El museo del maravilloso tren de Quito

Publicado el 14/Agosto/2011 | 00:34

La visita al Museo del Tren permite a grandes y pequeños divertirse mientras aprenden la historia del "Tren más difícil de todo el mundo"

La importancia histórica, social y cultural del Tren del Ecuador, ahora convertido en la primera de las Siete maravillas de la capital por votación ciudadana, ha incentivado a la institución pública Ferrocarriles del Ecuador a implementar su propio museo. Inaugurado el 1.° de julio, el Museo del Tren está dirigido principalmente a un público infantil y juvenil.

La elaboración conceptual del museo estuvo a cargo de Adriana Baroja, experta en el área de diseño de museos. Mayra Prado, gerente de Comunicación Social de Ferrocarriles del Ecuador, aseguró que el edificio en el que ahora se encuentra el museo fue una de las bodegas que, a principios del siglo pasado, se utilizaba para guardar alimentos y bienes de todas partes del país.

Eso explica el diseño del edificio: sencillo y antiguo, de techos altos hechos de madera, con entradas de luz que hacen que las lámparas que iluminan los objetos del interior, al menos durante la mañana, sean inútiles.

En la puerta, recibe el maquinista "Don Ferro". Este personaje aparece algunas veces durante el recorrido, pintado en la pared, explicando datos interesantes acerca del tren.

La primera parte del museo está enfocada en la historia del tren del Ecuador. Durante el recorrido se pueden observar numerosos artículos de mediados del siglo pasado: extintores, sumadoras que son calculadoras tan antiguas y parecen máquinas de escribir, incluso trajes de buzo y artículos de medición, todos necesarios de alguna forma dada la importancia y amplitud del recorrido del ferrocarril. En esta parte, se puede incluso ver una representación del proceso según el cual se construye la vía del tren, en el que se aprecia cada parte que lo componen: base, balasto, rieles, y durmientes.

La segunda parte del museo, llamada Zona tecnológica, consiste, según Adriana Baroja, en una serie de experimentos interactivos que permiten entender algunas particularidades del funcionamiento del tren y de la construcción de la vía. Hay, por ejemplo, una máquina que simula el efecto Doppler, y un carrito pequeño junto a dos rieles que permite explicar el efecto de la inercia y cómo funciona el peralte, todos éstos, manejables por los espectadores.

Una particularidad del museo es que tiene urnas que permiten girar ciertos objetos que están detrás del cristal, con el fin de poder observarlos en todas sus dimensiones.

Finalmente, el museo cuenta con un área de con numerosos juguetes de ingenio que emplean fuerzas físicas similares a las aplicadas en la construcción de las vías del tren, y con una sala audiovisual con cojines.

Aunque el espacio físico del museo es reducido (462 m²), éste se da modos para exponer de forma lúdica algunos aspectos de la historia y peculiaridades del tren.

El contenido del recorrido no es para nada denso, sino sencillo, por lo que está dedicado sobre todo a niños y jóvenes.

El costo del museo se calcula en alrededor de $30 mil.

Se encuentra en la misma estación del tren Chimbacalle, en las calles Quilotoa s/n y Sangay.

Aunque no se ha definido un horario de visitas, las instalaciones ya están abiertas al público. Usted puede llamar al 1800-TRENES (873637) o al 399 2100 para más información y solicitar una visita.

Conocer y entender la importancia histórica del llamado "Tren más difícil del mundo" con diversión es la idea que nos plantea este museo. (GMC)



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