El contrabando de arroz peruano es inmune al control fronterizo

Publicado el 14/Julio/2005 | 00:00

En La Cuca, cerca de Arenillas, 1.500 quintales de arroz ecuatoriano están en bodegas desde hace dos meses.

La iniciativa de 1.200 agricultores en los cantones fronterizos de El Oro, por controlar el contrabando a través de brigadas, quedó frustrada.

Las limitaciones de la fuerza pública, que no posee la logística necesaria para patrullar los más de 50 caminos clandestinos a lo largo de Arenillas, Huaquillas y Santa Rosa, impiden lograr ese cometido.

El apoyo militar solo se ejecuta en el centro de control El Telégrafo, donde se revisan buses y camiones, pero no se realizan patrullajes, pese al pedido del Ministerio de Agricultura de redoblar el control.

Alrededor de los puestos de vigilancia se encuentran las zonas arroceras, más reprimidas que antes.

Carlos Campoverde Ríos, a sus 60 años de edad, aprendió a convivir con esta problemática. En su finca, en el sector La Cuca, a unos ocho kilómetros de Arenillas, se resignó a sembrar cuatro de las doce hectáreas de gramínea que posee. Lo hace cada tres meses, tiempo en que inicia el ciclo de cosecha.

Aquello para evitar que la sobreoferta impida la venta de los 80 quintales de arroz pilado que por hectárea genera su propiedad.

El resto de agricultores acoge el mecanismo, aunque este año, el plan ha sido insignificante ante el excesivo ingreso ilegal del cereal, que ha provocado la caída de los precios y que empieza a ser preferido entre los consumidores por ser de grano más largo, menos costoso y de mejor rendimiento.

De 22 dólares en que se vendía el quintal de arroz ecuatoriano, bajó a 15 dólares. El Ministerio de Agricultura estima que desde mayo, ingresaron al país unos 40 mil quintales de arroz peruano de contrabando.

Ángel Cueva y Máximo Rogel, campesinos de Arenillas y Santa Rosa, creen que bajo esta circunstancia no podrán competir.

Incluso, el próximo ciclo de siembra, que se iniciará en agosto, corre el riesgo de que no se efectivice en las 2.500 hectáreas de la zona.

“¿Para qué sembrar más si después no podremos vender nuestro arroz?”, se cuestionaron.

La preocupación se ahonda porque en las bodegas de las piladoras su producto empieza a deteriorarse. En la Cuca, permanecen almacenados 1.500 quintales de la gramínea.

Una de las perjudicadas es Mercedes Correa, quien desde junio apenas ha logrado vender ocho de los veinte quintales que posee en la piladora Coagro. El producto puede almacenarse por tres meses, luego de ese tiempo es afectado por gorgojo y otros insectos. Otros 200 agricultores tienen almacenado el producto.

El ingreso desde Loja es el menos controlado

Fausto Jaramillo, jefe del IX Distrito Aduanero en Huaquillas, reconoce que los resultados por los operativos de control son mínimos. Y se justifica por la falta de logística, pues tiene disponible apenas una camioneta y quince colaboradores aduaneros.

La mayoría, dice, efectúan la revisión de los vehículos que desde Huaquillas se trasladan al interior del país. Sin embargo, no hay personal de apoyo para los cerca de veinte caminos ilegales que hay en ese trayecto, hasta el control aduanero.

Por esas vías, los contrabandistas pueden llegar a Arenillas, Santa Rosa y posteriormente a Machala, pese a que existen controles militares intercalados en dichos caminos, pero que solo permanecen activos en el día y con uno o dos conscriptos.

Por ser Huaquillas un cantón autónomo, en el que no se puede decomisar productos considerados de contrabando, según Jaramillo, lo ideal sería crear un nuevo destacamento por donde se efectúa el paso obligado de los contrabandistas.

Un ejemplo es la zona fronteriza, en Loja, donde el control es escaso. El jefe del IX Distrito Aduanero sugiere ubicar el nuevo puesto en el sector de Río Bonito.

Segundo Solano, gobernador de la provincia, considera sin embargo, que hay falencias de control que primero deberían ser solucionadas, como integrar aún más los centros de control y el personal de apoyo.

Opiniones

Fausto Jaramillo, aduanas
El contrabando de hormiga nos preocupa


El control lo hemos efectuado siempre. La jurisdicción que le compete al IX distrito aduanero llega hasta inicios de Santa Rosa, después, los controles tienden a disminuir. Pero el mayor problema que tenemos es el contrabando de hormiga, que es cuando se ingresa el producto de a poco. Talvez de un saco a tres, y eso es difícil detectarlo, porque es fácil de ocultar. Lo más fácil es encontrarlo en bodega.


Ramiro Riofrío, industrial
Aún falta apoyo desde el interior del país


Hemos dejado de pilar de forma regular. Ahora lo hacemos cada cuatro días por la baja demanda del producto. Aquí en La Cuca existen tres piladoras que han reducido en casi un 50% el procesamiento. Aquí vienen los 1.200 agricultores de la zona, con los que nos hemos unido para alertar sobre el contrabando. Pero muchos compran el arroz peruano y lo envasan en sacos ecuatorianos.

25 mil dólares
Es el monto perdido por 200 agricultores de el oro


Mil quinientos quintales de arroz ecuatoriano permanecen represados en las bodegas de La Cuca, cerca de Arenillas. El bajo precio impide que, desde mayo, sean comercializados.


2.500 hectáreas
Corren el peligro de que no sean sembradas en agosto


Arenillas, Santa Rosa y La Victoria son de potencial cultivo de arroz, pues son regadas por la represa de Tahuín. Sin embargo, las condiciones comerciales limitarían su siembra.

Ciudad Quito



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