Amabato. 08 ene 99. En el evento participaron representante de
la Sierra, Amazonia, Venezuela y Bolivia. El recorrido por las
calles de la ciudad duró más de dos horas.
Este año el pase de El Niño Rey de Reyes en Riobamba, cumplió
un doble objetivo histórico y cultural. Lo primero porque
reforzó la tradición de realizar este evento el 5 y 6 de enero
de cada año y, lo segundo, porque a lo largo de su realización
las expresiones folclóricas de la Sierra y la Amazonia
tuvieron su espacio en un mismo escenario.
El pasado martes, a las 18h00, la figura de El Niño Rey de
Reyes fue exhibida en un carruaje halado por dos caballos
blancos y escoltada por miembros del Ejército. Recorrió las
principales calles de Riobamba en dirección al estadio
Olímpico, donde hubo una ceremonia especial con castillos,
bandas, música y fervor religioso.
El miércoles, el movimiento fue muy intenso desde las 07h00 en
la casa de estilo colonial No. 17-56 en la esquina de las
calles García Moreno y Chile, barrio Santa Rosa, en la zona
urbana. Allí, desde 1915, fue adecuada una sala modesta para
la veneración de la pequeña escultura erguida de El Niño Jesús
Rey de Reyes que fue encontrada casualmente en una acequia de
la vieja Riobamba, después del terremoto de 1797.
Las puertas cafés de madera se abrieron de par en par a las
08h10, cinco minutos más tarde llegó una escolta militar y el
carruaje negro con los dos corceles blancos. El pedestal donde
viajaría la estatua del divino infante también fue dispuesto.
En el interior de la casa hay un amplio patio da acceso a la
salita donde El Niño venerado domina el ambiente. La gente se
sienta para orar o lo hace de pie cuidando no pisar muy fuerte
el entablado de madera. Las paredes azules están cubiertas con
cuadros de El Niño, del Papa Juan Pablo II, jarrones con
flores, brillantes vestidos multicolores y una urna ubicada
estratégicamente para recibir las donaciones de los fieles.
Nadie explicó con precisión qué se hace con ese dinero.
En la antesala de las paredes cuelgan alrededor de 50 placas
con agradecimientos por milagros recibidos entre 1982 y 1997.
En el patio, con piso de baldosas de piedra desgastadas por el
tiempo y oscurecidas, hay dos bancas de madera y una especie
de mesa metálica para encender las velas. En sí la casa es
pobre y no es consecuente con el valor religioso de la figura
y las donaciones que recibe. ¿Por qué? La respuesta es un
misterio.
A las 08h30 los cánticos y las oraciones se hicieron en voz
alta. Los devotos de la Fundación de El Niño Jesús Rey de
Reyes repartieron rosas a la gente para comenzar la procesión.
Se estima que cerca de 100 personas visitan la casa para
rezar, dar gracias o pedir la solución de un problema.
El cielo nublado y la llovizna tierna no apagaron la fe. El
zaguán se inundó con una turba que salía o entraba. A las
09h15, un militar y una mujer policía sacaron la estatua en
medio del clamor de las devotas que se arremolinaron para
tocar con las rosas el vestido blanco, la corona dorada o la
banda azul del divino niño.
A las 09h20, la procesión comenzó con un patrullero policial y
personal de la Defensa Civil a la cabeza. El destino: la Plaza
de Toros Monumental Raúl Dávalos. El carruaje de El Niño Rey
de Reyes fue acompañado por jinetes del Ejército con
vestimentas coloniales blancas, verdes y azules. También un
grupo de niños curiquingues, ángeles, payasos y vehículos
adornados. En segundo lugar se destacaban las autoridades
provinciales.
La procesión avanzó por la calle García Moreno; luego tomó la
Guayaquil y se conectó con la Unidad Nacional. A su paso la
gente arrojaba pétalos sobre El Niño; otros aplaudían o se
santiguaban. A las 09h50 la procesión llegó a la plaza para
participar en la misa presidida por monseñor Víctor Corral.
Alrededor de 4.000 personas escucharon la Eucaristía que fue
matizada con cornetas militares. ¿La razón? La Brigada de
Caballería No. 11 Galápagos, con asiento en Riobamba, fue la
prioste de El Niño durante 1998 y en esa mismo ceremonia
entregó el mando al Consejo Provincial de Chimborazo, en manos
del prefecto Alfonso Burbano.
La misa terminó a las 11h10 y 15 minutos más tarde comenzó el
Pase de El Niño, el evento central de los dos días de
celebraciones. El acto duró casi dos horas 40 minutos porque
participaron más de 40 delegaciones que exhibieron su música,
danzas y carros alegóricos. Hubo participantes de Bolivia,
Venezuela y de casi toda la Sierra ecuatoriana, inclusive de
la Amazonia. Finalizó en la tribuna levantada frente al
Municipio de Riobamba.
La figura es un misterio
Los bisabuelos de Francisco Mendoza comenzaron esta tradición
religiosa, tras el hallazgo de la figura en una acequia en
1797.
Los dueños de la escultura son la familia Mendoza. En 1890,
según Francisco Mendoza, su abuelita se hizo cargo de El Niño
de yeso que mide cerca de 40 centímetros. "He tratado de
averiguar de dónde salió, pero no se puede precisar. Mis
padres, Javier Mendoza y Maura Francisca Fernández,
continuaron la tradición. Pidieron la participación de los
vecinos del barrio Santa Rosa y ellos colaboraron sin ninguna
objeción".
En 1915, Javier Mendoza adecuó una salita en la casa colonial
donde hoy se venera. Su hijo Francisco no pudo hacerse cargo
de El Niño porque hasta hoy vive en Quito. Así que fue
delegado su sobrino Segundo Mendoza, quien falleció y su
esposa Margarita de Mendoza tomó la posta. (Texto tomado de El
Comercio)
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