Chatarra se "come" los cultivos

Publicado el 05/Agosto/2006 | 00:00

Entre los sembríos de hortalizas, en alóag, hay un depósito desperdicios de acero

Seis hectáreas del valle de Machachi, convertidas en un inmenso depósito de chatarra

LA EMPRESA ADELCA PLANEA construir, en sus instalaciones, una planta de fundición siderúrgica para producir palanquilla de acero

La altura del promontorio oscila entre cinco y seis m. Es observable desde la Panamericana, vía Alóag-Santo Domingo.

La zona de Alóag, en el valle de Machachi al sur de Quito, tiene un clima frío y húmedo. Está circundada por las reservas ecológicas del Pasochoa y el bosque Toachi Pilatón.

La zona, rica en recursos hídricos, está considerada entre las más importantes de la Sierra para la producción agrícola y ganadera.

Desde hace 43 años allí está ubicada la empresa Adelca, que se dedica a la producción de acero para la construcción. También fabrica alambre de púas, clavos, malla electrosoldada, entre otros productos.

Hace algún tiempo, los directivos de Adelca planificaron construir, en las instalaciones de la empresa, una planta de fundición siderúrgica para producir palanquilla de acero.

El proyecto comprende la instalación de un depósito de chatarra, la cual será fundida cuando funcionen los hornos.

Este se halla ubicado en San Alfonso, parroquia de Mejía, y funciona desde noviembre de 2005.

El material de desecho ocupa una superficie de seis hectáreas y la altura va de cinco a seis metros. El promontorio se lo puede observar desde la carretera Panamericana, en la vía Alóag-Santo Domingo.

Patricio Mena Durini, arquitecto consultado por BLANCO Y NEGRO, indica que en esa superficie caben 360 viviendas de tipo popular (36 metros cuadrados), con una densidad de 300 habitantes por hectárea.

Según Mario López, Patricio Donoso y Juan Pablo Grijalva, directivos del Centro Agrícola de Mejía, de la Cámara de Agricultura de la I Zona y de la Asociación de Ganaderos de la Sierra y Oriente, en su orden, “Adelca ha convertido a un sector del Valle en un enorme depósito de basura y chatarra, sin contemplar que esto tiene un efecto devastador en los acuíferos que son vitales para la producción de alimentos”.

Así lo señalan en una carta enviada el pasado 20 de febrero, a Fundación Natura. Ellos pidieron la intervención de ese organismo. (AA)

La basura industrial de Alóag se funde a 6 000°C

UNA PARTE DE LOS equipos está en la Aduana, otra en los galpones de la fábrica y otra parte está en Italia

La planta siderúrgica, que será instalada en los terrenos de Adelca, es una fundidora semiintegrada que transforma los desperdicios de acero y hierro o chatarra en acero líquido.

El representante legal de la fábrica, Felipe Avellán, dice que una parte se encuentra en la Aduana nacional, otra en los galpones de Adelca y otra parte todavía está en Italia, en la casa fabricante.

Para transformar la chatarra acerosa en acero líquido, la planta utiliza hornos eléctricos de arco.

El proceso de fundición sigue en una máquina de colada continua, de la cual se obtienen piezas similares a las palanquillas de acero.

La fundidora está compuesta de un horno eléctrico de arco, otro horno de afino o cuchara, un conjunto de grúas, una subestación eléctrica principal, una planta de tratamiento de agua, un laboratorio espectofotómetro y galpones.

Los detalles técnicos constan en la correspondiente consulta de aforo, publicada en el Registro Oficial nº. 137, del 1.º de noviembre del año anterior.

Avellán estima que todos los componentes de la planta estarán en el país en un plazo de tres meses.
También explica que la fundidora es de última generación y que producirá 100 mil toneladas de palanquilla al año.
Al fundir la chatarra, el horno eléctrico de arco alcanzará temperaturas de 6 000ºC. (AA)

MAG: "Algunas sustancias contaminan los cultivos"

VARIOS recipientes tenían la inscripción de "peligro"por contener elementos venenosos, señala un estudio

‘La contaminación que provoca el acopio de chatarra afecta a los pastizales y al ganado, las hortalizas y las casas de la zona aledaña’.

Esta es una de las conclusiones presentadas por el agrónomo Marco de la Torre, en un estudio efectuado por la Dirección Técnica del Ministerio de Agricultura.

Al revisar la chatarra, el funcionario encontró recipientes con la inscripción de “peligro”, por contener elementos venenosos; también halló un recipiente usado que antes contenía gas Freón 22, empleado para equipos de refrigeración (sustancia que no se degrada y destruye la capa de ozono).

“En fin, estos materiales contienen sustancias venenosas que ponen en peligro la vida de quienes podrían entrar en contacto con ellas”, señala el inspector.

Añade que en el sitio de acopio se registran vientos fuertes que desprenden el óxido de la chatarra y de muchos tarros de pintura elaborados con plomo.

Estas sustancias penetran hasta las viviendas y “contaminan los cultivos que están junto a los montículos”.

En su informe, De la Torre también señala que las aguas freáticas y los acuíferos de toda el área estudiada se hallan a poca profundidad, por lo que son fácilmente contaminables.

El Municipio de Mejía autorizó a Adelca depositar los residuos. Así lo manifestó la alcaldesa Carmen González. (AA)

Los puestos de trabajo "mitigan" el impacto ambiental

INICIALMENTE, LA JUNTA Parroquial apoya a Adelca, pero espera los estudios para confirmar o desechar su posición

La licencia ambiental para el funcionamiento de la planta siderúrgica está en trámite, en el Ministerio de Ambiente.

Ese proceso requiere de una auditoría de impacto ambiental que debe presentar la empresa, manifiesta el subsecretario Roberto Urquizo.

Esto significa que Adelca deberá establecer un plan para prevenir, mitigar y compensar los impactos ambientales. Hasta tanto, el Ministerio ha dispuesto que suspenda la instalación de los hornos.

Sobre la chatarra, dice que su exposición ocasiona un impacto, pero evita profundizar en el tema.
La Junta Parroquial tampoco se ocupa de los desperdicios, aunque sí les preocupa el impacto que podría provocar el funcionamiento de los hornos.

Por ahora, ellos defienden ardorosamente el proyecto de Adelca, porque confían en su ofrecimiento de crear 300 nuevos empleos.

El presidente de la Junta, Guido Valencia, cuestiona a los agricultores que se oponen a la instalación de la planta: “En sus haciendas trabajan cuatro o cinco personas de Alóag y los dueños controlan sus propiedades desde Quito”, señala.

Esto lo contrasta con los 700 empleados que actualmente laboran en la acería, de los cuales “la mayoría son de este lugar”, asegura.

Otros miembros de la Junta dicen que la empresa ha sido el motor del desarrollo de Alóag y su gente.

En todo caso, indicaron que esperan el estudio ambiental para determinar una posición definitiva.

El Consorcio para el Desarrollo Sustentable de Mejía (Codecam) es más cauteloso.

Su representante, Ramiro Barros, dice que esa organización no se conformará con “estudios de papel”, sino que espera pruebas reales de que no habrá impacto ambiental, porque, según sus averiguaciones previas, “la contaminación que genera esta clase de industrias provoca enfermedades como el cáncer”.

Mientras tanto, las personas que tienen cultivos junto a la chatarra cuentan que inicialmente se opusieron al depósito pero ninguna institución les hizo caso.

Por eso llegaron a un acuerdo con la empresa, que les ofreció puestos de trabajo. “Algunos jóvenes del sector ahora trabajan en la fábrica”, narra una mujer.

Otras personas afirman que no están afectados sus cultivos ni sus familias, aunque se muestran seguros de que esto puede suceder con el tiempo.

Solo dos campesinos, de 10 entrevistados por BLANCO Y NEGRO, dijeron que sus hortalizas presentaron manchas negras, por lo que perdieron la producción. En todo caso, “hemos dejado de oponernos”, porque dentro de dos años se acabará la chatarra”, dicen. (MCV/AA)

"Las emisiones de los hornos son mínimas"

EL AGUA PARA EL SISTEMA DE refrigeración provendrá de pozos ubicados en los terrenos de la fábrica

El gerente de Adelca, Felipe Avellán, explica el proceso de fundición de la chatarra para obtener la palanquilla.

Los desperdicios se colocan en un horno, allí toman un estado plástico. Esto se somete a unos arcos (hornos de arco), donde se logra la fundición del acero.

El acero líquido se coloca en un tercer horno, donde se le añaden otros componentes químicos. De esto se obtiene una “colada” que pasa a los moldes y se obtiene la palanquilla.

El sistema de refrigeración está compuesto de tubos que contienen agua, la cual se evapora.

El líquido provendrá de pozos profundos que serán excavados en los terrenos de Adelca.

Así, los insumos que requiere la planta son “energía eléctrica (para el funcionamiento de los hornos), agua y oxígeno para avivar la combustión de la colada”, dice Avellán.

Para esto, la empresa instalará una fábrica de oxígeno, de cuya producción consumirá entre el 60% ó 70% y el resto será vendido en el mercado nacional.

El gerente asegura que los hornos producirán 10 miligramos de emisiones por metro cúbico, lo que se enmarca en la Ley ecuatoriana que permitiría 120 miligramos.

Añade que el estudio de impacto está listo y presentará la auditoría ambiental el 15 de este mes. En cuanto a la chatarra, presenta la autorización de la Dirección de Servicios Públicos del Municipio de Mejía. (MCV/AA)

Fundación natura: "la instalación del depósito de chatarra constituye un delito"

Xavier Bustamante, director nacional de Fundación Natura, dice que el óxido de los desperdicios es contaminante

EN EL SECTOR DEL CERRO Pasochoa habitan 120 especies de aves, reptiles y hay una gran variedad de orquídeas. Pasa una corriente de aire húmedo, eso crea varios microclimas

‘Machachi es uno de los últimos valles agrícolas del Ecuador”. Esto lo dice el director de Fundación Natura, Xavier Bustamante. En ese lugar está ubicada la planta de acero de Adelca.

También señala que el sector del cerro Pasochoa tiene una alta biodiversidad. Allí habitan 120 especies de aves, reptiles y una variedad de orquídeas.

Este reducto natural tiene 600 hectáreas. Por Alóag pasa una corriente de aire húmedo, rico en oxígeno. Eso crea varios microclimas y convierte a la zona en una “esponja” que capta el agua, que sirve para abastecer a las poblaciones del área.

Según Bustamante, las emanaciones de polvo contaminante que producirían los hornos siderúrgicos afectarían a esta zona y a esta corriente.

Al referirse a las seis hectáreas de chatarra ubicadas en San Alfonso, manifiesta que los acuíferos subterráneos y superficiales estarían siendo contaminados por el óxido de los desperdicios.

Para Bustamante, esto podría tener efectos acumulativos en el cuerpo humano que provocarían hasta cáncer respiratorio o gástrico.Los productos agrícolas también serían contaminados.

Xavier Bustamante señala que la chatarra acumulada en la actualidad ya constituye un delito. Esto ocurre por haberla colocado sin haber obtenido previamente la licencia ambiental. (LVA)

Borrador del estudio de impacto será analizado con los representantes de Alóag.

Actualmente hay un borrador del estudio de impacto ambiental efectuado para Adelca por la empresa Efficacitas.

Este será sometido a la aprobación de los representantes de Alóag y, luego de que la empresa acoja las observaciones, el documento será pulido y presentado al Ministerio de Ambiente.

Allí se señala que el agua para el sistema de enfriamiento de los hornos será distribuida en dos circuitos cerrados: primario y secundario.

En el primario, el consumo de agua será de 1 800 m³/hora. Allí se incluirá un tratamiento de agua para los moldes de palanquillas con capacidad de 400 m³/hora.

El secundario requerirá de un caudal de 200 m³/hora. Ambos circuitos tendrán torres de enfriamiento, con una pérdida de agua, por evaporación, de 110 m³/hora (30,5 litros por segundo). (AA)

PUNTO DE VISTA

Evitar el daño al medio ambiente

La fórmula es una sola: hay que proteger el medio ambiente para garantizar una vida sana y una naturaleza pródiga como la ecuatoriana.

El presente informe de BLANCO Y NEGRO da cuenta de lo que está ocurriendo en la zona de Machachi, con la instalación de una planta siderúrgica, que podría menoscabar la calidad del ambiente de esa zona, e influir, de manera negativa, incluso en un santuario como es el bosque húmedo de Pasochoa.

Para detener los efectos de la planta fundidora de acero bastaría con asimilar lo que dice el director de la Fundación Natura, quien habla de los efectos nocivos que tendrían los desechos sobre una de las zonas que más orgullo dan al país: la reserva ecológica del Pasochoa.

Desde luego que habría que también dar oídos a lo que dice el representante de Adelca, quien asegura que "los desechos no son contaminantes porque son desperdicios de acero y no hay cobre, plomo o bronce en el lugar".

De todas maneras, el Estado ecuatoriano, que tiene como razón de ser también el velar por la vida sana de sus integrantes, tendría que indagar más y tomar finalmente una resolución, aunque eso afecte a un sector de la población colindante, que defiende a Adelca porque les da una fuente de sustento, un trabajo fijo.

De igual manera, las autoridades tienen la obligación de escuchar a los agricultores de la zona, quienes se sienten amenazados por la empresa, puesto que dan fe de que los sembríos habrían sido afectados.

Dice también el titular de la Fundación Natura que hay riesgos de problemas cancerígenos futuros, razón suficiente para que se actúe de manera ágil y acertada.

Como el principio y el fin el alfa y omega el ser humano puede disfrutar de las bondades de la naturaleza.

Pero de igual manera puede terminar siendo su víctima si, por el simple afán de lucro afecta el ecosistema, en lugar de evitar el daño al medio ambiente. (TFF)(Blanco y Negro)

Ciudad Quito



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