El ex presidente iraquí Sadam Hussein dio un giro de tuerca al juicio que se celebra contra él al denunciar que ha sido golpeado y torturado por las tropas de EEUU que le custodiaban y que las marcas aún son visibles en su cuerpo. Tras más de seis horas de sesión, el antiguo dictador, que había escuchado con atención y calma el relato de los testigos, tomó la palabra para revelar que también ha sufrido malos tratos durante su actual presidio. "He sido torturado por los estadounidenses, golpeado en todas las partes de mi cuerpo y las señales se encuentran en todo él", aseveró. Después, trató de suavizar el impacto de su declaración con otra en la que indicó que aquellos que torturaron a quienes han testificado contra él deben ser castigados. "Cuando escucho que un iraquí cualquiera ha sufrido daño, me duele a mí. Las cosas malas que le hicieron a esas personas están mal y, de acuerdo con la ley, quienes las hicieron deben recoger lo que merecen", agregó. Ambas declaraciones pusieron punto y aparte a una sesion que comenzó con el gesto sonriente del dictador.
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