constitucionales, ya que dicha píldora, según opiniones científicas, tiene efectos abortivos en determinados casos.

Cabe recordar que el art. 16 de la Constitución, al tratar de los derechos, garantías y deberes de las personas, preceptúa como el más prioritario de ellos al de “respetar y hacer respetar los derechos humanos”. Y el primer derecho es “la inviolabilidad de la vida” (art. 23). Además, varios artículos protegen a los llamados “grupos vulnerables”. El art. 49, por ejemplo, dispone que “los niños y adolescentes gozarán de los derechos comunes al ser humano, además de los específicos de su edad. El Estado les asegurará y garantizará el derecho a la vida, desde su concepción”. Pero no solo la Constitución contiene normas de esta naturaleza. El Código de la Niñez en su art. 20 desarrolla dicho principio constitucional no solo para garantizarle a los niños el derecho a la vida desde su concepción, sino porque expresamente prohíbe “los experimentos y manipulaciones médicas y genéticas desde la fecundación del óvulo hasta el nacimiento de niños, niñas y adolescentes; y la utilización de cualquier técnica o práctica que ponga en peligro su vida o afecte su integridad o desarrollo integral”.

Es importante que los noveleros parapetados en ONG partidarias del libertinaje como estilo y actitud de vida, tengan muy en claro que hay principios jurídicos de inspiración bioética que son incuestionablemente favorables al derecho a la vida. Se ha argumentado que no existe en la legislación ecuatoriana una norma legal que defina la concepción. A ello replico que la Carta Magna llena ese real o aparente vacío ya que en materia de garantías constitucionales se debe estar a la interpretación que más favorezca su efectiva vigencia. El art. 18 de la Constitución, además, no admite dudas cuando proclama que “no podrá alegarse falta de ley para justificar la violación o desconocimiento de los derechos establecidos en esta Constitución … o para negar el reconocimiento de tales derechos”. Bien por el TC que con este tipo de decisiones reduce la fatiga social que tiene conmovida a esta colectividad; y, adicionalmente, se legitima al igual que cuando dictaminó, hace poco, la inconstitucionalidad de ese galamatías llamado “Ley de Huaquillas”.

Autor: Xavier Neira - Ciudad Quito



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