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Cartas de esclavitud

Publicado el 01/Enero/2009 | 00:05

Por Luis Villacrés Smith


La primera adoptada en 1843, por una mayoría de militares incondicionales al general Flores, le permitió continuar en el poder un tercer período presidencial. Además lo extendió a ocho años, con lo cual intentaba gobernar 12 seguidos. Le confería plenos poderes, podía nombrar ministros de la Corte Suprema, cortes superiores, obispos y canónigos también.

Se estableció una Comisión de cinco senadores mientras durase el receso del Congreso, que se reunía cada cuatro años. Se concedía al presidente de la República facultades extraordinarias, entre ellas cobrar contribuciones o impuestos por adelantado, contraer deudas y reunir en su mando el poder político y militar.

Todo funcionario público debía jurar lealtad al Gobierno y la Constitución. El país, Guayaquil en particular, se rebeló; la Revolución Marxista exilió a Flores en Junio de 1845.

La Carta Negra dictada por la VIII Asamblea Constituyente convocada por García Moreno en 1869 estableció mandatos presidenciales de seis años, reelegibles indefinidamente luego de un intervalo entre el segundo y tercer período. Modelada como copia de la anterior de 1843, conservaba la atribución de nombrar magistrados de Justicia y del Tribunal de Cuentas, limitaba muchas libertades incluyendo las de prensa. Antonio Borrero la calificó de "cesarista y antirrepublicana". Rigió hasta 1878, después de la muerte de García Moreno en 1875.

La Constitución de 2008 dependerá de sus resultados para merecer similar clasificación. Concentra poderes, establece la reelección presidencial, la disolución del Congreso, la creación de una Corte Constitucional controlada por el Ejecutivo, que dominará las cortes de Justicia. El Banco Central se convierte en una dependencia del poder central, el Ejecutivo tiene plenos poderes para establecer el régimen monetario, contratar deudas, manejar la política cambiaria, crediticia del Gobierno y de todo el país.

Los gobiernos seccionales perderán las autonomías alcanzadas, se convierten en una prolongación del Ejecutivo, la Asamblea Nacional puede ser disuelta o bloqueada por el veto presidencial, el Gobierno tiene facultades para "regular, controlar e intervenir en los intercambios y transacciones económicas". Se pretende un sistema económico supuestamente más justo y solidario, "basado en la distribución igualitaria de los beneficios del desarrollo y de los medios de la producción". Con el famoso régimen de transición y el funcionamiento de la Comisión de Legislación se están reformando todas las leyes clave del país. Se reasignarán a voluntad las frecuencias de radio y televisión, se controlará la explotación de los sectores estratégicos, bienes y recursos naturales del país.

Es una Constitución ambigua, estatista, centralista, de inspiración marxista, pero sobre todo concentradora de poderes y autoritaria. Los fondos del IESS prácticamente han sido confiscados, gracias a la vigencia de la nueva Constitución, sin que nadie tenga oportunidad de opinar o discrepar.

villacresl@hoy.com.ec



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