San José. 30.04.93. El drama de la Corte Suprema de Justicia,
asaltada el pasado lunes por un comando terrorista que tomó como
rehenes a 19 magistrados --uno de ellos liberado el miércoles-- y
cinco empleados administrativos, concluyó la tarde de este jueves
con la captura de los cinco secuestradores.
Los miembros del autodenominado Comando de la Muerte fueron
capturados la tarde de este jueves a eso de las 16H07 (22H07 GMT)
por la policía en el aeropuerto internacional Juan Santamaría,
informó el presidente Rafael Angel Calderón.
Los secuestradores, que al final resultaron ser cinco y no cuatro
costarricenses como siempre se creyó, se desplazaban en una
caravana de vehículos hasta el aeropuerto internacional, 20 kms
al noroeste de la capital, para supuestamente abordar un vuelo
que los conduciría a una nación no determinada.
Los cinco integrantes del Comando de la Muerte --y no cuatro como
siempre se creyó-- fueron capturados tras un tiroteo en el
aeropuerto, dijo Calderón.
Tras confusas informaciones que hablaban de muertos y heridos, al
final de la tarde fuentes oficiales afirmaron que los cinco
miembros del comando se encontraban sanos y salvos.
La captura de los secuestradores se produjo minutos después que
todos los magistrados, entre ellos el presidente de la Corte
Suprema de Justicia, Edgar Cervantes habían sido liberados, tras
un acuerdo entre los integrantes del Comando la Muerte y el
gobierno.
Inicialmente se había informado que los secuestradores viajaban
hacia el aeropuerto en helicóptero, pero luego se determinó que
lo hacían por tierra.
Los secuestradores habían recibido 150.000 dólares, de acuerdo
con una portavoz del gobierno, a cambio de la liberación de los
18 magistrados (el número 19 fue dejado en libertad el miércoles)
y el "compromiso" de viajar hacia el exterior.
El espectacular asalto a la Corte Suprema de Justicia mantuvo en
vilo a los tres millones de costarricenses durante cuatro días y
evidenció la fragilidad del sistema de seguridad de Costa Rica.
Este fue el tercer hecho de terrorismo que se produjo en Costa
Rica en los últimos siete meses, antecedido por el secuestro del
propio ministro de Seguridad, Luis Fishman, y la ocupación de la
embajada de Nicaragua por cuatro terroristas de esa nación.
El presidente Calderón se manifestó esta tarde "contento y
satisfecho" por la captura de los secuestradores y la liberación
a salvo de todos los cautivos.
"Los agarraron, los agarraron", exclamó Calderón en la casa
presidencial cuando a eso de las 16H07 locales (22H07 GMT) le
comunicaron la información por radio.
Versiones preliminares señalaron que los secuestradores fueron
capturados por un comando de la Dirección de Inteligencia y
Seguridad (DIS) que se encontraba camuflado en dos viejas
aeronaves que se encontraban cerca de la avioneta que debían
abordar los secuestradores.
El intercambio de disparos se produjo cuando estos últimos
intentaron repeler la acción de las autoridades, señalaron las
fuentes.
Cuando la Corte Suprema de Justicia fue ocupada a las dos de la
tarde del pasado lunes, las autoridades costarricenses creyeron
que se trataba de terroristas vinculados a los carteles
colombianos para propiciar la liberación de varios presuntos
capos del narcotráfico capturados en septiembre pasado en Costa
Rica, en el marco de la operación internacional Green Ice (Hielo
Verde).
Los secuestradores ingresaron de manera incruenta a la segunda
planta de la Corte aprovechando el conocimiento del lugar que
tenían los ex-policías Gilberto y Guillermo Fallas, cabecillas de
la operación.
Más tarde se determinó que se trataba de costarricenses.
En una carta enviada a Telenoticias de Canal Siete, uno de los
cabecillas del comando había explicado esta tarde que la acción
había sido emprendida para recoger dinero a fin de realizarse un
trasplante de hígado, debido a una cirrosis crónica que padece
Gilberto Fallas.
Fallas, que fue acompañado en su aventura por su hermano
Guillermo --también ex-policía-- dijo en su nota que lamentaba
haber traicionado a su país, pero que se habia visto obligado a
hacerlo porque en Costa Rica ninguna autoridad de gobierno o de
salud había querido ayudarlo.
Según Fallas, el utilizaría el dinero para tratar de salvar su
vida en algún centro hospitalario del exterior, para lo cual no
vaciló en protagonizar el más grave atentado terrorista que
recuerde la historia contemporánea de esta nación
centroamericana, donde sus habitantes se ufanan de pacifismo y
sistema democrático.
Ciudad N/D

