El ser humano es el eje de la obra de René Gutiérrez. El pintor inaugura hoy una muestra que recoge más de tres décadas de trabajo autodidacta. Lo existencial y el desarrollo espiritual son los motores que motivan sus creaciones.
La temática, integrada a su experiencia, en el manejo de la figura humana, le significó el primer premio en la Bienal Internacional de Arte de Malta en 2003. "Lamentablemente, el país recién se enterará de este reconocimiento, debido a la falta de difusión", indica.
Tres series integran la exposición "Calidoscopio", que podrá ser visitada hasta el 18 de septiembre próximo en el Centro Cultural Benjamín Carrión. Las pinturas que forman parte del grupo denominado "Devenir humano" evidencian la facilidad del artista para plasmar los cuerpos en movimiento. Se trata de una colección de obras en óleo y acrílico que muestran el viaje del hombre desde las tinieblas hacia la luz. La segunda parte de la muestra está dedicada a la pareja. Gutiérrez considera a la unión del hombre y la mujer como "el génesis fundamental de la sociedad" y por ello le dedica obras de gran formato, en las que predominan las técnicas mixtas.
La tercera serie de "Calidoscopio" está integrada por retratos de personajes históricos, populares y del mundo del arte que el pintor ha recreado, tales como Manuela Sáenz y Anita Bermeo, "La Torera". Gutiérrez presentará por primera vez su obra más reciente, un retrato de cuerpo entero del artista José Enrique Guerrero, conocido como el "Pintor de Quito".
La muestra puede ser visitada desde las 09:30 hasta las 18:00 en las salas del Centro Benjamín Carrión. (DP)
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