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IECE

Publicado el 16/Febrero/1999 | 00:00

Quito. 16 feb 99. (Editorial) En las pequeñas historias es en
donde se sienten, en carne viva, las grandes injusticias. Los
ukazes de las injusticias se adornan de frases vinagrientas, algo
típico de la burocracia educacional.

Y ella cultiva sus sinrazones en terrenos insólitos: "IECE:
educación para todos". (Mentiras tuyas -dice aquel bolero del
escepticismo). "El primer deber del Gobierno es dar educación al
pueblo" -Simón Bolívar-. Hasta al verbo de don Bolo se lo convida
para fundamentar el prejuicio.

La pequeña historia comenzó aquel mismo día cuando el
afro-esmeraldeño Rider Achilie Valencia decidió que no le bastaba
el buen corazón de galeno para su medicina social, si no
profundizaba aún más el conocimiento de la materia. Rider Achilie
nació médico, sóolo así se entiende que no quiera enriquecerse
haciendo papel higiénico con el compromiso hipocrático. Déjenme
decirles una cosa: por estos rumbos, casi todas las mujeres
alumbran con cesárea. No es moda ni capricho femenino. Este
cronista sandunguero de los martes tiene sus dudas y muy serias:
sucres de vivezas esculapias.

Y al doctor Achilie Valencia lo perseguía un ánima de inquietud:
¿por qué tantas mujeres de este Solar de las Esmeraldas padecen de
cáncer al útero y a los senos? ¿Por qué? Por acá aquello de
"parirás con el dolor de todas tus generaciones", parece ser algo
así como "el odio de Dios". Y el doctor Achilie Valencia, un
afro-esmeraldeño esencial, es de los que va por los barrios bajos
buscando mitigar dolores de preñez. Y al doctor Achilie Valencia se
le ocurrió meterse más a fondo en las ciencias médicas y ser más
útil. Y fue cuando se le cruzó el país que no tolera a la gente de
color verdadero.

El doctor Achilie Valencia llegó al IECE y solicitó un préstamo,
entiéndase bien, dinero que el Estado ecuatoriano le cobrará. No es
una donación. El va a realizar un posgrado en ginecología y
obstetricia en Cuba, durante cuatro años. Los funcionarios iécicos
que facilitan los préstamos siempre le aseguraron que no había
problemas por los cuatro años, que lo que importaba, al fin y al
cabo, eran las honduras de los conocimientos. La charanga
crediticia iba bien y debió ir bien. Pero no, los niches de este
país tenemos chiribogas iécicos y futboleros atravesados en el
camino.

De repente, un funcionario descubre que no se pueden financiar
cuatro años de estudios en Cuba, porque en el Ecuador únicamente
son tres. ¡Qué ronquera la de los atabales! La juyunga burocracia
del IECE debería por fin entender que al doctor Achilie Valencia,
el Estado ecuatoriano no le está regalando ni un centavo, apenas le
hace el favor del préstamo. Y que son ellos los que cacarean:
"IECE: educación para todos". Para todos, menos para la negritud.
El doctor Achilie Valencia ya inició el ciclo de clases en Cuba.
Pero, por favor, el hombre-medicina afro no tiene tiempo que
perder, en los barrios bajos de esta ciudad hay mujeres, a las
cuales las enfermedades les están triturando los órganos
reproductores. Y eso a las personas-escritorio del IECE capitalino
les importa un coño.

Mujeres del Arenal, Puerto Limón, Isla Piedad, Bellavista y de
todos los barrios digan ocho frases que contengan macumba wimbeña
para que un huracán jamílico barra con el tal IECE. No lo dejen
para luego. (Ja-ja-ja, gracias Alcides). (DIARIO HOY) (P. 5-A)

Ciudad Quito



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