Quito. 26 sep 96. Aunque las reglas del juego no está aún
claras, la primera carnada para nuevas inversiones será
colocada por el Leviatán. Durante las fiestas octubrinas del
puerto principal, el Gobierno prevé realizar su primera
licitación. La concesión del terminal terrestre de Guayaquil
le permitirá al Fondo de Solidaridad del Estado recibir un
primer aporte que bordeará, posiblemente, los 500 millones de
sucres anuales.
Con una inversión que varía entre los 15 y 18 millones de
dólares, la empresa que obtenga la concesión estará respaldada
por una rentabilidad sostenida del 18,05 por ciento durante 21
años. El inversionista concluirá, en un plazo de 12 meses, el
reforzamiento del segundo piso del terminal, el ensanchamiento
de las vías y una serie de obras de infraestructura para
garantizar la eficiencia y seguridad del servicio.
Y aunque la Comisión del Tránsito del Guayas aprobó ayer las
bases finales de la licitación, se espera que para finales de
este mes el Consejo Nacional de Modernización las publique ya
en los principales medios de comunicación nacionales y
extranjeros.
Situación caótica
60 mil metros cuadrados de construcción, 80 cooperativas, 200
locales comerciales, 40 mil usuarios diarios: el terminal
"Jaime Presidente Jaime Roldós Aguilera" atraviesa, sin
embargo, serios problemas de administración y abandono. La
edificación vibra, no cumple con las normas de seguridad,
presenta serias deficiencias estructurales.
Una serie de locales comerciales funcionan ilegalmente y
varios juicios por contratos de arrendamiento se ventilan. La
deuda asciende a 500 millones de sucres, se ha recuperado
únicamente el 20 por ciento.
Los locales comerciales pagan un arriendo mensual que varía
entre un millón 800 mil sucres y siete millones de sucres. Las
cooperativas deben cancelar a la Comisión entre uno y tres
millones de sucres de acuerdo al tamaño del local que ocupan.
La Comisión de Tránsito percibe entre 300 y 400 millones de
sucres mensuales. Cifra irrisoria, dijo Azar. La evasión es
elevada, "no se recaudaron por varios años impuestos por
concesiones de corto plazo".
Utilidades compartidas
La concesión beneficiará no solo a la empresa privada. Para
Azar la participación de la empresa privada es rentable para
la Comisión. El Gobierno recibirá un arriendo mensual que
ascenderá a los 750 millones de sucres: cifra que será
distribuida, en montos aún no establecidos, entre la Comisión
y el Fondo de Solidaridad.
Las autoridades de tránsito dejarán, además, de efectuar un
egreso que, hasta ahora, llega a los 25 o 30 millones de
sucres mensuales para mantenimiento del terminal.
TARIFAS DE USO SE REVISARAN
El capital privado que se invierta en el terminal de Guayaquil
tendrá sus prerrogativas. Una tasa de uso de andén, que ahora
se ubica en 400 sucres, será revisada; la propuesta es
colocarla en aproximadamente tres mil sucres (un dólar).
La empresa, además, tendrá la posibilidad de regular las
tarifas para los locales comerciales y cooperativas de acuerdo
a la inflación y a los gastos reales de mantenimiento y
eficiencia.
Las tarifas, según el director de la Comisión de Tránsito del
Guayas (CTG), José Azar, se elevarán aunque las cooperativas
muestren oposición. "Una modernización implica gastos, pero
también comodidad y mayores beneficios para el usuario".
La construcción del terminal, hace más de una década, fue
seriamente cuestionada. La Comisión de Tránsito emprendió un
juicio a la empresa constructora japonesa Fugita, ganó la
causa: mil millones de sucres no pueden ser recuperados porque
la empresa extranjera no tiene representación legal en
Ecuador.
La CTG espera mantener el control del terminal. Su
jurisdicción se limitará a la aplicación de la Ley de Tránsito
y al control de la circulación de automotores. (DIARIO HOY)
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