Los Angeles. 4 jun 98. El martes, los votantes californianos
firmaron, en las urnas, la sentencia de muerte de la educación
bilingüe, al aprobar la medida que suprime los programas que,
hasta ahora, permitían estudiar en su lengua materna,
generalmente el español, a los niños que no dominaban el
inglés.
Según los resultados oficiales de la consulta, con un 67,2 por
ciento de los colegios electorales escrutados, un 61,5 por
ciento de los electores del Estado votaron en favor de la
llamada Propuesta 227, popularmente conocida como "Inglés para
los niños", mientras que el 38,5 por ciento del electorado se
pronunció en contra.
El desenlace de este referendo, cuya campaña se realizó
principalmente en los medios de comunicación, fue seguido
atentamente en todo el país, sobre todo en Estados que, al
igual que California, cuentan con una importante población
inmigrante, como Texas. Hasta el presidente Bill Clinton se
inmiscuyó en la campaña, para respaldar públicamente la
educación bilingüe.
Desde hace tres décadas, los programas bilingües permitieron a
los niños californianos con conocimientos limitados de inglés,
la mayoría de origen latinoamericano, recibir enseñanza en su
lengua materna hasta que aprendieran el idioma.
Si se llega a aplicar, la Propuesta 227, impulsada por el
millonario californiano Ron Unz, suprimirá estos programas y
requerirá a todas las escuelas públicas de California impartir
enseñanza únicamente en inglés.
Para los alumnos que no dominen la lengua, la iniciativa prevé
un programa de inmersión de un máximo de un año de duración,
en el que no estudiarán ninguna otra materia, solamente
inglés, antes de su incorporación a las clases normales, sea
cual sea su nivel.
En California se concentran alrededor de 1,4 millones con
conocimientos limitados de inglés. Representan una cuarta
parte del alumnado del estado, y un tercio, la mayoría hijos
de inmigrantes hispanos, tienen acceso a la educación
bilingüe.
La Propuesta 227, pese a ser más popular entre los votantes
latinos, podría seguir el camino de dos medidas consideradas
anti-immigrantes, la 209 y la 187, que siguen dividiendo
profundamente a la población, después de haber sido aprobadas
por una amplía mayoría de los electores.
La primera eliminó, en 1996, el trato preferencial de las
minorías en la educación y los contratos públicos; mientras
que la segunda, que tenía que prohibir el acceso de los
inmigrantes ilegales a la educación y otros servicios del
estado, en 1994, nunca se llegó a aplicar y recientemente fue
declarada parcialmente anticonstitucional.
De hecho, de las 35 iniciativas electorales que fueron
aprobadas en las urnas por los electores de California entre
1962 y 1992, solo la mitad llegaron a aplicarse, pues la otra
mitad fueron parcial o totalmente anuladas en los tribunales.
(AFP) (DIARIO HOY) (P. 10-A)
Ciudad Los Angeles

