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Ecuador se consagra con una de oro en el Maracaná


Publicado el 29/Julio/2007 | 00:00

NACIONAL

La ‘tricolor’ se ubicó en lo más alto del podio en los Juegos Panamericanos Río 2007

Ecuador se consagra con una de oro en el Maracaná

La emoción que mostraban los jugadores de la selección ecuatoriana de fútbol, el viernes pasado en el campo del mismísimo estadio Maracaná, no era para menos.

Habían conquistado, tras derrotar a Jamaica 2 a 1, la medalla de oro en los XV Juegos Panamericanos que se disputan hasta hoy en esa ciudad brasileña.

Este campeonato panamericano constituye el mayor logro del fútbol ecuatoriano a lo largo de su historia. Lo más cercano a obtener el título en un certamen de carácter oficial había sido el cuarto lugar conseguido en la Copa América disputada en 1993 en propio territorio ecuatoriano.

Eso, desde luego, sin contar con las emocionantes clasificaciones logradas por la “Tri” a los dos últimos mundiales de fútbol y el paso de la selección a octavos de final en la última de estas citas ecuménicas.

Aquello, además de la conquista en 1995 de la Copa Corea, un certamen amistoso internacional de fútbol disputado en Corea del Sur.

El triunfo cobra más mérito por los problemas de preparación que tuvo el combinado, además de la campaña desarrollada durante el torneo. (LAG)


NACIONAL


Por conseguir el oro Panamericano en Río de Janeiro, cada jugador tiene derecho a tres salarios mínimos de por vida



"Tri", dueña del "templo del fútbol"


La selección ecuatoriana de fútbol que participó en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007 se llenó de gloria y marcó un hecho histórico en el fútbol nacional.

Antes de esta competencia, el equipo que se clasificó a los Panamericanos fue muy criticado. En el Sudamericano Sub 17 que se realizó en nuestro país el conjunto no pudo concretar el objetivo principal, que era clasificar al Mundial, y se tomó a estos juegos Panamericanos como un premio consuelo.

Incluso el estratega Homero Mistral Valencia perdió su cargo de director técnico y la participación del equipo sub 17 estaba en duda porque el Comité Organizador de los Juegos (Co-Rio) dispuso que a Brasil viaje un equipo sub 20.

La Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) estableció que el estratega Sixto Vizuete se hiciera cargo del equipo de forma interina hasta que se consiga un nuevo técnico, pero la cercanía del torneo obligó a los dirigentes a mantener en el cargo al estratega.

El entrenador del Cotopaxi probó durante un mes a más de 60 jugadores y al final se decidió por siete jugadores de la selección Sub 17, nueve elementos Sub 18 que actúan con regularidad en el torneo de Primera División y dos jugadores que excedían el límite de edad, pero que estaban contemplados dentro de los tres refuerzos que podía utilizar cada selección.

Vizuete afrontó otro problema: en un principio, el entrenador ecuatoriano escogió al defensa de El Nacional Carlos Castro, al delantero de Imbabura Edmundo Zura y al arquero de Éspoli Máximo Banguera. Pero Castro y su equipo se excusaron debido a una lesión; se intentó buscar un reemplazante, pero todos los escogidos en su momento también dieron un paso al costado (Víctor Montoya, Jairo Campos, entre otros).

Vizuete y Amílcar Mantilla (dirigente) decidieron arriesgarse por sus jugadores y no llevar otro refuerzo.

El camino de Ecuador no comenzó de modo alentador. En el primer partido, jugado el 15 de julio ante Costa Rica, la “Tricolor” empató 1-1 con gol del delantero Pablo Ochoa.

En la segunda fecha, la selección derrotó a Honduras 3-2; esta vez Zura, Ángel Gabriel (autogol) e Israel Chango marcaron los goles.

Y llegó la prueba de fuego: Ecuador debía enfrentar a Brasil en el estadio Maracaná para clasificarse a las semifinales. El 21 de julio, ante un gran número de “torcedores”, los dirigidos por Vizuete golearon a los pentacampeones 4-2 en la “catedral” del fútbol brasileño.

Hamilton Casi, Zura, Jefferson Montero y Pablo Ochoa marcaron los goles del muy comentado “Maracanazo”.

El 24 de julio, una genialidad del volante Carlos Delgado permitió a la “Tri” derrotar a Bolivia y soñar con el oro Panamericano.

El viernes pasado, todo el país se paralizó a las 13:00 para ver el triunfo ecuatoriano 2-1 ante Jamaica en la final del fútbol masculino y festejar con este equipo de jóvenes la consecución de algo histórico: obtener el oro en el Maracaná. (RCH)


Edmundo Zura: El capitán

RÍO DE JANEIRO.- El capitán de la selección de Ecuador, Edmundo Zura, tuvo que poner orden entre sus compañeros, en la mayoría de los casos seis años menores que él, porque "las mujeres bonitas de Río les estaban haciendo perder la cabeza", admitió tras proclamarse campeón panamericano y marcar el gol decisivo ante Jamaica.

"Yo era uno de los mayores y veía que los chicos pensaban mucho en ir a la discoteca y solo hablaban de las mujeres bonitas; tuve que trabajar para mentalizarles y ahora les he dicho que ya pueden celebrar esta medalla como quieran", dijo.

"Yo soñé un día que iba a ser campeón de algo en Brasil", finalizó. (EFE).



NACIONAL

Sixto Vizuete tiene contrato con la Federación Ecuatoriana de Fútbol hasta hoy, pero espera renovarlo luego de la hazaña de Brasil

De perfil bajo, al oro Panamericano en Río

Ecuador en Brasil dio ventaja en la parte física, pero en la técnica y la táctica fue superior al resto de selecciones.

Sixto Vizuete y la FEF decidieron que los Juegos Panamericanos se disputen con elementos Sub 18 y no Sub 20, como decía la normativa.

Esta diferencia de edad pudo haber sido peligrosa, pero Vizuete apeló a la disciplina táctica y técnica, escogió a los mejores jugadores de la selección Sub 17, convocó a los mejores elementos Sub 18 que actúan en la Primera categoría por un reglamento de la FEF y se decidió por un arquero, Máximo Banguera, y un potente goleador, Edmundo Zura.

De la Sub 17 se quedó el defensa central Deison Méndez, con los volantes Carlos Delgado, Jefferson Pinto y Fidel Martínez, además del delantero Pablo Ochoa y confió en los sub-18 Michelle Castro, Wilson Folleco, Hamilton Chasi, Israel Chango y Jefferson Montero, que actúan con frecuencia en sus clubes.

Antes de partir al Brasil nadie los conocía; algunos incluso viajaban por primera vez fuera del Ecuador. Llegaron con perfil bajo, pero con base en buen fútbol fueron ganando notoriedad, hasta que lograron paralizar al país, como si fuera un partido de la selección de mayores.

El “Maracanazo” no fue solo ganarle a Brasil para acceder a las semifinales. El verdadero “Maracanazo” fue conseguir una medalla de oro que ni el más confiado de los hinchas había soñado.

Los únicos que soñaron con el oro fueron Vizuete y sus 18 jugadores. (RCH)

Goleador

Edmundo Zura marcó tres de los 10 goles de la "Tri"

Edmundo Zura no dudó en aceptar el ofrecimiento del entrenador Sixto Vizuete para reforzar al equipo Sub 18 en los Panamericanos.

Se convirtió en el capitán del equipo, pero sobre todo en su máximo goleador.

Le marcó un gol a Honduras, otro a Brasil y el de la victoria ante Jamaica 2-1 en la final. Su sueño es regresar al Maracaná pero jugando con un equipo brasileño.

El genio

Jefferson Montero fue el cerebro del equipo

El joven volante de Emelec debutó este año en la Primera categoría con el club "eléctrico", pero fue en el Brasil donde demostró todo su talento.

Se adueñó del medio campo y junto con Edmundo Zura formó una pareja ofensiva muy efectiva.

En la final marcó el primer gol con el que Ecuador derrotó a Jamaica 2-1 para lograr el oro en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro.

El caudillo

Deison Méndez confirmó su solvencia como defensa

Deison Méndez fue el mejor jugador ecuatoriano del Sudamericano Sub 17 que se jugó en el país; incluso esa participación le sirvió para que varios clubes de Europa se fijaran en su talento y técnica.

A su regreso al Ecuador obtendrá sus papeles para viajar al "Viejo Continente" para vincularse al Inter de Milán.

En el Brasil fue un verdadero caudillo para su equipo.

Sorpresa

Carlos Delgado dedicó su gol a la Concordia

El volante, nacido en la Concordia (Esmeraldas), de Liga-Q formó parte del equipo Sub 17 que jugó el Sudamericano de la categoría que se jugó en el país.

En ese torneo, Delgado jugó como lateral derecho, pero para el torneo panamericano el estratega Sixto Vizuete lo ubicó como volante.

Su participación fue decisiva cuando marcó el gol del triunfo en semifinales ante Bolivia (1-0).


PUNTO DE VISTA

De Sixto Vizuete

Sinceridad, obediencia, técnica y entrenamiento fueron la clave de la ‘Tri’

Ecuador dominó cuatro secretos para ganar

“Nadie creía en nosotros, pero la entrega de los muchachos fue fundamental. El grupo de jugadores fue muy bueno en todo aspecto”, dijo Sixto Vizuete después de lograr la medalla de oro en el torneo de fútbol masculino de los Juegos Panamericanos.

Él, un licenciado en educación física y maestro de una escuela fiscal (Rafael Bustamante, en Quito), pasará a la historia como el entrenador que logró esta hazaña deportiva, sin antecedente alguno.

Sencillo como es, comparte ese halago con sus jugadores. “Ellos maduraron mucho en este proceso. Traían una preocupación por la eliminación de Ecuador del Mundial Sub 17”, destaca.

Trabajó en el aspecto psicológico y utilizó mucho diálogo con el grupo. “No ha habido ningún problema disciplinario ni nada por el estilo”, resalta.

Al pedirle que enumere los aciertos, los hace con facilidad:

1.- Sinceridad: “La primera vez que nos juntamos les pedí confianza y seguridad. Que crean en mí, en el trabajo que íbamos a afrontar para encarar los Panamericanos. Les pedí cumplir una preparación física exigente y nadie protestó”.

2.-Obediencia: “Antes de la final contra Jamaica, el viernes, conversé con uno de los asistentes técnicos de México. Su punto de vista fue que los jamaiquinos no tenían riqueza táctica ni buena técnica, que cuando se les presionaba un poco, ellos perdían los balones”.

3.- Entrenamiento: “Pudimos aplicar este libreto táctico porque lo conocemos muy bien. Eso se debe al trabajo diario; nosotros tenemos un principio: el balón debe salir de nuestra zona 10 segundos después de haber llegado. Eso crea en el jugador un afán de marcar”.

4.- Técnica: “Ese principio de presionar al rival en todo momento se pudo cumplir por la técnica que maneja la mayoría de jugadores, que no son ningunos improvisados”. (MCA).



INTERNACIONAL

Un grupo de enfermeras y un médico fueron condenados en Libia bajo la acusación de inocular intencionalmente a 438 niños con el VIH-sida


La vía diplomática salva a seis condenados


SOFÍA.- En Libia se los acusa de infectar a 438 niños con el VIH-sida.

Cinco enfermeras y un médico búlgaros llegaron a Libia en 1998 para trabajar en un hospital en la ciudad de Benghazi, donde tuvieron lugar los hechos.

En 1999 fueron detenidas siete personas, entre ellas el esposo de una de las enfermeras, también médico.

En 2000 se inició un juicio en contra de las cinco enfermeras (Kristiana Valcheva, Snezhana Dimitrova, Valya Chervenyashka, Valentina Siropulo y Nasya Nenova), y el médico de origen palestino nacionalizado búlgaro hacía poco (Ashraf Juma Hajuj). El otro inculpado, esposo de una de las enfermeras, fue puesto en libertad después de cinco años de prisión y de que no se le considerara culpable.

En 2003 el grupo fue acusado de inocular de forma intencional a 438 niños libios con sida, de los cuales 56 murieron; pero todos aseguraron siempre que son inocentes.

Las enfermeras y el médico rechazaron sus previas confesiones de culpabilidad, afirmando que habían sido dadas bajo tortura. Un grupo de policías acusados de la supuesta tortura fue absuelto en un juicio aparte.

Un año después, los acusados de la infección fueron condenados a la pena de muerte. Sin embargo, en 2005 fueron llamados a un nuevo juicio, en donde se llamó a rendir testimonio a varios miembros de la comunidad médica mundial, incluido el francés Luc Montagnier, uno de los descubridores del sida y el profesor Vittorio Colizzi, de la universidad de Roma.

Ambos dijeron en sus declaraciones que las infecciones de VIH existían en el hospital de Benghazi desde antes de la llegada de los acusados, en 1998, y que la epidemia había sido probablemente causada por los pobres estándares de higiene del hospital. Pero sus testimonios fueron desechados por el tribunal.

Pese a que el Gobierno búlgaro trabajó detrás de escena, ejerciendo presión en las Naciones Unidas, los EEUU y en la Unión Europea (UE), a la que se unió en 2007, solo consiguieron revertir la condena después de que Francia intervino como parte de la UE y país mediador.

Para revertir la pena de muerte y condenarlos a cadena perpetua, las familias de los niños demandaban $15 millones por cada víctima. Según la ley islámica, los parientes de las víctimas pueden retirar las sentencias a muerte a cambio de una compensación financiera.


Después de casi un año de negociaciones, el 15 de julio de 2007, los familiares de los niños pactaron en $1 millón por víctima y dos días después Libia conmutó la pena de muerte por cadena perpetua.

Además, Francia, uno de los países de la UE que ejercía mayor peso en las negociaciones, decidió acordar con Libia en que los apoyarían en el tema nuclear para la generación de energía del país.

Dentro de las negociaciones se llegó al acuerdo en el que las enfermeras y el médico podrían ser extraditados a Bulgaria y cumplir su pena en ese país.

Después de aceptar la propuesta de Francia y el dinero por cada víctima, Libia permitió la extradición de los acusados.

Tras ocho años de prisión, los seis fueron trasladados, el pasado martes, a Bulgaria.

Altas autoridades búlgaras los recibieron en el aeropuerto. Como regalo de bienvenida, el presidente de la república, Gueorgui Parvanov, indultó a los seis búlgaros, reiterando “la convicción categórica de su inocencia”.

Un día después de este hecho, Libia convocó al primer secretario de la Embajada de Bulgaria para protestar oficialmente por la gracia que el presidente búlgaro acordó el martes a las enfermeras y al médico búlgaros.

Aunque aún se desconoce si la decisión del presidente búlgaro tendrá alguna repercusión en sus relaciones con Libia, las enfermeras y el galeno intentaban reanudar sus vidas. (AFP-EFE)

RESEÑA

No fueron como turistas, sino a trabajar en salud

Las enfermeras y el médico búlgaros llegaron a Libia en busca de trabajo. Después de laborar en un hospital fueron acusados, por el Gobierno de ese país, de infectar deliberadamente a cerca de 438 niños con el VIH.

Ocho años tuvieron que pasar en la cárcel condenados a pena de muerte las enfermeras junto con otro médico búlgaro .

El esposo de una de ellas también fue arrestado pero salió en libertad después de cinco años.
Las enfermeras y el médico alegaron en todas sus declaraciones ser inocentes de todas las acusaciones. Aseguran que fueron las condiciones precarias las causantes del contagio.

Francia intervino en la negociación para que las enfermeras y el médico sean llevados a su país. Los gobiernos pactaron en $1 millón por víctima, para que vuelvan a cumplir la condena en su país

La odisea de un médico búlgaro en el África

Zdravko Georgiev es el marido de una de las enfermeras búlgaras encarceladas en Libia por infectar a niños con el VIH.

Poco antes de volar a la capital búlgara (Sofía), el doctor Zdravko Georgiev, quien también estuvo detenido y fue puesto en libertad antes que su esposa y sus colegas, habló con la BBC de Londres sobre la experiencia vivida en Libia.

El doctor Georgiev dijo a la BBC que él y su esposa, la enfermera Kristina Valcheva, llegaron a Libia en 1991 para practicar la medicina y ganarse la vida.

En 1999 fue detenido y lo acusaron, junto con otros búlgaros, de haber infectado deliberadamente a varios niños con VIH en un hospital. Eventualmente, las autoridades retiraron la acusación, pero pasaron cinco años antes de que a él lo dejaran libre, aseguró a la cadena Británica.

Pero le negaron el permiso para salir de Libia y tuvo que vivir en la Embajada de Bulgaria en Trípoli, haciendo lo que podía por los demás búlgaros convictos y sentenciados a muerte.

Georgiev cree que su Gobierno esperó demasiado tiempo para ayudarles y que el gran cambio solo se dio cuando Bulgaria consiguió el respaldo de la Unión Europea tras unirse al bloque este año.

Según él, la Policía libia contaminó la mente de las familias de los niños con el VIH-sida contra los búlgaros. “Somos inocentes que han tratado muy mal durante ocho años. Fuimos rehenes y esa es la verdad”, añade. (SD).

PUNTO DE VISTA

"Sexual y por sangre: las únicas formas de contagio"

Un médico chileno que visita Ecuador cree que ‘se reutilizaron las inyecciones’

El doctor Manuel Olivares es profesor, investigador y jefe del laboratorio de la Universidad de Chile.

El médico asegura que solo puede existir una explicación al caso en el que 438 niños en Libia fueron contagiados del VIH-sida, y en el cual las enfermeras y el médico búlgaro aseguraron que las condiciones precarias en las que se encontraba el hospital fueron las causantes.

¿En qué condiciones precarias debería estar un hospital para que ocurra algo así?
La reutilización de los materiales con los se hacen exámenes o transfusiones es la única forma con la que se puede explicar algo así; no existen otras condiciones precarias en un hospital para que una persona se contagie del VIH.

¿Qué tipo de materiales cree usted que se utilizaron?
Es simple, la norma dice que hay elementos, y más bien todo lo que se utiliza en los laboratorios, deben ser desechables. Son materiales que no se pueden utilizar en otra persona.

¿Fue entonces eso lo que llevó al contagio de los niños?
No existiría otra razón, a menos claro que las enfermeras lo hayan hecho deliberadamente, lo cual creo que es inhumano. Sexual y por trasfusión sanguínea son las dos únicas maneras de contagio del VIH-sida.

Si esas son las únicas formas de contagio, ¿de quién sería la culpa en este caso?
En primer lugar, de las autoridades que manejaban el hospital, porque todos sabemos, los que estamos en el mundo médico e incluso otras personas que no lo están, que la utilización de jeringas, por ejemplo, es algo sagrado, por llamarlo así, pues se las utiliza una vez y con una sola persona, y luego se la desecha.

¿Qué piensa usted sobre este hecho?
Creo que es algo inusual e insólito que ha pasado en el mundo.

Yo creo que ahí hay una falla en el trabajo pues no se lo hizo de acuerdo con las normas sanitarias. Además, creo que va contra la ética de un médico que sabe que reutilizar un material sería algo mortal. (SD).



GRANDES FIRMAS


Los silencios de un gran arte

Por Umberto Eco

Quien observa los retratos de Nadar, el París nocturno desenmascarado por Brassaï, el lenguaje secreto de México traducido por Manuel Álvarez Bravo, los gitanos de Josef Koudelka o las oscuridades de la realidad exploradas por Diane Arbus advierte, no sin melancolía, que con el lento eclipse de las fotos en blanco y negro está extinguiéndose un arte narrativo único, que nació en la segunda mitad del siglo XIX y alcanzó su esplendor a mediados del XX. Un arte breve y, sin embargo, tan elocuente como el cine y las novelas.

Al principio se lo prohibió por blasfemo. Ante las primeras imágenes registradas por Jacques Daguerre en 1838, el clero alemán protestó: “El hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y esa imagen no puede ser fijada por ninguna máquina que haya concebido el hombre”. Después se supuso que reproducir la realidad tal cual era carecía de valor, y la fotografía fue considerada como una mera ilustración de la palabra cuando en verdad la enriquecía, al proponer otra manera de narrar el mundo.

Hace pocos meses, una fundación mexicana distribuyó un volumen sobre la evolución de las artes fotográficas, desde Daguerre, Nadar y Alfred Stieglitz hasta Robert Capa, Cartier-Bresson y Anne Leibovitz. Son fotos que se pueden ver en cualquier lado pero que puestas así, en alineación histórica, inducen a pensar en que esas imágenes recortadas de la realidad ocultan también la realidad que está alrededor y que se queda fuera. Tal vez la mayor belleza de una foto está en lo que se niega a decir. Por empezar, la foto omite la presencia del fotógrafo, que se sitúa siempre, o casi siempre, fuera del cuadro, como un cazador a la espera de su presa. El objeto de la caza no son las figuras incluidas en la foto, ni tampoco lo que hay más allá de ellas, sino nosotros, ahora. El objeto de la caza somos las personas que miramos, sin saber desde qué lugar de la realidad el fotógrafo está apuntándonos, desde cuál punto exacto del pasado.

La foto ha suspendido el tiempo, pero nosotros somos el tiempo. Ha creado una historia, pero nosotros somos, de algún modo, esa historia.

Al apretar el obturador, el fotógrafo cree haber visto algo que merece ser inmovilizado en un pequeño fragmento de eternidad. Lo que él ve, sin embargo, no es siempre lo que se ve. Entre el movimiento de su índice y el pestañeo del diafragma se oye, durante una fracción de segundo, la respiración del azar. Sin el azar, la foto no sería lo que es. Los mejores fotógrafos son los que aprenden a domesticar ese azar, adivinando lo que va a suceder dentro del cuadro en el relámpago que media entre la presión de su dedo y el ojo de la cámara que se abre.

Entre la marea de fotos que vi en el bello libro de la fundación mexicana de difusión privada, por desdicha, me llamó la atención la imagen de un gitano esposado tomada por el checo-francés Josef Koudelka en 1963. Hay pocas figuras, pero lo que revelan es casi una novela. El gitano mira la cámara con un terror contagioso. Tiene la boca entreabierta, como si no pudiera respirar. Y por el gesto desentendido de los policías que lo vigilan a 20 pasos se supone que para ellos la tarea ha terminado . Hay uno al que ni siquiera le importa lo que está pasando: se lo ve casi de espaldas, contemplando un granero vacío. Algunas casas se dibujan apenas en el fondo, entre los declives de lo que podría ser un río. Al otro lado de la aldea, medio centenar de curiosos acecha lo que va a suceder. Los que han entrado en la escena son, se supone, miembros de varias familias, vecinos. Entre ellos hay una decena de niños. Los abrigos de la gente y las huellas húmedas que han quedado sobre la tierra -camiones, carros, unas pocas pisadas- permiten imaginar la estación: es el otoño, y hace poco ha llovido.

Josef Koudelka, el fotógrafo, ha situado sus ojos en el mismo punto donde están nuestros ojos. Tenía entonces 25 años y, aunque llevaba meses detrás de los carromatos de los gitanos, debió de sentir tanto miedo como el hombre que estaba delante de él, con las manos esposadas, al que estaban por juzgar quizá ese mismo día por asesinato. Lo que Koudelka sagazmente oculta es el sitio donde están los jueces: el campamento de gitanos del que ha huido el criminal. No es difícil imaginarlos: los jefes de la tribu esperan de pie junto a los carromatos Algunas mujeres se afanan en los calderos. Las otras, las solteras, cuidan a los niños.

El crimen que ha cometido el hombre en primer plano, la foto de Koudelka deja en claro que estamos ante un culpable, no es una violación o un robo. Si lo fuera, la tribu misma, en vez de acudir a la Policía, habría arreglado las cosas, forzando al acusado a pagar la dote de la novia ultrajada o a trabajar como esclavo para devolver lo que usurpó. No. Su expresión es la de un asesino.

Cuando se tomó esa fotografía, las imágenes eran consecuencia del duelo que se libraba, durante un instante infinitesimal, entre el azar y el arte del fotógrafo. Las cámaras, ahora, al disparar decenas de cuadros por segundo, limitan cada vez más la influencia del azar. En vez de mirar lo que está fuera del cuadro, entonces, lo que conviene adivinar o intuir es el ínfimo espacio de oscuridad que va de una escena a otra, el vacío que no pueden registrar el azar ni el fotógrafo.

Imaginemos por un momento qué veríamos en ese intersticio de tiempo si la foto de 1963 se hubiera tomado ahora, a mediados de 2007. No veríamos imágenes, puesto que todos los espacios estarían cubiertos por la velocidad mecánica de las tomas, sino algo mucho más inasible. Veríamos, quizá, sentimientos: el terror del criminal ante un destino que solo él vislumbra, y la indiferencia de todos los que están atrás. Más que ningún otro arte, la fotografía expresa los infortunios y felicidades de toda la especie humana a través de lo que vive un solo individuo, en un instante que significa la eternidad.

Tomás Eloy Martínez es el autor de La novela de Perón, de Santa Evita, de El vuelo de la reina, que ganó en España el premio Alfaguara de Novela, y de El cantor de tango. Fue nominado recientemente por el primer Premio Internacional de Man Booker, un premio bianual en reconocimiento del total de las obras de vida. Sus libros se han traducido a más de 30 idiomas. Distribuido en exclusividad para HOY en el Ecuador por The New York Times Syndicate.


APUNTES DE LA SEMANA

EL PERSONAJE QUE HIZO NOTICIA

Styler defiende a la Amazonía del Ecuador

Para muchas personas, el nombre de Trudie Styler por sí solo no despertará ninguna asociación mental inmediata.

Sin embargo, para los involucrados con los temas medioambientales, Styler representa una trayectoria de lucha que se inició en 1989. En aquel año, la ex modelo, actriz y productora cinematográfica británica estableció junto a un indígena brasileño y a su archifamoso marido, el cantante y actor también británico Sting, la Fundación por las Selvas Tropicales, la cual ha mantenido una actividad permanente.

Pero el compromiso de Styler en defensa de las causas justas va más allá del área ambiental. De hecho, la Fundación de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) la nombró embajadora de esa organización y como tal ha visitado varios rincones del planeta.

En este año, la imagen de Styler se ha relacionado con el Ecuador, específicamente con la conservación de la Amazonía del país.

La esposa de Sting visitó el país en mayo de 2007. En aquella ocasión se entrevistó con habitantes de la provincia de Orellana, quienes aseguran sufrir efectos en su salud por la explotación petrolera de la empresa estadounidense Texaco entre 1964 y 1990 y reclaman compensaciones por ello.

Los demandantes en este caso consideran trascendental el apoyo de Styler, por la importancia que ha adquirido el nombre de la actriz de la cinta La hermanastra (2001).

En esta última semana, la cofundadora de la Fundación por la Selva Tropical estuvo nuevamente de visita en el Ecuador. Lo hizo en apoyo del proyecto del Gobierno de mantenimiento en tierra de las reservas petroleras existentes en el Parque Nacional Yasuní.

La esposa del cantante Sting relievó la importancia del proyecto, afirmando que los beneficios de preservar el Yasuní son innumerables. “Me gustaría que el Parque Yasuní sea preservado. El petróleo que se extraería del campo Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT) abastecería apenas 12 días al mundo”, señaló la ecologista a la prensa.

La visita de Styler al país se produce en un momento delicado para el Gobierno en cuanto al manejo medioambiental. La firma del decreto que autoriza la venta de partes de tiburones capturados mediante pesca incidental ha generado el rechazo de los ecologistas.
Ante esto, por ahora, la activista se ha limitado a decir que refleja una actitud contradictoria. (LAG/EFE)

UNA VIDA

Nació el 6 de enero de 1954 en Bromosgrove, Gran Bretaña. Se casó con el cantante y actor británico Sting en 1992, aunque habían convivido antes. Tienen cuatro hijos.


SUBE

Jefferson Pérez, ganador de su cuarta medalla consecutiva en unos Juegos Panamericanos.

BAJA

Álvaro Uribe. El presidente colombiano se dice y se desdice en torno a las aerofumigaciones en la frontera.

LA CIFRA

$13 mil al mes costará únicamente el mantenimiento del edificio en el que funcionará el recién creado Ministerio del Litoral.

LA FRASE

Se sintió enferma y desde entonces no para de llorar. (...) En nombre de qué interés superior se puede encerrar a un niño en prisión.


Hora GMT: 29/Julio/2007 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito