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Bioética

Publicado el 01/Mayo/2003 | 00:00

Anteanoche, en el Colegio Médico de Quito, 50 profesionales, en su mayoría médicos y enfermeras, crearon la Sociedad Ecuatoriana de Bioética. Fijaron como primer objetivo de la nueva sociedad “impulsar el desarrollo de la Bioética en el Ecuador a través del debate, la investigación, la formación del recurso humano y la divulgación científica”. Eligieron un Directorio Provisional presidido por el doctor Oswaldo Chávez. Escogieron de vicepresidente al doctor Agustín García, y secretario al doctor Fernando Domínguez. Mientras el Directorio tramite la legalización de la Sociedad en el Ministerio de Salud Pública, el presidente se comprometió a armar un Primer Taller de Bioética para los socios. El nacimiento de la Sociedad Ecuatoriana de Bioética constituye una buena noticia para nuestro país.
En el texto Etica (Escobar), el autor trae unas citas aquí muy pertinentes. “La moral no es una performance suplementaria y lujosa que el hombre añade a su ser para obtener un premio, sino que es el ser mismo del hombre cuando está en su propio quicio y vital eficacia” (Ortega y Gasset). “El destino de Sócrates ha sido, sin duda, el acontecimiento más importante de la historia de la Filosofía como existencia. En la muerte de Sócrates, trasparece toda la grandeza y toda la limitación de la actitud ética pura. La muerte de Sócrates fue el modelo de la muerte ética. La muerte de Cristo fue la muerte religiosa por excelencia” (José Luis Aranguren).
La cita de Ortega se refiere a la capacidad humana de conocer lo bueno y lo malo, de cernirlos en el cedazo de su juicio y escoger con libertad o la harina o el afrecho. Esta elección constituye la base de la moral. La cita de Aranguren mira la Ética como la ciencia que se esfuerza por analizar la urdimbre del cedazo de la moral a la luz de la razón y de los condicionamientos de la existencia humana sin acudir a las luces de los mandatos legales o religiosos.
El antiguo autor de la leyenda simbólica del Paraíso Terrenal planteó el problema posible de que solo Dios es dueño del árbol de la Vida y del árbol de la ciencia del Bien y del Mal. Solo Dios, en consecuencia, por ser la Vida sabe cómo manejar el bien y el mal. La tentación sugerida por la serpiente consistió en endiosar al hombre y convertirlo en una duda viviente. Por los avances de la ciencia y, en particular, de la biología y sus derivaciones químicas y genéticas, la posibilidad simbolizada en el sagrado mito del Paraíso se ha convertido en una realidad por primera vez colectivamente inquietante.
En efecto, la sociedad mundial se debate entre el miedo y la esperanza. Solo el amor iluminado por la solidaridad científica y la dignidad de la existencia puede lograr que de esta herida del costado de la humanidad crucificada broten el agua y la sangre redentoras. Tal el sentido del nacimiento de la Sociedad Ecuatoriana de Bioética. El amor humilde y preguntón de esta Sociedad constituye una buena noticia para nuestro país.

Hora GMT: // - 19:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Simón Espinosa Cordero







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