Historia del 'monstruo de Austria' pone los pelos de punta al mundo

Publicado el 04/Mayo/2008 | 11:11

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El jubilado de 73 años mantuvo secuestrada a su hija por 24 años, tiempo en el cual la violó. Producto del incesto nacieron siete hijos; uno de ellos murió y fue incinerado por el hombre que vivía una doble vida ya que convivía con su esposa. Ella asegura no saber lo que ocurría en el sótano de su casa

VIENA.- El caso de abusos e incesto de Elisabeth Fritzl, en cautiverio durante 24 años en la ciudad austríaca de Amstetten y que tuvo siete hijos de su propio padre, se inició en 1977. En aquel año, su padre, Josef Fritzl, abusó sexualmente de Elisabeth por primera vez cuando ella tenía 11 años.

A principios de los ochenta, la joven comenzó el aprendizaje para un oficio y trabajó en una gasolinera de la autopista de Viena a Salzburgo, pero oficialmente desapareció en agosto de 1984 sin dejar rastro. Su madre presentó una denuncia por su desaparición a la Policía, pero dado que Elisabeth ya era mayor de edad, las autoridades pensaron que había abandonado el hogar por voluntad propia.

Según la reconstrucción de los hechos, cuando tenía 18 años se escapó de la casa, pero luego volvió y su padre la llevó al sótano, donde la maniató con esposas, y de donde ya nunca salió hasta hace pocos días.

En 1988 nació su primera hija, Kerstin, en el sótano descubierto recién. La joven fue llevada el pasado 19 de abril a un hospital local, donde se le detectó una enfermedad genética relacionada con el incesto y donde continúa hasta hoy en cuidados intensivos, debatiéndose entre la vida y la muerte. Fue el hospital el que hizo un llamamiento público mediante la prensa, Interpol y otras autoridades a su madre para que acudiera a facilitar información sobre su hija.

En 1990 nació su hermano Stefan, que al igual que su hermana, probablemente tampoco vio la luz del día hasta que salió del encierro hace unos días.

Dado que el espacio en el escondite, de unos 60 metros cuadrados, era demasiado pequeño para los descendientes que seguían naciendo, "aparecieron" en la puerta de la casa Lisa, en 1992, y Monika, en 1993, a los nueve y 10 meses de edad, respectivamente.

Se sospecha que fue el propio Josef Fritzl quien colocó a los niños allí para dar la impresión de que había sido la madre quien los había dejado al cuidado de sus padres.

En 1996 nacieron gemelos, uno de los cuales murió al cabo de tres días y, según declaró la madre, su cuerpo fue incinerado en el jardín por Fritzl. Su hermano gemelo, Alejandro, apareció 15 meses más tarde en la puerta de la casa, al igual que otros dos de sus hermanos.

El último vástago, Félix, nació en 2003 y permaneció siempre en el sótano.

Tres de los hijos nacidos del incesto (de entre 10 y 15 años) fueron traslados por Fritzl a la casa familiar e integrados como si fueran nietos y luego hijos adoptivos, mientras que los otros tres (de 5, 18 y 19 años) permanecieron toda su vida bajo tierra, hasta ser liberados hace pocos días.

El pasado 19 de abril, la primogénita, Kerstin, se desmayó en el escondrijo y fue trasladada al hospital a instancias de su madre. Ahí es donde Friztl incurrió en contradicciones al explicar el caso a las autoridades y se comenzó a sospechar que podía ser el padre.

Al día siguiente de conocerse el escalofriante episodio de incesto y encierro durante 24 años, las autoridades de Amstetten dieron el caso por esclarecido, con la confesión del acusado, Josef Fritzl, un ingeniero jubilado de 73 años.

El "carcelero de Amstetten", como le bautizó la prensa local, confesó haber encerrado en un calabozo subterráneo a su hija Elisabeth, que hoy tiene 42 años, de haberla golpeado y violado sistemáticamente y de ser el padre de siete hijos nacidos de esa relación.

El responsable de la seguridad pública de Baja Austria, Franz Prucher, aseguró que con la confesión "este caso está resuelto" y agregó que se trata de uno de los más graves en la historia criminal de la república alpina, "que supera todo lo conocido hasta ahora".

Sin embargo, el caso parece apenas empezar, ya que la Policía investiga algún grado de complicidad de su familia o amigos.

A pesar de la confesión completa del principal sospechoso, el jefe policial a cargo del caso estima que la investigación podría durar "seis meses". El tiempo necesario para examinar las pruebas que la Policía sacaba en cajas de cartón de la vivienda de la familia Fritzl.

También será necesario esperar que las víctimas, que están en el servicio psiquiátrico de una clínica de Amstetten-Maurer al amparo de los medios de comunicación, vuelvan a estar lo suficientemente equilibradas como para soportar una audiencia policial.

Elisabeth, cinco de los niños y la madre de la víctima están sometidas a terapia individual, aún si están todos juntos en esa unidad psiquiátrica, pues "están traumatizados en diversos grados", destacaba el responsable del centro médico, Berthold Kepplinger.

"Debemos proceder con mucho cuidado para no estresar a los pacientes", indicó antes de precisar que para una eventual audiencia policial o judicial "será necesario esperar un tiempo".

El drama podría haber sido más corto si el equipo que en 1999 fue a la vivienda para revisar la caldera que estaba en el sótano hubiera imaginado lo que ocurría detrás de esa pared. "No tenían ninguna posibilidad de saber lo que se ocultaba detrás", dijo a la TV austríaca ORF un portavoz de la Alcaldía de Amstetten, Hermann Gruber.

Esta escalofriante historia recorrió el mundo entero.


El canciller austríaco Alfred Gusenbauer prometió que preservará la imagen de Austria tras el descubrimiento del caso "Fritzl".

"No se puede hablar del caso Amstetten, no se puede hablar del caso Austria, se trata de un caso particular", dijo Gusenbauer tras afirmar que no puede "aceptar que la imagen internacional de Austria se vea empañada" por este caso.

Josef Fritzl, encarcelado en Sankt Polten, debería volver a comparecer ante el fiscal la semana próxima. El lunes pasado confesó sus delitos.

Poco después, los resultados de las pruebas de ADN confirmaban que es el padre de los seis hijos de Elisabeth.

Pero el martes pasado no dijo ni una palabra al juez de instrucción y la semana que viene debería comportarse de igual forma aconsejado por su abogado, Rudolf Mayer, especialista en casos mediáticos.

Su defensor reclamó que sea sometido a exámenes psiquiátricos.

"Es necesario determinar si mi cliente es responsable de sus actos. Quizá sea esquizofrénico. Después de todo, tuvo una doble vida", se preguntó el letrado en el diario Die Presse.

"Quizá sea declarado responsable y tener un disfuncionamiento mental", añadió, antes de expresar su preocupación por la seguridad de su cliente en la cárcel, donde los delincuentes sexuales son particularmente mal vistos.

Interrogado por el diario Salzburger Nachrichten, el psiquiatra y experto judicial Reinhar Haller estimó que Fritzl no es enfermo mental pero padece "narcisismo", una enfermedad vinculada a menudo a un deseo de control al otro.

El abogado de Fritzl rechaza las acusaciones de violación y homicidio por neligencia. Si la justicia retiene ese último delito, Josef Fritzl podría ser condenado a cadena perpetua. (AFP-EFE-PR)

A menos de dos años del caso "Natascha Kampusch"


El caso ha causado un gran revuelo mediático, que se produce menos de dos años después de la liberación de Natascha Kampusch, otra joven austríaca que estuvo encerrada por su captor durante ocho años en un sótano cerca de Viena.

Kampusch, quien se ha convertido en Austria en un personaje público, anunció su intención de ayudar a la víctimas de este suceso.

"Tuve este deseo espontáneamente", dijo Kampusch a la radio pública ORF, respecto a un suceso que mantiene estupefacta y horrorizada a la población de la república alpina.

Natascha Kampusch, secuestrada durante más de ocho años cerca de Viena antes de escaparse en 2006, anunció que donará 25 mil euros ($39 mil) a Elisabeth Fritzl y sus seis hijos.

"Pongo inmediatamente 25 mil euros a disposición de los miembros de la familia" involucrados en ese drama, anunció la jovencita de 20 años.

Natascha fue secuestrada cuando iba a la escuela a los 10 años de edad y encerrada en una habitación, que su captor construyó debajo de su garaje en la vivienda que ocupaba en las afueras de Viena.

Aprovechando un momento de distracción, Natascha logró escaparse en agosto de 2006. Su secuestrador se suicidó esa misma noche tirándose a las vías del tren.

La joven además lanzó un llamado para organizar una campaña de donación para las víctimas de este impresionante caso de secuestro e incesto. (EFE)

Mujer francesa recuerda incesto del que fue víctima


Una mujer francesa de 45 años dice que fue violada y torturada durante 28 años por su padre, con quien tuvo seis hijos entre 1982 y 1993. El caso de Lydia Gouardo vuelve a la actualidad a propósito del incesto y encierro de Elisabeth Fritzl en Austria.

"Ella sufrió más que yo", indicó la víctima francesa en una entrevista publicada por Le Parisien.
Gouardo sufrió torturas y violaciones tanto por parte de su padre como de su madrastra, hasta la muerte de aquel, en 1999.

La mujer no fue encerrada, pero se le impedía salir de la casa, en Coulommes, afueras de París.

Narró que todo empezó cuando su madrastra la sumergió en una bañera con agua hirviente cuando tenía 9 años, y que luego su padre la violaba "tres veces al día", a menudo en presencia de la cónyuge, la quemaba con ácido clorhídrico e incluso le llegó a coser su sexo para que no pudiera tener otras relaciones.

Pese a las numerosas veces que relató los crímenes sufridos, Gouardo denuncia que ni el personal del hospital al que a veces acudió con su padre, ni los vecinos que oían los gritos, ni la policía, la ayudaron.

La madrastra fue condenada inicialmente en 2007 a tres años de prisión exentos de cumplimiento por no haber denunciado el crimen. Gouardo apeló, y finalmente el tribunal condenó a la mujer a cuatro años de prisión exentos de cumplimiento también por agresión sexual de uno de los hijos nacido del incesto, que tenía menos de 15 años. (EFE)

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