ESPECIAL: Lugares Turísticos de Tungurahua

Publicado el 20/Febrero/2012 | 00:41

PINLLO

Ubicada a 15 minutos de Ambato, la parroquia de Pinllo mantiene perennes gran cantidad de sus costumbres, como la de hornear su tradicional pan, elaborado a base de harina de trigo. Se ofertan también las gallinas de 12 libras acompañadas de papas en salsa de maní. Desde Pinllo, se divisa Ambato en todo su esplendor

La parroquia de Pinllo, creada en el siglo XVIII, se ubica detrás de la loma de Santa Elena, a 15 minutos de Ambato.

Su principal atracción es su tradicional pan, que sus habitantes hornean desde hace más de 100 años.

Marcelo López, consumidor, aseguró que va todos los días desde su casa en Ambato hasta Pinllo para comprar el pan. "Me gusta porque es macizo y no inflado como los otros", afirmó.

Dentro de la oferta gastronómica, están también las famosas gallinas de Pinllo, que llegan a pesar hasta 12 libras cada una.

Hace casi 70 años, la familia Villacreces Lagos comenzó a preparar las primeras gallinas para los turistas. Desde entonces, ya son cuatro generaciones que se dedican a la venta de ese plato en la calle Nieto Polo del Águila y Democracia (diagonal al parque). En el lugar hay un libro de visitas firmado por varios personajes, como el marchista olímpico Jéfferson Pérez. (PAO)



QUISAPINCHA

Localizado a 15 minutos de la capital tungurahuense, este sitio ha logrado desarrollarse gracias a la fabricación de prendas de cuero a bajos precios

Esta parroquia rural, ubicada a 15 minutos de Ambato, es conocida por la fabricación y venta de prendas de cuero a muy bajos costos. Por ello, desde 1997, se la declaró como la Ruta Turística del Cuero, mediante acuerdo ministerial.

La feria se realiza los sábados y domingos en la plaza Central, frente a la Iglesia, de 07:00 a 13:00. Hay también locales de venta al ingreso del pueblo.

Aparte del cuero, se encuentran en la parroquia sitios como la casa de Jaime Silva, un morador del sitio que vende tamales frescos a ¢25, cerca de la parada de buses Quisapincha, en la calle Calvario.

Él comenzó con la tradición hace más de 50 años. Para ello, adquirió una paila de cobre en Perú, donde caben hasta 1 000 tamales.

"Mi secreto está en que no compro la harina sino que yo mismo la preparo", indicó Silva.

Si se desea conocer un poco de la historia del lugar, se puede también ir al cementerio, que está custodiado desde hace 17 años por Jaime Caiza, un morador.

Él tomó posesión de las llaves del sitio cuando su hija Mercedes falleció en 1994.

"Desde entonces, yo cuido y arreglo el cementerio. No gano un mensual, pero sí la indulgencia de las almitas", señaló. (PAO)

PELILEO

Este cantón es muy amoso por la venta de jeans de buena calidad y bajos costos. Se puede encontrar también gran variedad de platos típicos y visitar sitios tradicionales como La Moya, donde queda el antiguo Pelileo Grande

La Ciudad Azul, como se conoce a San Pedro de Pelileo por la industrialización del jean en la parroquia de Tambo, está ubicada a 18 km de Ambato.

Se estima que un 45% de la población (22 629 habitantes) se dedica a esa actividad, por lo que los costos de esta prenda son muy competitivos y varían entre $5 y $25.

Adicionalmente, el cantón guarda un sinfín de tradiciones visibles a cada paso; sin embargo, lo que más llama la atención de los turistas, especialmente los extranjeros, es visitar Pelileo Grande, o mejor dicho, el antiguo Pelileo.

Esa parroquia, ubicada en el sector de La Moya, fue el primer asentamiento de los habitantes del cantón hasta el terremoto de 1949, tras el cual Pelileo se trasladó 2 km hacia el oeste.

Ahora, funciona en La Moya un complejo turístico donde se alquilan botes para navegar por su laguna. Hay también piscinas y espacios de recreación y esparcimiento.

Entre los platos tradicionales del sitio están el caldo de gallina y las papas con cuy, o si gusta, puede comer "la receta de la abuela" y degustar los típicos chochos con capulí.

A 10 minutos de Pelileo, se encuentra su principal parroquia: Huambaló, desde donde se puede apreciar claramente el volcán Tungurahua.

Esa parroquia, de 15 mil habitantes, es también famosa por sus artesanos, que fabrican muebles. Precisamente, la mueblería se ha convertido en uno de los motores de desarrollo económico para sus habitantes.

Otra parroquia apreciada a nivel turístico es Salasaca, donde se venden tejidos hechos a mano y gran cantidad de plantas y flores.

Sus habitantes hablan perfectamente el español y el quichua. (PAO)

 



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