Proviene de la palabra stagflation que significa una combinación de estancamiento económico con inflación. En esta dualidad, la autoridad económica tiene en sus manos un dilema que debe corregir: precios y cantidad producida. En el primero de los casos, la realidad inflacionaria del país responde básicamente a tres causas: inflación importada por el encarecimiento de ciertos productos en el mercado internacional, impactos en la producción agrícola por los embates de clima y una clara política fiscal expansiva expresada en un gasto público excesivo, en especial en la aplicación de subsidios de forma excesiva y gasto corriente en franco crecimiento.
Si los dos primeros factores no son responsabilidad del Gobierno, el tercero sí lo es, pues los países vecinos que también reciben el impacto internacional de algunos precios al alza, promueven acertadamente un manejo de las finanzas públicas disciplinado y ordenado amortiguando estos efectos negativos.
El segundo problema, el bajo crecimiento económico, se origina en al menos a dos razones fundamentales: la caída de la inversión privada nacional y extranjera, esta última con un valor que no llega, según el Banco Central del Ecuador, a los $180 millones en 2007 y un deterioro de la estabilidad económica por el desorden fiscal, el deterioro del sector externo y la menor demanda de crédito.
Todo esto, aupado por un clima de inseguridad e incertidumbre de un país que vive en elecciones, con mensajes económicos preocupantes y confusos, y con leyes o mandatos que al menos en el ámbito laboral y tributario también profundizarán la ya parqueada actividad económica.
Las estimaciones del FMI en un reporte de abril 2008 que titula Perspectivas económicas: las Américas muestran que en este año que el crecimiento económico de América del Sur será del 5,2%, lamentablemente con el Ecuador a la cola con una variación prevista del PIB del 2,9%.
América Central refleja un crecimiento económico del 4,6% donde El Salvador sería el país con menor crecimiento con el 3%. En el caso de El Caribe, la región crecería en el 4,4% y América del Norte con un aumento previsto de apenas 0,7%. Con estas cifras, toda América Latina crecería en promedio en el 4,4%. Esto quiere decir que el Ecuador estaría muy por debajo del promedio de toda la región, en el último lugar de América del Sur y de los países emergentes superaría únicamente a Barbados y Jamaica.
Si la inflación cierra el año con una cifra de más de dos dígitos, nuestro querido país tendría no solo una pésima ubicación internacional en crecimiento económico sino de las más altas inflaciones de América únicamente superado por Venezuela, Jamaica y Bolivia. Estos resultados, paradójicamente, con el mayor precio del petróleo de las últimas tres décadas. Sí podemos revertir esa tendencia pero recuperando a la economía como meta y dejar de lado tanta política.
Ciudad Quito

