Quito. 4 jun 99. Los niños son los más expuestos cuando
existen brotes epidémicos. El agua que sale del camal tiene
gran carga orgánica contaminante; el riesgo más alto es en el
contagio de enfermedades digestivas por las bacterias y
parásitos que ahí habitan
La escuela "Federico García Lorca" es una de las cuatro del
sector "La Ecuatoriana", al suroccidente de Quito. Juan es uno
de los 518 niños que llegan todos los días a esta escuela
atravesando una quebrada por la que recorre el agua
contaminada con los desechos del Camal Metropolitano de Quito,
que se encuentra "más arriba", en Turubamba de Monjas.
A Juan le gusta el fútbol. A veces, los sábados baja a la
ciudadela "El Ejército" a medir sus habilidades en una cancha
que también está a orillas de la acequia. No se recuerda
cuántas veces ha rescatado su pelota de las aguas
contaminadas. Tampoco conoce los peligros a los peligros a que
sus juegos lo exponen.
El agua sin procesar, producto del faenamiento de animales,
corre por la acequia con una carga orgánica contaminante de
2.130 miligramos por litro (2130mg/lt), aproximadamente diez
veces más de la que recorre por las alcantarillas de la ciudad
(conocidas como aguas plomas) que alcanza los 180 mg. Bajo
estos parámetros, el problema del camal en Quito es un
problema de salud pública.
En situaciones de riesgo, los niños siempre son la población
más vulnerable, coinciden médicos salubristas consultados.
Pero ninguno de los pobladores del sector está libre de
riesgo.
Es necesario el análisis de una muestra de esa agua, pues el
espectro de contaminación con microorganismos es muy variable.
Sin embargo, expertos en salud pública aseguran que el riesgo
del contacto con aguas contaminadas está en los parásitos y
bacterias que en ella habitan y que pueden desatar epidemias
-si es que no las han desatado ya y han pasado desapercibidas-
principalmente de tifoidea y otro tipo de afecciones
digestivas. Todas las infecciones de la piel (dermatitis)
también proliferan en este medio.
Debido a la faenación de ganado bovino y porcino, existen
parásitos grandes (nematodos) como la tenia, el cisticerco,
áscaris (lombrices) y amebas. Más preocupante, aseguran las
fuentes médicas, es la existencia de salmonelas que provocan
tifoidea, shigellas (diarreas graves) y compibacter (úlceras y
gastritis).
Los datos científicos toman mayor importancia cuando se suman
al hecho de que la mayor tasa de morbimortalidad del país es
provocada por enfermedades diarréicas, relacionadas, en un
90%, con el consumo de alimentos contaminados.
ROEDORES
- La presencia de estas aguas contaminadas en el perímetro
urbano tiene un efecto multiplicador, pues ayuda a la
proliferación de ratas y moscas (conocidas en términos
epidemiológicos como vectores, por su capacidad de trasportar
las enfermedades a distancia).
- El riesgo se expande puesto que estos animales reproducen el
ciclo de los microorganismos y amplían el área de
contaminación.
- El aumento de la población de roedores facilita además la
expansión de toda clase de enfermedades infecciosas y
multiplica el riesgo de expansión de otras. (DIARIO HOY) (P.
4-B)
Ciudad Quito

