Bacterias Que Comen Petroleo

Publicado el 29/Junio/1998 | 00:00

Quito. 29 jun 98. Un avance de trascendental importancia en el
campo científico se dio en el país: se descubrieron siete
clases de bacterias que se alimentan de petróleo.

El descubrimiento es un grito de esperanza para los amantes de
la ecología, porque eliminaría los desechos de petróleo,
producto de la serie de derrames en la exploración del
denominado oro negro, en los pozos del Oriente.

Las bacterias tienen la ventaja de devorar petróleo tanto en
suelos líquidos como sólidos.
Este proceso de biodegradación consiste en que las bacterias
digieren ciertos componentes del hidrocarburo como: carbono,
fósforo, azufre, nitrógeno, entre otros.

El hallazgo de la variedad de bacterias fue posible luego de
más de dos años de intensas investigaciones en arcillas
propias del Oriente, de Manabí y de otras del Litoral
ecuatoriano. El equipo de científicos es interdisciplinario,
ya que pertenecen a las facultades de Geología, Minas y
Petróleos, y de Ciencias Químicas de la Universidad Central
del Ecuador.

Tres diferentes tipos

De una gran variedad de arcillas, unas 500 muestras, se
encontraron 3 tipos con las cualidades esperadas por la
investigación: que procesen el crudo, es decir, que lo
encapsulen y lo conviertan en materia orgánica. Además, de 200
bacterias analizadas de aguas y suelos se descubrieron 7
grupos que tienen la ventaja de asimilar el crudo.

Las investigaciones y las primeras pruebas se realizaron en
los laboratorios de las facultades de Geología, Minas y
Petróleos y en la de Ciencias Químicas. Y posteriormente se
recogió un sinnúmero de muestras de tierras y arcillas
provenientes de las inmediaciones de las áreas donde se
explota el crudo, para continuar con las pruebas en los
laboratorios de la Empresa Estatal de Petróleos del Ecuador
(Petroecuador).

El proyecto Aplicación de filosilicatos y bacterias en áreas
contaminadas con hidrocarburos, fue auspiciado por la Unidad
de Investigación y Desarrollo Tecnológico (UIDT), de
Petroecuador.

Presentado a Petroecuador

En principio el proyecto fue impulsado por la Facultad de
Geología en 1993, pero por la falta de presupuesto para
continuar con la investigación, el plan fue presentado en 1995
a Petroecuador. Sin embargo, un año después el apoyo a la
propuesta fue aprobado por el directorio de la empresa estatal
de petróleos.

El costo

El costo de la primera fase del proyecto, que fueron los
estudios e investigaciones en laboratorio, supera los 455
millones de sucres, dinero que fue financiado en su totalidad
por Petroecuador. Mientras que la segunda fase tendrá un valor
superior a los 700 millones de sucres.

Según el decano de la Facultad de Geología y Minas, Pedro
Espín, por utilizar equipos y mano de obra de la Universidad
Central los costos de la investigación bajaron en el 50%.
Es posible que suban los costos de aplicación y de operación,
por ello se espera que Petroecuador y la Universidad no
supriman las partidas presupuestarias, así lo manifestaron los
miembros del equipo de investigación.

Los nombres originales de las bacterias todavía no han sido
difundidos porque primero hay que patentarlas en el exterior.
Por ahora hay un documento escrito en clave que está guardado
en una caja fuerte, como una medida de seguridad para evitar
robos y plagios.

Un grupo está congelado y es renovado

Una segunda fase empezará en julio y consiste en aplicar la
bacteria en los grandes derrames para depurar los suelos y
aguas invadidos por petróleo.

Sin embargo, para logar este objetivo es necesario cultivar
las bacterias en cantidades industriales y no se cuenta con
los implementos técnicos necesarios.

Por ahora, un grupo reducido de bacterias que constantemente
son renovadas está congelado en los laboratorios. "Para el
arranque de la segunda fase necesitamos adquirir biorreactores
para producir las bacterias en grandes cantidades", señaló
Espín.

Las primeras pruebas fueron realizadas en diferentes pozos, en
el campo Libertador, Guaruma, Sacha y en Cuyabeno.

El equipo de investigación está compuesto por: Wladimir
Játiva, Galo Albán, Manuel Quilumba, quienes coordinan la
parte geológica. Mientras que Marcelo Dávalos, Blanca Bravo y
María Eugenia Donoso se encargan de la parte de bioquímica,
los últimos pertenecen a la Facultad de Ingeniería Química.
(Texto tomado de El Universo)

Ciudad Quito



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