Las crucíferas constituyen un alimento remineralizante, cuyo poder
nutritivo reside en que son plantas bienales, es decir, que durante el primer año de vida
almacena alimentos en sus hojas, tallos o raíces, y florecen o dan semillas durante el
segundo. De esta manera, el alimento y la energía almacenados durante el primer año de
desarrollo pueden ser aprovechados por el hombre en el siguiente invierno. El
agua constituye entre el 80 y el 90% de su composición, y en ellas se encuentran
disueltas las sales minerales y las vitaminas. Estos elementos tienen un papel
preponderante en importantes funciones del organismo, como la transmisión de los impulsos
nerviosos, el mantenimiento de la presión arterial, el estado tónico de las células de
los tejidos, la síntesis de hormonas y enzimas y, sobre todo, la hidratación correcta
del organismo.
Sin embargo, este alto contenido de minerales y
vitaminas se pierde fácilmente al cocinarlas. Para un consumo adecuado es conveniente no
prepararlas hasta el último momento antes de ingerirlas, puesto que perderían la
vitamina C y las sales minerales; tampoco deben dejarse nunca en remojo. Lo correcto es
lavar las hojas enteras bajo el chorro de agua, cocerlas en poca agua hirviendo. Nunca se
deben sumergir en agua fría para cocerlas, sino en agua hirviendo.

La cocción al vapor o en
escasa agua hirviendo es la mejor forma de conservar las vitaminas que contienen las
verduras y hortalizas.
LAS COLES
Las coles son hortalizas ricas en fibras, minerales
(en especial, calcio, hierro y un alto contenido de azufre) y vitaminas, particularmente
en vitamina C. Los tipos de coles más consumidas son las coles comunes, los repollos, la
col lombarda, las coles de Bruselas y la col forrajera o rizada.
Todas ellas tienen una composición nutritiva muy
semejante, y sus sabores son similares debido a que poseen una importante proporción de
azufre. Es precisamente el azufre lo que les confiere el característico olor fuerte
durante la cocción, molesto para algunas personas, que puede evitarse simplemente
añadiendo un trozo de pan seco durante la ebullición. |















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| Contra las
creencias generalizadas, las coles no son verduras indigestas, y pueden consumirse, según
los tipos, tanto crudas como hervidas. Conviene comer las coles verdes hervidas, ya que
tienen un gran contenido en fibras. Su caldo remineralizante pueden aprovecharse como
consomé, al que se le puede agregar germen de trigo para lograr una mayor consistencia y
alimento. Las hojas de la col también pueden ingerirse en forma de rollitos o en
empanadillas de verdura o arroz.
El repollo resulta muy indicado para consumirlo
crudo en ensaladas, siempre que se mastique cuidadosamente. Para facilitar su digestión
puede espolvorearse la ensalada con comino molido.
La col lombarda aparece tardíamente y alcanza su
mayor desarrollo durante el invierno. Debido a su sabor suave resulta un buen complemento
en las ensaladas, y un ingrediente imprescindible para cualquier caldo vegetal.
Con estos tres tipos de coles pueden prepararse la
col fermentada, que se caracteriza por sus importantes propiedades dietéticas. Es muy
rica en ácidos lácticos, enzimas y vitaminas, y es recomendable en los estados
carenciales o de hiponutrición, ya que aporta sus elementos y principios vitales a la
nutrición del organismo y ayuda a la asimilación de los demás alimentos.
Por su peculiar sabor y su pequeño tamaño, las
coles de Bruselas pueden prepararse de maneras muy variadas: rebozadas o asadas al horno,
hervidas o en ensaladas. Es conveniente cocerlas siempre enteras, para que no pierdan sus
sales minerales. Actúan de modo eficaz como diurético, por lo que son especialmente
recomendadas en los regímenes de adelgazamiento.
La col forrajera es muy nutritiva y rica en
vitaminas, puesto que sus hojas están separadas, y de esta manera todas ellas pueden
formar clorofila. Si se hierve ligeramente, conserva el doble de vitamina C que su
equivalente en peso de zumo de naranjas.
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Un buen número de
hortalizas (como los ajos y
las cebollas) se utilizan mayormente como
condimientos culinarios, y sólo de forma
excepcional como base principal de un plato. |
CONTENIDO
CALORICO DE ALGUNAS HORTALIZAS
(en calorías por cada 100 gramos) |
| Col blanca |
19 |
| Coles de Bruselas |
42 |
| Coliflor |
17 |
| Espinacas |
18 |
| Lechuga |
21 |
| Pimientos morrones |
22 |
| Puerros |
22 |
| Rábanos |
15 |
| Remolacha |
29 |
| Tomates |
18 |
LA COLIFLOR Y EL BROCULI
Las coliflores son blancas, y tienen un sabor muy
suave, lo que las hace agradables al paladar. El bróculi presenta tres variedades, ya que
pueden ser blanco, verde o morado, y posee un sabor más fuerte que el de la
coliflor.
Ambas verduras son aconsejables para las personas
obesas o que están siguiendo una dieta de adelgazamiento, ya que alimentan, pero no
engordan. También se les recomiendan a las personas que sufren de gota. Tienen un
importante contenido de calcio, hierro y vitamina C, que les otorga propiedades
diuréticas, antianémicas, laxantes y depuradoras de la sangre.
EL
BERRO
Debido a su contenido en yodo, azufre,
fosfatos, oxalato potásico, otras sales minerales y por sus vitaminas, el berro resulta
tónico, refrescante, antiescorbútico, aperitivo, vermífugo, estimulante y depurador. Es
muy recomendable para las personas débiles, anémicas o asténicas, y para aquellas que
se hallan afectadas de bronquitis, diabetes, eccemas, obesidad o de cálculos
urinarios.
Como el yodo que contiene estimula la
glándula tiroides favoreciendo así el consumo de las grasas acumuladas en el organismo,
el berro está indicado en todos los regímenes hipocalóricos, o sea aquellos destinados
a combatir la obesidad .
Este vegetal debe consumirse muy fresco,
crudo, en ensaladas aliñadas con aceite y zumo de limón, al comienzo de las comidas y en
cantidades moderadas.
EL NABO Y EL RABANO
Durante el primer año, los nabos y los
rábanos almacenan los elementos nutritivos en la raíz, en lugar de hacerlo en las hojas
y en los tallos, y es entonces cuando hay que proceder a su recolección.
Los rábanos son muy ricos en hierro y en
vitaminas C. Poseen importantes propiedades depurativas, tanto en la raíces como en las
hojas, y están recomendados para combatir resfriados y catarros.
De la coliflor y el bróculi se consumen habitualmente
sus inflorescencias, es decir, las flores de la planta.
El nabo, por su parte, es una hortaliza muy poco nutritiva que debe
consumirse siempre cosida y en muy poca cantidad. Sus hojas, conocidas como nabizas,
resultan más ricas que la raíz por su alto contenido vitamínico.
EL TOMATE
El tomate, cuyo nombre deriva de tomatl,
tal como lo llamaban los indígenas mexicanos, fue descubierto por los europeos a mediados
del siglo XVI. Cultivado por primera vez en Italia, la costumbre de su consumo se
extendió hacia el norte a través de Francia.
Su popularidad se ha desarrollado tanto
como su artificialidad. Desde los últimos 30 años, las razones comerciales causaron una
creciente preocupación entre los cultivadores, que se esmeraron por obtener grandes
cosechas cada vez más insípidas de tomates con piel dura, que no se estropearan durante
los transportes. También se han obtenido híbridos cuyos frutos no tienen semillas y
maduran a medida que van creciendo. Como consecuencia de su calidad artificial, son
plantas propensas a la voracidad de las plagas originadas por hongos, pulgones y otros
insectos, que obligan al uso de insecticidas y pesticidas que se depositan en la piel de
los frutos.
El tomate tiene infinidad de aplicaciones
culinarias, ya que pueden comerse en ensaladas, crudo y con piel, en zumo o cocidos,
acompañando todo tipo de guiso, asados, purés, pastas, hortalizas, legumbres y
sopas.
Es un excelente diurético, remineralizante
del organismo y aporta especialmente vitamina A y C. Contiene pocos hidratos de carbono y
sodio. Todas estas propiedades lo convierten en un fruto particularmente recomendable para
los lactantes, los diabéticos y los aquejados
por dolencias nefríticas. También es
aconsejable para los obesos, a quienes proporcionan valiosos elementos nutritivos, con un
bajo número de calorías, favorables la eliminación del agua retenida, mejorando el
tránsito intestinal y combatiendo el estreñimiento.

El chile es un
pimiento picante usado como condimento, y con él se elabora el tabasco.
Por su elevado contenido en potasio, su
escasa cantidad de sodio y sus propiedades alcalinizantes del organismo, el tomate se
recomienda también para las personas con alteraciones biliosas o sanguíneas, y para los
afectados por hipertensión, artrítis, gota y reuma.
LOS PIMIENTOS
También originarios de América, se conoce
una enorme variedad de pimientos cuyo tamaño, color y sabor varían desde el pimiento
rojo, de un dulzor intenso, grandes y carnoso, hasta el picante chile, que sólo puede
usarse como condimento.. Otros tipos son los pimientos verdes cuadrados, alargados,
morrones, amarillos, de bola o ñoras y guindillas. Todos ellos proporcionan numerosas
variedades de sabor y utilidades.
El pimiento más grande y carnoso se
obtiene a lo largo de todo el año, y es una fuente excepcional de vitamina C, aunque
también tiene pequeñas cantidades de vitaminas B y E, además de una gran cantidad de
minerales, especialmente de potasio, y carotenos. Su contenido calórico es muy bajo.
En general, su digestión resulta algo
lenta, pero ella está provocado en gran parte por una insuficiente masticación y por no
haberse combinado de forma adecuada con alimentos ricos en fibra, que ayudan a evacuar el
estómago. En realidad, los pimientos estimulan la secreción gástrica, y por su volumen,
distienden el estómago produciendo una notoria sensación de saciedad.
Por su excelente aroma y sabor, los
pimientos son ideales para acompañar otros alimentos menos apetitosos. La mejor manera de
prepararlos es asándolos, con lo cual se convierten en un exquisito complemento que
realzará los platos de arroz, las tortillas de patatas o una simple rebanada de pan, El
algunos platos típicos del Mediterráneo se combinan con berenjenas, tomates y cebollas
asadas.
Los pimientos morrones, que son una
variedad dulce y carnosa de tamaño mediano y de color rojo brillante, son los más
indicados para la conservación en salmuera, igual que los tomates.
Los pimientos picantes guidillas y chiles,
utilizados como condimento en dosis prudentes tienen propiedades estimulantes del apetito,
pero no es conveniente abusar de su consumo, puesto que resultan irritantes para las
mucosas digestivas, y pueden provocar trastornos gástricos.
El pimentón y la paprika se obtienen
moliendo pimientos desecados. Su adición a ciertas salsas, verduras y escabeches
favorecen la digestión, aporta colorido y sabor, y las mismas sales minerales que el
pimiento crudo.
LAS BERENJENAS
Las berenjenas son vegetales muy pobres
como fuente alimenticia. Contiene menos vitaminas y minerales que la mayoría de los
vegetales, pero con ellas se pueden elaborar numerosas variedades de platos con sabores
exquisitos, que resultan muy jugosos debido a su pulpa carnosa.

El tomate está
considerado como el rey de las hortalizas, tanto por sus virtudes dietéticas como por la
variedad de aplicaciones culinarias.

Las berenjenas siempre deben comerse
cocidas, ya que crudas son muy indigestas, debido a su contenido en fibras celulósicas.
Pueden comerse asadas, rebozadas y fritas, y horneadas, tanto solas como acompañadas de
otras hortalizas. También se conservan en salmuera o en escabeche.
Pueden ser consumidas por todo el mundo,
con excepción de las personas que sufren trastornos cardíacos, ya que contienen una
sustancia la solanina, que ejerce efectos tóxicos para el corazón.
LAS
HORTALIZAS
El término "hortalizas"
incluye una gran diversidad de alimentos, algunos
de los cuales se exponen con mayor propiedad en otros apartados.
De las verduras y hortalizas se pueden consumir, con preferencia, ya
sea
las hojas, las raíces, los bulbos, los tallos o incluso las flores.
Algunas se
utilizan exclusivamente como condimento, por lo general, en
pequeñas cantidades.
Algunas de las numerosas hortalizas de consumo habitual son las siguientes: |
| acelgas |
calabazas |
espinacas |
pimientos |
| ajos |
cardos |
grelos |
puerros |
| alcachofas |
cebollas |
guisantes |
rábanos |
| apios |
cebollinos |
judías verdes |
remolachas |
| berenjenas |
coles |
habas |
repollos |
| berros |
coliflor |
lechugas |
tomates |
| berzas |
endibias |
nabos |
zanahorias |
| brócoli |
escarolas |
patatas |
|
| calabacines |
espárragos |
pepinos |
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Indice del Fascículo 2: Grupos de
Alimentos
Sumario de la Guía Médica
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