Quito. 09.09.94. (Opinión) La reunión del Grupo de Río,
preparatoria de la VIII Cumbre de Presidentes que se celebrará en
Miami, afronta las crisis de Haití y Cuba, como los asuntos más
delicados en el plazo inmediato.
La acción militar en Haití tiene el visto bueno del Consejo de
Seguridad, en donde contó con el voto favorable de Argentina,
últimamente aliada de los proyectos militares de los EEUU,
mientras Brasil se abstuvo de votar.
El Grupo de Río estará atrapado entre varios males, cuando trate
el tema de Haití, bajo la sombra de un triste pasado de las
invasiones norteamericanas en el Caribe, "el barato patio
trasero".
El régimen oprobioso de los militares , continuadores de la
tradición de crimen y opresión de la dinastía de Papa Doc, Baby
Doc y los Tonton Macutes, merece ser echado del poder, pero el
precio a pagar es una intervención militar, llena de
interrogantes sobre las consecuencias de la acción para el propio
pueblo haitiano.
El tema de Cuba es otro asunto acuciante, frente al cual no será
indiferente la circunstancia de que la cumbre presidencial de
diciembre se realizará en la Florida, es decir en el marco del
poderoso exilio cubano.
Clinton necesita de los votos cubano-americanos si quiere
mantener esperanzas de reelección. Aquí se entrecruzan los
intereses de la política exterior, las cuestiones humanitarias,
la soberanía regional, la obstinación de un gobierno cubano
aferrado al poder y sin respuesta a los cambios del mundo actual.
Tras estos gruesos temas circunstanciales recién vienen los
problemas de atraso y pobreza, en el marco de la economía global
y de mercado, que supuestamente serán los temas centrales de la
VIII Cumbre. (1A)
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