En 1929 Se Instauro Voto De La Mujer En El Ecuador

Publicado el 28/Abril/1994 | 00:00

Quito. 28.04.94. Hace 50 años, en 1929, el Ecuador reconoció el
derecho de la mujer al voto y se convirtió en el primer país de
América Latina en hacerlo.

Fue la audacia de una mujer, la doctora Matilde Hidalgo de
Prócel, una médica que venciendo los prejuicios de la época, en
1924, se acercó al Registro Electoral de Machala, con el fin de
inscribirse para votar, lo que motivó, una consulta al Parlamento
y al Honorable Consejo de Estado, el 9 de julio de 1924, para
dilucidar si las mujeres tenían o no derecho al voto.

Así lo establece Lilya Rodríguez en un estudio que fuera
publicado en el libro "Análisis de los procesos electorales" del
Tribunal Supremo Electoral, tras señalar que en realidad no había
ningún impedimento. La primera Constitución Liberal de 1896,
acorde con los principios de esta nueva doctrina, había eliminado
uno de los requisitos que la Constitución de 1861, expedida
durante el gobierno de García Moreno, la que pese a su tinte
democratizador establecía que para ser ciudadano era necesario
"ser varón, mayor de 21 años y que supiese leer y escribir". La
Revolución Alfarista, había sentado las bases legales para que
las mujeres ecuatorianas pudieran acceder al derecho del
sufragio, así como para su incorporación a la educación, al
trabajo, y a la protección de los derechos de la mujer casada.

La resolución del Consejo de Estado con respecto al derecho de
las mujeres a elegir y ser elegidas fue positiva, pasando Doña
Matilde a ser la primera mujer votante en las elecciones de 1925.

Posteriormente este derecho se incorporó en la Constitución de
1929, en el marco de las reformas de la Revolución Juliana, y se
mantuvo obligatorio para los hombres y facultativo para las
mujeres, hasta 1967, año en que se estableció la obligatoriedad
del voto femenino.

El reconocimiento de este derecho de las mujeres ecuatorianas en
términos de su participación formal en la política no fue
resultado precisamente de su movilización y presión, como lo fue
para las norteamericanas y europeas que en las cruzadas para
sufragar del siglo diecinueve y principios del veinte, levantaron
las banderas del voto para las mujeres, exigiendo democratizar
la base electoral de los Estados burgueses de aquel entonces.

En nuestro país, el voto femenino fue uno de los postulados de la
doctrina liberal en el contexto de las reformas introducidas por
la Revolución de Alfaro. Ahora bien, más allá de la imponancia
histórica que este hecho tiene, es preciso preguntarse en el
cincuentenario del derecho al voto femenino, cuál ha sido su
trascendencia en términos de la participación política de las
mujeres y de su acceso real a la toma de decisiones.

Es importante destacar que en este estudio se establece además
las fechas de obtención del derecho al voto femenino en América
Latina. Así por ejemplo, en 1929 se logra en Ecuador, 1932 en
Brasil, 1934 en Cuba, 1942 en República Dominicana, 1945 en
Guatemala, 1947 en Argentina, 1949 en Chile y Costa Rica, 1950 en
Salvador, 1952 en Bolivia, 1953 en Jamaica y México; 1954 en
Colombia; 1955 en Perú; en 1957 en Haití y Honduras y, en 1961 en
Paraguay.

* Texto tomado EL TELEGRAFO (p. 6-A)

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