Quito. 22 oct 97. Tejemujeres vende chompas y sacos a EE.UU. y
Europa. La meta a mediano plazo es crear una red provincial.
Rosa Leonor Gómez, de 21 años, conoció de cerca la explotación
del intermediario. Pero hace cinco, ella y otras 40 mujeres de
las comunidades de Laguán y San Francisco, en Gualaceo,
encontraron la respuesta en la organización.
Las dos trenzas son negras, como los ojos. "Nos pagaban 130
sucres la mano de obra en cada chompa. Y a cómo también
venderían ellos cada saco, nosotros no nos enterábamos".
En Gualaceo, un cantón nororiental del Azuay, las mujeres
nacen con un don: sus manos son maestras para el tejido. La
primera acción fue reunirse. La segunda, aliarse con Sendas
(Servicios Alternativos para el Desarrollo del Austro), para
romper el eslabón del intermediario y crear una conexión
directa con el mercado en el exterior.
El resultado se ve cada martes y viernes en la casa de tres
plantas ubicada en el centro de Gualaceo. Un letrero anuncia
que ése es el centro de operaciones de Tejemujeres. Adentro,
cada una de las 120 socias teje su historia presente y futura.
Dos veces por semana, retiran la cantidad de hilo necesaria
para elaborar la chompa solicitada, al tiempo que entregan la
obra ya concluida.
Rosa Ramón, también de 21, combina el tejido de las chompas de
hilo con el control de calidad. Es el primero de tres filtros
por los que cada producto pasa antes de llegar al cliente
final: el control es estricto, pues el 80% de las chompas se
exporta bajo etiquetas que, en inglés, promocionan este
producto artesanal.
Claudia Marca, de 18, nació en la comunidad de Guazhalán y
aprendió a tejer de pequeña, para ayudar a su madre. Ahora,
ambas son socias de la cooperativa, pero ella tiene una
función adicional: se encarga de los cupos. Ella verifica qué
cantidad de hilo debe entregar a cada socia, quien a su vez se
compromete a entregar la obra en un tiempo determinado. El
encargo y la entrega quedan registrados en una tarjeta que
lleva cada socia: cada vez que la obra es entregada dentro del
plazo, la tejedora recibe un bono de cumplimiento.
Los diseños se conciben en el segundo piso de la casa. Allí,
Diana Márquez prepara los dibujos, algunos de los cuales son
propuestos por el equipo, aunque otros son solicitados
expresamente por el cliente. ¿Las tendencias? Las
combinaciones más atrevidas en colores tienen mejor pegada en
Europa, en tanto que en EE.UU. por ahora prima lo clásico.
Mientras Diana esquematiza cada diseño sobre el papel, Juana
Bonilla lo interpreta en agujetas y lana. A veces ésta es
tinturada en el propio centro de operaciones; otras, la
compran ya en colores. Pero la queja constante es que es
difícil encontrar materia prima de óptima calidad. Si bien las
chompas de hilo son la línea más importante de producción, las
innovaciones dependen de la acogida en el público extranjero.
Cada pedido es un reto a la habilidad de estas artesanas.
Cada una recibe un pago promedio de 30.000 sucres por chompa,
y produce una media de seis en el mes. En septiembre, fueron
700 las producidas. Para muchas, es una actividad
complementaria a las tareas de la casa, agrícolas y de crianza
de animales; pero es la que representa la mayor posibilidad de
ingresos fijos. Esto es particularmente importante en uno de
los cantones más afectados por el fenómeno migratorio hacia el
exterior.
De todas las mujeres que integran el programa, el 80% tiene al
menos un pariente cercano fuera del país, según la
coordinadora del programa, Jacinta Zea. El programa
Tejemujeres se inició con un aporte del Fondo Ecuatoriano
Canadiense de Desarrollo (203 millones de sucres) en 1995. El
año anterior tuvieron ventas por el orden de 250 millones; la
meta es superar esa cifra y transferir gradualmente hasta 1999
toda la gestión a la cooperativa de mujeres, que cuenta con
personería legal desde este año.
Por lo pronto, los primeros pasos tienen que ver con el
fortalecimiento de la organización y la capacitación
constante. Rosa Leonor Gómez fue elegida por sus compañeras
Presidenta del Consejo de Administración, que con seis
miembros responde por la marcha del proceso. De las 120
socias, al menos 30 son líderes pues ocupan puestos de gestión
en los diversos comités y consejos que regulan la marcha de
todo el proceso, desde la compra del hilo hasta la
exportación, pasando por el bodegaje, el pago a las socias, el
control de calidad. Diez mujeres se capacitan para actuar como
promotoras de salud y difundir sus conocimientos en sus
comunidades. Eso es lo que Rosa Gómez busca. A fines de este
mes participará en un encuentro de mujeres microempresarias,
porque Tejemujeres es una microempresa con objetivo social.
La meta es fortalecer una organización provincial de la que
Tejemujeres es miembro. Son 600 mujeres tejedoras.
Una líder que escribe
María Muy aprendió a tejer haciendo resortes y ovillando.
Ahora, a los 21 años, coordina la producción en la cooperativa
Tejemujeres.
Ella es la segunda de seis hermanos y una de las tres
tejedoras de la familia. Pero cuando no está pendiente de las
agujetas y los números consigue un papel y escribe.
María no conoce la palabra imposible: pero sí lo que
significan los retos. Solamente estudió la primaria, pues en
su comunidad natal Guazhalán Alto, no hay establecimientos de
enseñanza secundaria. Pero cuando quiere expresar lo que
siente, el lenguaje le brota: uno de sus escritos fue
publicado en Cántaro, una revista azuaya especializada en
temas de desarrollo y de género.
En ese artículo, ella habla de la importancia de las manos,
las manos que tejen, las que escriben. Su sueño es que todas
las tejedoras se vean a sí mismas como artistas. Así, nunca
pondrán límites a su creatividad: mejorarán su producción y
estarán todo el tiempo planteándose nuevos desafíos.
PUNTADA TRAS PUNTADA
La temporada alta * De mayo a septiembre la demanda aumenta.
La meta es tener pedidos durante todo el año. Alrededor de USD
20 a 25 es el valor de cada producto de exportación.
Las comunidades * En esta experiencia participan las
comunidades de Pagrán, Guazhalán, Laguán, San Francisco,
Quimshi y Jumpirán, del cantón Gualaceo; y Uzhupud, de Paute.
Cómo volverse socia * Una de las socias debe servir de garante
a la aspirante, quien debe tener un alto sentido del trabajo
en equipo y ganas de capacitarse como líder.
A dónde van los productos * A EE.UU. e Inglaterra. También a
Bélgica, Holanda. La venta en Quito y Cuenca se realiza en
Ocepa, El Cafecito... (Texto tomado de El Comercio)

